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Salin hace sonar el despertador

El Lenovo inicia con un sufrido triunfo su sexta participación continental a pesar de una paupérrima primera mitad l El finés, estelar con 22 puntos en el tercer acto, y la aparición final de Doornekamp, determinantes

Los jugadores del Lenovo se abrazan a Doornekamp tras el triple de la victoria canarista. E. D.

Hasta en dos ocasiones tuvo que despertar ayer el Lenovo Tenerife de una especie de pesadilla para saldar con victoria su estreno en la Basketball Champions League 21/22. Un mal sueño similar al que ya vivió hace unas semanas en el debut liguero contra el Breogán en Lugo. Ayer, sin embargo, y pese a sentir los mismos escalofríos y sensaciones casi de terror, el cuadro lagunero logró escaparse a tiempo de entre las sábanas para acabar doblegando al Prometey ucraniano (70-73). y es que los aurinegros firmaron una primera parte paupérrima, llegando al descanso 11 abajo en el marcador (43-32), pero sobre todo dejando una preocupante sensación de desidia y de ser superados por su rival en varias facetas del juego. La más alarmante, quizá, la del deseo y las ganas.

Pero todo varió a la vuelta de los vestuarios. Una mayor actividad defensiva y la irrupción de Sasu Salin (22 puntos en el tercer acto para un total de 33 y ocho rebotes) le dieron otro aire a los de Vidorreta (47-58) que, aún así, no fueron capaces de escapar de sus propios fantasmas. De esta manera, y tras mostrarse aletargados en el arranque del cuarto periodo el Lenovo vio como su rival fue capaz de darle la vuelta al marcador a poco más de un minuto para la conclusión (70-68). En el momento clave fue Aaron Doornekamp el que asumió galones al capturar un rebote defensivo y anotar dos triples, entre ellos el de la victoria.

Pese a lo que fueron dos cuartos para olvidar a nivel global, arrancó el Lenovo en su versión más desatada, cerrando bien su rebote y siendo certero desde el perímetro con dos triples de Salin y un tercero de Fitipaldo (5-9). Pero enseguida los ucranianos dejaron al descubierto las vergüenzas de los canaristas, con evidentes problemas en la transición defensiva frente a un rival que corrió cada vez que pudo, muy lentos en el uno contra uno, y con no muchos más argumentos en ataque que tratar de generar peligro desde más allá del 6,75.

Dependiente casi por completo del perímetro, el Canarias entendió que también debía tener presencia cerca de canasta para seguir en partido (15-18). Pero el equilibrio, pese a la notable actividad defensiva de Sastre, fue momentáneo, ya que los aurinegros volvieron a las andadas en los balances defensivos y encadenaron, uno tras otro, un sinfín de ataques trabados que derivaron en malas selecciones o errores pese a situaciones liberadas. Ya en el segundo acto, los isleños añadieron a su debe cierta indolencia defensiva, lo que permitió palmeos, puertas atrás y un fluido juego entre pívots dentro de la zona por parte del cuadro local. La serie de despropósitos significó un parcial de 11-1 tras casi seis minutos del Lenovo sin anotar una sola canasta en juego (26-19). Fitipaldo cortó la sangría con cinco puntos seguidos (26-24), pero tras tiempo muerto el Prometey volvió a correr cuando quiso, puso sobre la cancha una velocidad más, fue más eléctrico en el uno contra uno que el cuadro isleño, y además se mostró certero en el tiro libre para llevar su ventaja por encima de la decena (35-24).

El Lenovo se agarró al encuentro con la verticalidad de Fitipaldo (10 puntos al descanso) y algunas acciones en el poste de Gamble, pero la aportación de ambos solo sirvió para no hacer más grande la brecha frente a un rival que, en medio del intercambio de canastas, empezó a castigar desde el perímetro (43-32). Un Canarias irreconocible se fue abajo al descanso 11 abajo, pero sobre todo con la sensación de ser un equipo indolente que estaba completamente fuera del partido.

El que volvió de los vestuarios fue un Canarias completamente diferente... a mejor. Un cambio sustentado en una mayor actividad atrás, tanto por agresividad, como a la hora de meter manos en líneas de pase e intimidando. Gamble y Sulejmanovic tuvieron mucha culpa de ello cerca del aro. Un sustento que permitió a los isleños más clarividencia para atacar, faceta en la que Sasu Salin fue imparable. El finés anotó a media distancia, entrando desde atrás en el rebote ofensivo y, especialmente, desde el perímetro, con triples saliendo del bloqueo y en las esquinas.

Pese a los dos tiempos muertos del Prometey, el finés se fue hasta los 22 puntos en menos de un cuarto y no solo hizo olvidar la ridícula primera mitad de su equipo, sino que rubricó (con su sexta canasta de tres del tercer periodo), un parcial de 4-26 para poner a los suyos en la rampa de la victoria (47-58).

Pero el Lenovo cometió el error de dar el partido por ganado antes de tiempo. Entre el obligado descanso de Salin, la pobre eficacia de Gamble en el tiro libre (los locales nunca dudaron en hacer faltas a los postes canaristas) y un par de triples liberados de Petrov junto a un 2+1 de Harrison, el Prometey se creció (56-58) a la vez que el cuadro lagunero recuperó su versión más irregular y errática (63-64).

Con solo una canasta en juego en más de ocho minutos del acto final, el cuadro ucraniano no solo llegó a empatar el duelo (66-66), sino que tras una pérdida en el enésimo mal balance defensivo de los canaristas logró ponerse por delante (68-66) a poco más de un minuto de la conclusión. Fitipaldo solo acertó con un libre, pero ahí emergió la figura de Doornekamp, para capturar un rebote ofensivo, conectar un triple (68-70), meter luego una mano por detrás para que su equipo recuperara el balón y, para rematar, clavar otros tres puntos desde la esquina para certificar una tan sufrida como placentera victoria para abrir el sexto curso en la BCL. Un triunfo reconfortante tras un susto que debe servir, desde el resultado positivo, para que este Canarias no repita ciertos errores camino de convertirse en habituales.

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