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liga Endesa | 11ª Jornada

La vida en aurinegro

Fue el derbi del reencuentro con la afición tras la experiencia vacía y sin público del año pasado l> Y también el de una rotunda reivindicación: La Palma no puede olvidarse

La vida en aurinegro

El día que se cubrió por vez primera desde la pandemia el aforo disponible del Santiago Martín –más de 4.000 seguidores–, la afición canarista redescubrió otra vez la vida en aurinegro. Y rescató una costumbre perdida: la de ver la hamburguesa llena. El pabellón convertido en caldera, el ambiente de las grandes ocasiones, un rugido respondiendo a cada una de las canastas locales y un momento mágico con la presentación del equipo propio.

La vida en aurinegro

El primero de los derbis de la temporada fue un deleite para los sentidos. Una bendición de partido después de tantos meses con el graderío vacío y otros tantos con el pabellón a medio llenar. Que era una jornada especial –marcada en rojo en el calendario de anfitriones y forasteros– quedó claro ya en el momento de comparecer los dos conjuntos en pista. Y luego la misma sensación se prolongó durante toda la noche.

No solo era el derbi del reencuentro –los del año pasado se jugaron sin alma, esto es, sin feligreses en el graderío– sino también el de la confirmación de que el baloncesto canario está de moda. Se personaban en el clásico tercero y cuarto clasificado Lenovo y Granca, lo cual elevó hasta los topes el interés por un partido donde hubo una tercera isla en escena: La Palma. Los pensamientos de todos los presentes estuvieron muy cercana de la Isla Bonita, de la desgracia por el volcán y de la necesidad de que no caigan en el olvido.

Fueron mayoría absoluta los seguidores canaristas que respondieron a la llamada del club y acudieron ataviados con la camiseta amarilla de recuerdo a La Palma y los palmeros; y por si le faltaran ingredientes y alicientes al derbi, se encargó de aliñarnos el equipo organizador con un par de momentos notables.

Fue invitado de lujo Chago Melián (actuación estelar al descanso) y en dar lustre al derbi más brillante de los últimos tiempos ayudaron hasta las equipaciones. Espectaculares las del Lenovo Tenerife, de un imponente verde que lucía en cancha como la pieza de coleccionista que ya son. Desde ahora y para siempre, equipación imprescindible en el armario de cualquier aurinegro que se precie.

La opción de repetirse

Resultado al margen, el trepidante partido fue una fiesta para todos. Una apoteosis canaria de baloncesto –con la popular ola como colofón en los segundos finales del duelo– para celebrar el momento excelente de ambos equipos (los dos con medio pasaporte para la Copa en el bolsillo), para reivindicar el apoyo a La Palma como una obligación de la que nadie –por supuesto tampoco el deporte puede desentenderse– y ojo, también una advertencia de que el cartel de este partido pude repetirse más veces. ¿En Granada en febrero? ¿En los play off? Al nivel al que están, Lenovo y Granca son candidatos a verse donde y cuando fuere. Ayer lo demostraron otra vez. Y si el duelo se repite, será un placer.

Las entradas para el derbi isleño se agotaron desde un día antes. Es la primera vez en la temporada que se acaba el papel en Los Majuelos.

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