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El Lenovo lo resuelve en 10 minutos

Una salida arrolladora en ataque (29-11) ante el Zaragoza encarrila el tercer triunfo liguero de los isleños | El acertado inicio desde el perímetro (6/9) y la efectividad cerca del aro (10/11 al descanso y 23/30 al final), claves

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Partido Lenovo Tenerife-Casademont Zaragoza María Pisaca

El Lenovo Tenerife recuperó ayer su versión más arrolladora para ganar con solvencia al Casademont Zaragoza y sumar así su tercera victoria del curso en la Liga Endesa. Un triunfo, el de los de Vidorreta, basado especialmente en su acierto anotador tanto cerca (10/11 en tiros de dos al descanso y 23/30 a la conclusión) como lejos del aro y en el que mucho tuvo que ver la fluida circulación de balón de los canaristas, que se fueron hasta las 26 asistencias.

Un comienzo arrollador, con un 11-2 inicial y un 29-11 al final del primer cuarto, acabó siendo determinante en el devenir de un choque que apenas tuvo historia. Tras alcanzar una máxima renta de 28 puntos (62-34), el cuadro aragonés llegó a situarse a solo 15 (68-53), pero ahí el Lenovo recuperó la misma intensidad y acierto del arranque para volver a dispararse hasta el 88-60 antes del 90-65 definitivo. Con cinco jugadores alcanzando los dobles dígitos en anotación, por fin Kyle Wiltjer mostró su valía anotadora aportando 19 puntos, cinco rebotes y dos asistencias para 21 de valoración. Sasu Salin, con 17 tantos y 5/7 en triples alargó su buen momento desde el perímetro.

La salida canarista fue en tromba y acribillando desde el perímetro. Muy similar a la de tres días atrás en Ucrania. Los aurinegros movieron el balón a las mil maravillas y encontraron situaciones claras, tanto saliendo de los bloqueos como liberadas en las esquinas (11-2). Pero al contrario que contra el Prometey, el cuadro isleño fue el que le puso al choque varios puntos más de intensidad, en especial para evitar acciones cómodas de los aragoneses. Solo algún que otro rebote que dejó escapar y la superioridad física al dos de Waczynski (autor de los siete primeros puntos de su equipo) sobre Salin evitó que la diferencia inicial fuera todavía mayor (14-7).

Con las primeras rotaciones el Lenovo no solo mantuvo su mordiente atrás (pese a la segunda personal de Doornekamp y que el Zaragoza siguió pescando alguna segunda opción) sino que además amplió su abanico de recursos ofensivos. Una continuación de Guerra, una penetración de Wiltjer y luego otra de Sastre, un triple desde la esquina de Rodríguez y también uno más de Joan liberado. Para rematar, una asistencia en saque de fondo de Huertas para Salin sobre la bocina de final de cuarto en la culminación de un 15-4 (29-11) para un periodo casi perfecto. Diez minutos sin apenas error de cara al aro rival (5/5 en tiros de dos y 6/9 en triples) gracias, en buena medida, a una fluida circulación de balón (10 asistencias) para que los de Vidorreta se reencontraran con algo muy parecido a la versión más desequilibrante del curso pasado.

Ya sin tanta presencia desde el perímetro, el Lenovo recurrió en el inicio del segundo acto a la actividad interior de un Gamble que produjo posteando, tras rebote ofensivo y también en el tiro libre (4/4). También aportó Huertas en uno de esos días tontos en los que lo mete todo cuando se acerca a la canasta. Eso, junto a alguna que otra aparición desde el 6,75. Con esta combinación el cuadro lagunero disparó su renta hasta los 25 de ventaja (42-17, 15’).

El Zaragoza apretó atrás, tratando de asfixiar a los bases canaristas y no permitiendo tantos tiros liberados de los aurinegros. Pero el Canarias nunca perdió la compostura, ni con el balón en las manos (cuatro pérdidas al descanso), ni a la hora de mirar aro (10/11 en tiros de dos con su único fallo tras más de 18 minutos de encuentro). Solo una mayor verticalidad de los aragoneses en el otro lado de la pista permitió a los de Ponsarnau llevar los últimos instantes del periodo a un intercambio de canastas que apenas inmutó a los isleños: 51-29.

Poco cambió la tónica en el regreso del intermedio, ya que en medio de canastas en uno y otro aro, fue principalmente Wiltjer –y sin necesidad de recurrir a su privilegiada mano desde el arco– el que posibilitó ampliar la diferencia canarista hasta el +28 (62-34). Pintaba a festín aurinegro, pero ahí el Lenovo bajó notablemente sus prestaciones. Delante, pese a disponer de tiro para el +30, comenzó a errar desde el perímetro (1/6) a la vez que no estuvo nada certero en los libres (0/4); y atrás, no se mostró lo suficientemente sólido para minimizar la fluidez anotadora de su rival (62-40). Solo la clarividencia de Huertas (anotando y asistiendo) disimuló un tanto el bajón de los laguneros (68-50) ante el manifiesto cabreo de su técnico.

Llegó a ponerse a 15 el Zaragoza (68-53, 31’). Fue, junto con la reprimenda de su entrenador en el descanso entre cuartos, el toque de atención necesario para que el Canarias recuperara la versión del arranque del choque. En ataque volviendo a compartir el balón con alegría y dando con situaciones meridianas de tiro o finalización en mate; y atrás con enorme intensidad para ahogar a su oponente y volver a instalar su ventaja en torno a la veintena (75-53 y 80-57). De regreso a la normalidad, los isleños se gustaron por momentos y volvieron a coquetear con la treintena de renta (88-60), pero algunos errores gratuitos en ataque dejaron el marcador final en un 90-65. Victoria y renta significativa de cara a posibles desempates para la clasificación a la Copa del Rey.

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