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Basketball Champions League

El Lenovo sabe sufrir en Hungría

El cuadro canarista, liderado por Shermadini, arranca la segunda fase continental con un trabajado triunfo (73-79)

Huertas trata de dejar atrás la marca de Clark. BCL

Sudor para salir airoso en el estreno de la segunda fase de la Basketball Champions League. El Lenovo Tenerife ha saldado con una sufrida victoria su visita al Falco Szombathely (73-79) tras un partido que no se decantó a favor de los aurinegros hasta el suspiro final. Un epílogo en el que fueron claves el acierto de los canaristas desde el 4,60 (15/15) y la aportación de Shermadini, que pese a la dura marca cada vez que recibía dentro de la zona fue capaz de acabar con 19 puntos y 13 rebotes para 29 de valoración. Dos factores claves, para mantener a flote a los de Vidorreta, que llegaron a tener una renta de 12 puntos en el primer acto (13-25), pero que vieron como su rival le hizo mucho daño cerca del aro. Pese a su irreglaridad, y con una rotación más corta de lo habitual ante la baja de Bruno Fitipaldo (se sumó a la ausencia de Sulejmanovic), el cuadro isleño sacó adelante un choque de enorme valor antes de meterse de lleno en la guerra por estar en la Copa del Rey.

Se agarró de entrada el Lenovo al buen hacer de Huertas (asistencia interior a Shermadini y penetración por la izquierda) para el 0-4, y a continuación a la polivalencia de Rodríguez, capaz de llevar al poste a su par y también anotar desde el arco (4-9). Con el Falco produciendo ya en el uno contra uno hacia canasta, el Canarias recurrió a meter balones dentro a Gio -sacó varias faltas sin haber recibido balón-, si bien como realmente produjeron los laguneros fue con varias acciones defensivas de mérito, que tuvieron continuación al otro lado de la cancha con los triples de Wiltjer y Salin (8-17).

Pese al tiempo muerto local y con el cuadro húngaro manteniendo su daño siendo vertical, el acierto exterior resultó determinante. A la fiesta desde el arco se sumaron Huertas y Sastre para el 5/7 al final del primer acto. Principal argumento para la máxima renta de los de Vidorreta (13-25).

Ya con la segunda unidad en cancha el Canarias no logró mantener las mismas prestaciones, hasta el punto de que tuvo que sobrevivir durante tres minutos con solo un triple de Doornekamp (16-25). Y es que los laguneros enlazaron varias jugadas deficientes en ataque (tiro liberado errado, falta en ataque, o incapacidad para meter un balón franco a los postes...) serie de errores que permitió a los húngaros, o bien correr o bien seguir haciendo daño en penetraciones para acabar siempre cerca de canasta.

Un parcial de 12-2 echó por tierra todo el trabajo previo de los isleños (28-30, 16'), aunque el Lenovo logró al menos contener el arreón local gracias a un mate de Shermadini y los triples de Salin y Borg (33-38). Repitió el sueco desde el 6,75 (37-43), pero ya más liberado y a velocidad de crucero, el equipo húngaro incidió en su mejor característica, la producción en la pintura.

Una virtud, la de los magiares, en la que también ayudó una defensa canarista muy débil por momentos y condicionada también por la menor movilidad de Shermadini –quedó muy al descubierto cuando salió a los flashes– frente a Keller. Descolocado atrás en no pocas ocasiones, el Lenovo encajó nada menos que 26 puntos dentro de la zona (2/6 en triples, los locales al descanso), la mayor razón para que la ventaja lagunera fuera solo de cuatro tantos en el intermedio (39-43) por mucho que los de Vidorreta acumularan un más que notable 9/17 desde el perímetro.

Vuelta de los vestuarios

A la vuelta de vestuarios, y pese al triple inicial de Clark, el Canarias encontró petróleo en la conexión entre Borg y Shermadini (42-47). Producción solo momentánea, ya que los tinerfeños incidieron en su irregularidad, no impidieron correr a los locales y además comenzaron a hacer aguas para cerrar su rebote, concediendo hasta cinco segundas opciones a su adversario en el tercer periodo (49-47).

Sin dar con un mínimo de regularidad ni continuidad en ninguno de los dos lados de la cancha, el Canarias fue a trompicones. Con Sastre ejerciendo por momentos de base, y sin ser capaz de atar en corto las penetraciones del Falco, el Lenovo volvió a recurrir a su solvencia exterior (triples de Salin y Doornekamp) para al menos mantener la delantera en el electrónico (54-57, 28').

Pero como en episodios anteriores los isleños no tuvieron un patrón de estabilidad en sus prestraciones, errando varios triples liberados y regalando un par de balones (58-57). Solo tres puntos de Wiltjer permitieron a los tinerfeños llegar en franquicia a los diez minutos finales (58-60).

Tras un mal inicio de cuarto periodo, pero siendo sólido atrás, el Lenovo dio por fin con Shermadini cerca de canasta (cuatro puntos), y siendo más vertical que en minutos anteriores amagó con romper el partido (59-66 y 61-68). Tampoco, porque los de Vidorreta se empeñaron en errar, otra vez, triples liberados y casi desesperarse ante la cantidad de manotazos recibidos por su pívot georgiano y que se fueron al limbo (64-68).

De nuevo con Todorovic desde la línea y sacando ventajas en el 2x2 entre Huertas y Shermadini, el Lenovo volvió al +7 (66-73). Todavía insuficiente ante la insistencia local para penetrar (Benke y Clark) y la no menos repetida reedición de errores aurinegros desde el 6,75 (70-73, 38').

Más sólido cerca de su propio aro, el Canarias dio un paso de gigante con dos libres más de Shermadini (70-75), y aunque Doornekamp no fue capaz de ponerle, desde el arco, la puntilla al choque, una buena defensa aurinegra más le sirvió para sentenciar a su favor. Otro partido de enorme sufrimiento. Otro duelo de desgaste máximo. Este, al menos, con la satisfacción para el Lenovo de un triunfo, clave en el inicio del Round of 16, y vital en lo anímico antes de jugarse su presencia en la Copa del Rey.

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