A falta de canastas de tres puntos, el sufrimiento es el mejor argumento. Hace apenas una semana fue por la imposibilidad de lanzarlos (3/9 contra el Manresa), y ayer por un mal día en el tiro. Solo seis aciertos de 24 intentos desde el arco. En condiciones normales, unos guarismos que acercarían a la derrota a un Iberostar Tenerife acostumbrado a producir tan bien desde más allá del 6,75. Sin embargo, anoche el cuadro de Txus Vidorreta rescató una virtud de la que se había olvidado –básicamente por no tener que recurrir a ella– y que de nuevo le sacó del atolladero: su capacidad de sufrimiento. Así, ante un rival pegajoso y que poco a poco se le fue subiendo a la chepa (78-76), los isleños no se pusieron nerviosos y acabaron asaltando Andorra por tercer año consecutivo. El buen tino desde el tiro libre en el momento de la verdad (11/13 en el último cuarto) ayudó en cantidades ingentes a este nuevo triunfo canarista, el decimoséptimo del curso. ¡En solo 21 encuentros!

Una victoria también labrada a base de martillear el aro rival. Fue advertido el Canarias al Principado de la capacidad de su rival para hacer daño en las segundas opciones. De hecho, los locales produjeron 11 puntos tras rechace ofensivo. Sin embargo, a este Iberostar cargado de confianza, nada se le resiste. Los de Vidorreta recogieron el guante y redoblaron esfuerzos bajo la canasta andorrana para paliar su desacierto desde el perímetro. Así, los aurinegros –pese a jugar no pocos minutos con tres pequeños y Doornekamp al cuatro– rascaron nada menos que 17 capturas ofensivas. De ellas llegaron 25 puntos en segunda oportunidad para los laguneros. Unas cifras casi de escándalo. Un lujo que también tuvo mucho que ver en este nuevo éxito de los isleños.

Fue la dupla Fitipaldo-Guerra la que marcó diferencias para el Iberostar en los compases iniciales del duelo. El grancanario anotó en continuación, también rebloqueó para el triple del uruguayo (2-9) e igualmente aprovechó por arriba una asistencia del base. Además, ambos estuvieron muy activos en los 2x1 defensivos lejos del aro (2-9). Ya con la primera rotación interior, el Iberostar ganó presencia en el rebote ofensivo con tres seguidos de Shermadini para que el último de ellos acabara en triple del propio Fitipaldo (4-14). Arranque muy equilibrado el de los laguneros, que además cortaron por completo una de las vías de anotación local: el tiro exterior de Gielo, que apenas lanzó un triple en todo el primer acto.

Sin embargo, un par de imprecisiones aurinegras regalaron varias canastas a los locales (11-15), y aunque el Iberostar volvió a castigar desde fuera en segunda oportunidad (triple de Butterfield para el 13-20), el Andorra encontró la fórmula para hacer daño jugando sin un cinco puro. Así, entre la movilidad de Llovet y Sy, más la aportación exterior de Jelinek el choque se apretó (19-20). Superado el desajuste, Vidorreta respondió con la superioridad interior de Shermadini (20-25), y aunque los locales volvieron a apretar desde el perímetro (triples de Jelinek, Pérez y Hannah), el relevo de cincos, con Guerra otra vez a la carga, mantuvo a los isleños por delante (31-34).

A partir de ahí el duelo discurrió en márgenes muy escasos. Cavanaugh anotó en penetración y Doornekamp desde la esquina (34-37), pero los locales respondieron con una efectividad plena en el tiro libre (11/11 en el segundo acto), con la impronta física de Pérez debajo del aro, y la capacidad de desborde interior de Llovet sobre Shermadini (41-40). Con los bases canaristas continuamente incomodados y constantes ayudas cerrándose sobre Gio, solo las segundas oportunidades (ocho para producir luego 12 puntos), y una canasta a la carrera de Fitipaldo (10 puntos en dos cuartos) justo antes de la bocina permitieron al Canarias irse en franquicia (41-43) al descanso. Mal menor cuando los canaristas tuvieron que lidiar con un mal día desde el perímetro: 4/14.

La salida aurinegra de vestuarios fue bastante acertada en ataque (43-48 tras triple de Cavanaugh en la esquina). Y aunque el Andorra hizo mucho daño jugando por encima del aro y con las puertas atrás para sus interiores, en la otra zona Shermadini volvió a marcarse uno de esos momentos suyos de máxima inspiración, al margen de ayudar muy bien en el rebote. Así, con ocho puntos consecutivos del georgiano el conjunto isleño volvió a poner tierra de por medio (49-56, 25’).

Pese a que Fitipaldo erró dos penetraciones consecutivas y Senglin anotó de tres al límite de la posesión (56-60), Guerra volvió a asumir responsabilidades, sabiendo enmendar en el otro lado de la cancha los problemas sufridos para frenar la corpulencia de Parakhouski. El grancanario fue rápido hacia dentro, forzó faltas, reboteó y además anotó en alley oop, a lo que añadió, de nuevo, un par de notables flashes cerca de medio campo (58-63). Pese a su 1/6 en triples en este periodo los isleños equilibraron sus malos números desde el arco con siete puntos más de segunda opción.

Se abrió por completo el partido en el inicio del cuarto periodo, una situación que sobre el papel debió favorecer los intereses del Iberostar. Pero ayer, negado desde el arco, el intercambio de canastas perjudicó por completo a los isleños. Un 2+1 de Senglin y los triples de Gielo y Jelinek igualaron la contienda (71-71). Ahí el duelo se metió en un mano a mano entre Paulí y Salin, y aunque el catalán se mostró mucho más versátil (78-76), fue el finés el que desniveló la balanza. Primero con un triple, luego con tres tiros libres y finalmente –con una canasta bajo aro de por medio de Cavanaugh tras el enésimo rebote ofensivo canarista–, y pese a un error infantil que provocó un 5-0 (para el 83-84), con varios aciertos más desde el 4,60 (83-89). Suma y sigue para el cuadro tinerfeño, que ya huele los playoff. Tanto porque se ha quitado de encima a un teórico rival directo como por que ya suma 17 triunfos. Números de equipo puntero.