Como si estuviera lanzando a una piscina olímpica. Como si hubiera alguien moviendo los aros del Sinan Erdem para que el balón acabara dentro. Así se mostró ayer el Iberostar Tenerife, que en una nueva exhibición ofensiva, en especial desde más allá del 6,75, doblegó al Galatasaray y encarriló su pase a la siguiente fase de la BCL. Lo hicieron los aurinegros en una aplastante demostración de su arsenal en ataque, pero también redoblando esfuerzos ante las adversidades. Como si ya estuviera en su ADN el saber que, de una manera u otra, les tocará sortear algún contratiempo inesperado. Apretaron los dientes los isleños primero para tratar de paliar su enésima baja, ya que a la consabida ausencia de Aaron Doornekamp se unió la no presencia de Marcelinho Huertas, que se quedó en la Isla a causa de su inminente paternidad. Y luego, se cargaron de arrojo para no venirse abajo cuando más apretó un rival que llegó a disponer de una renta de 10 puntos (68-58).

La aparición de Salin con tres triples seguidos fue la chispa necesaria para el cuadro lagunero, ya imparable en el tramo final, tal y como demuestran los 36 puntos anotados en poco más de nueve minutos, los que transcurrieron entre el 26 y el 35. Un huracán ofensivo que cobró si cabe más fuerza gracias a varias acciones defensivas de mérito. Una mezcla que el Iberostar está convirtiendo en mortal de necesidad para cualquiera que se le ponga por delante. Su sublime acierto en el tiro de tres (19/30), la fluidez –salvo algún momento de espesura del segundo cuarto– con la que mueve el balón (32 asistencias), su solvencia en el tiro libre (ayer 15/19) y, en definitiva, la confianza que muestra en prácticamente cada acción hacen del conjunto preparado por Vidorreta un aspirante a cualquier reto que se proponga.

Antes de desmelenarse en el epílogo, y al igual que en su duelo del sábado, al Canarias no le quedó otra que saber convivir con la baja de otra de sus piezas claves, Huertas. Y lo hicieron los isleños dando continuidad a su buena racha en el triple, anotando sus tres primeras canastas desde más allá del 6,75 (9-9). Fue solo el primer aperitivo de lo que estaba por venir. Sin estar nada sólido en defensa, los isleños tiraron también de la envergadura de Guerra para castigar a un Tyus que equilibraba la balanza gracias a su mayor movilidad (11-11).

Sin embargo, los canaristas no lograron frenar a Motum (ni Rodríguez primero ni Butterfield después), se encontraron con que su rival también produjo desde el arco y además se toparon con un invitado inesperado, un Johnathan Williams tan poco heterodoxo en sus acciones como imparable cerca de canasta (23-17). Con Shermadini bien tapado en continuos 2x1 cada vez que recibió el balón, el Iberostar se mantuvo en partido gracias al acierto de Butterfield en el tiro de tres (3/3) para un 6/10 global en los diez primeros minutos (25-23).

El choque se mantuvo en un intercambio de –muchos– puntos en los compases iniciales del segundo acto (35-34), aunque ahí los aurinegros vieron como su ataque se espesó por momentos, cometiendo varias pérdidas y permitiendo ataques aún más sencillos a un bando turco en el que Williams (13 puntos) se unió a la fiesta con un triple (43-34). Situación comprometida de la que salieron los laguneros con el músculo de Guerra y Sulejmanovic, y la actividad exterior de Fitipaldo, Salin y Rodríguez.

El finés aportó atrás y el realejero sumó delante antes de que el propio Sasu enlazara siete puntos consecutivos para rubricar un parcial de 2-13 con el que los de Vidorreta recuperaron la delantera por primera vez en muchos minutos (45-47, 18’). Los laguneros volvieron a mover bien el balón (16 asistencias) y mantuvieron sus buenos registros en el triple (9/16), si bien el Galatasaray tampoco desentonó desde fuera (7/12) para irse por delante al descanso (50-49).

La vuelta a la pista de los canaristas dejó mucho que desear. Aguantaron los isleños los primeros mano a mano en ataque (55-53) gracias a Shermadini. Pero fue el georgiano el único que logró producir ante una serie de errores del resto. Varios despistes defensivos, alguna canasta local con un punto de suerte y una pérdida en forma de regalo disparó al Galatasaray hasta el 68-58 (26’).

Inercia totalmente negativa que Vidorreta cortó con arenga en un tiempo muerto. Y como si el técnico hubiera herido a los suyos en su orgullo, el Iberostar fue un vendaval ofensivo a su vuelta a la cancha. Un torbellino liderado por Sasu Salin, que sacó a su equipo de entre las cuerdas con tres triples en un abrir y cerrar de ojos (68-67).

Y aunque el Canarias desperdició algunas bolas para ampliar su racha (71-67), los isleños encontraron el equilibrio perfecto. Por un lado añadiendo más participantes a la fiesta exterior (Sulejmanovic y Butterfield), sacando también tajada del bonus rival, corriendo con criterio, haciendo gala además de un magnífico juego entre pívots (Sule y Guerra) para revertir por completo la situación adversa (71-81 tras un 3-23).

Al explosivo cóctel ofensivo los canaristas añadieron varias buenas defensas y el control casi absoluto de su rebote, fabricando así una rotura que llegó a ser de 10-36 (78-94). Al Galatasaray, con menos de cinco minutos por jugarse, no le quedó otra que rendirse ante el show ofensivo de los canaristas, que acabaron el duelo con un estratosférico 19/30 en triples y repartiendo un total de 32 asistencia, muestra inequívoca de lo desatado que está este equipo.