De nuevo el tercer cuarto le pasó factura al Lenovo Tenerife. De nuevo diez minutos malos, justo tras el descanso, impidieron al cuadro lagunero redondear una fantástica temporada plantándose en la final por el título. Esta vez fue un parcial de 22-11 el responsable de que los laguneros, ya con un lastre desde el descanso (46-39) no pudieran optar a la victoria en el Palau. Pero al contrario de lo sucedido en el primer choque del cruce, el partido se rompió no por el superlativo acierto de los locales, sino por unas pobres prestaciones de los aurinegros de cara al aro contrario: 4/13 en ese periodo.

Lo que sí tuvo similitudes respecto a lo sucedido cuatro días antes fue que el Canarias sufrió la escasa aportación de sus dos hombres más determinantes. Así, Shermadini estuvo desconectado por completo (solo cuatro tiros en 22 minutos en pista), mientras que al base se le vio muy errático en el lanzamiento (3/15), fruto sobre todo de la asfixiante presión local, no solo en el uno contra uno, sino también con una zona en la que los grandes colapsaron el poste alto. Huérfano de sus líderes, al Canarias no le quedó otra que claudicar.

Pese a la canasta inicial de Higgins y la presión 2x1 a toda pista sobre Fitipaldo (hasta Shermadini tuvo que subir el balón), la salida del Lenovo Tenerife fue fulgurante gracias a su presencia en el tiro exterior. Allí Doornekap en dos ocasiones y Cavanaugh, llegando, golpearon tres veces sin fallo para el 4-9 en menos de dos minutos. El Barça supo contener el arreón lagunero apretando atrás (pérdida de 24 y tapón a Shermadini), anotando también desde el perímetro, y sacando provecho de la capacidad de Calathes para definir en las penetraciones y de Davies posteando.

Así encajó el Canarias un 9-0 (13-9) que rompió el conjunto de Vidorreta recurriendo de nuevo a su productividad desde el arco (tercer triple de Doornekamp) y a la solvencia en el tiro libre de Shermadini y Huertas (17-16). Se agarró de esta manera el Canarias al choque pese a que la presencia de Gasol trajo en jaque a los aurinegros. En ataque reboteando (para un triple de Mirotic) y posteando (2+1), y en defensa porque intimidó a Huertas, al que le colocó un tapón y le impidió tiros cómodos (0/3 en el primer cuarto) para el 23-19.

Volvió a responder el conjunto aurinegro jugando bien en la continuación (con Guerra y Sulejmanovic), con mucha intensidad en defensa y de nuevo aportando desde arco (Salin) para incluso retomar la delantera (23-24, 11’). Con el partido en un toma y daca la calidad de Gasol (dos triples seguidos y dos libres para irse a 11 puntos en apenas cinco minutos y medio en pista) pareció factor diferencial (29-24), pero una vez más la eficacia ofensiva de la segunda unidad interior mantuvo en encuentro a los laguneros (29-28).

En una cita sin margen para el error el Canarias se vio castigado por varios errores seguidos: triple de Hanga tras un ayuda muy larga, dos fallos en el tiro de Salin, otras tantas acciones bajo el aro de Smits y un triple de Calathes con Shermadini encima y sobre la bocina de 24. Con todo lo trabajado previamente el Lenovo se vio 10 abajo ante un rival dispuesto a no perdonar (41-31).

Contra las cuerdas, sin poder evitar canastas fáciles y regalando también alguna que otra posesión (siete pérdidas al descanso), el Lenovo supo sufrir para mantenerse con vida gracias a un par de acciones de Shermadini y otras tantas de Huertas, que frenaron la sangría local (46-39). Aún así, a los de Vidorreta les faltó ahí un plus. Ese que mostraron en el segundo encuentro de la serie al evitar penetraciones (Higgins hizo daño) e impidiendo que los interiores rivales jugaran con soltura (Davies siguió anotando). Y también delante, sin tanta clarividencia como 48 horas atrás y aguantando las tarascadas de su rival, sabedor que ayer tenía más licencia para meter manos a diestro y siniestro.

No fue nada fluido el regreso a cancha de los canaristas, que en casi cuatro minutos vivieron de solo tres libres de Huertas (48-42). Con un Barça más intenso atrás al Lenovo le costó un mundo producir, incluso en situaciones claras de tiro (tres errores seguidos de Salin). Un triple de Calathes y dos penetraciones de Higgins encendieron las luces de alarma (53-42) y pese a tres puntos de Doornekamp, el colapso aurinegro se prolongó con el paso de los minutos sin saber atacar una agresiva zona 2-3 con los grandes mordiendo arriba y muchas ayudas cuando el balón llegó dentro. Con cuatro pérdidas y un paupérrimo 1/9 en lanzamientos (1/6 en triples) frente a un rival que sin dinamitar el choque como sucedió el lunes, sí fue estirando el chicle poco a poco, más aún cuando Kuric respondió desde el 6,75 el error previo de Doornekamp (60-45, 18’).

Como en el primero de la serie, al intermedio llegaron los laguneros siete abajo (43-36 frente al 46-39), y como en el estreno de las semifinales el tercer cuarto cuarto fue la tumba de los isleños frente a un rival que salió mucho más intenso de los vestuarios. Sin noticias de un desconectado Shermadini (ni un solo tiro en casi siete minutos en pista) y con dos pérdidas seguidas (en forma de regalo) de Huertas en su regreso a la cancha, al Canarias vio como se le escaparon buena parte de sus opciones de culminar la machada (66-48). A 20 segundos para el final llegó la primera canasta de dos para los laguneros, que vieron como los pocos golpes que pudieron en esos 10 minutos los respondió su adversario casi sin rechistar (68-50).

Se mantuvo la tendencia en el arranque del cuarto periodo, y los dos libres y bombita posterior de Huertas no le sirvieron de nada al Canarias, que con dos minutos menos por delante mantuvo su misma desventaja (72-54). Eso sí, con más paciencia que en los instantes previos para atacar la zona local, los triples de Doornekamp y Salin abrieron una pequeña puerta a la esperanza (72-60) con 6.45” por delante. Dos acciones sin continuidad puesto que Huertas desperdició un tiro cómodo antes de un 2+1 de Oriola y otros dos ataques canaristas desperdiciados (76-60, 35’). Con el partido ya roto, el Barça siguió aumentando su renta (88-68) frente a un Canarias que nunca bajó los brazos para tratar de despedirse con la cabeza bien alta en una temporada para el recuerdo.