Apenas un cuarto y medio de baloncesto casi perfecto le sobró ayer al Iberostar Tenerife para doblegar sin miramientos al Galatasaray turco y mantener intactas así sus opciones de acabar la fase de grupos en los dos primeros puestos. Tras un inicio errático los laguneros pusieron el turbo con un juego sin fisuras; sólido atrás y fluido y con acierto delante. Ese baloncesto de memoria que cada vez vienen poniendo más en práctica los de Txus Vidorreta y con el que esta vez dejaron encarrilado el duelo (45-23 tras un parcial de 20-6) antes del descanso. Quizá por esa evidente superioridad de los dos primeros actos, las sensaciones no fueron las mismas tras el intermedio, ya que el Canarias dio vida a su oponente (69-62) y dejó escapar la posibilidad de haber amasado una notoria renta que quizá pueda echar en falta de cara a posibles empates múltiples al término de la liguilla.

Arrancó frío el Iberostar, que vio como hasta su sexto ataque no logró su primera canasta. Una empanada inicial que los turcos aprovecharon para sacar tajada de los cambios defensivos, de algún que otro rebote en aro ajeno y también de un par de pérdidas locales (0-5 y 5-9). Pero tras esos cinco primeros minutos de sesteo, el Canarias empezó a ser más reconocible, en buena medida porque Shermadini (tapado en anticipación por Tyus o bien con un 2x1) ganó más presencia interior, pero también porque Huertas le dio más frescura al juego del conjunto isleño, que igualmente elevó su actividad de manos para enlazar un par de recuperaciones.

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El Iberostar Tenerife gana con solvencia al Galatasaray (85-72) Ramón de la Rocha (EFE)

Llegó así un arreón traducido en un parcial de 12-0 (17-9, 9’). Con el discurrir del partido en un estado algo más previsible, el Iberostar puso el modo apisonadora. Un rodillo que se explica en base a un equipo que parece haber engrasado la máquina a los dos lados de la cancha. En la parcela defensiva los isleños mantuvieron en todo momento un alto nivel de intensidad, ya fuera a media cancha (robo y canasta de Fitipaldo) como en el uno contra y en el 5x5, además de cerrar su aro a cal y canto, permitiendo una sola segunda opción al Galatasaray en más de 15 minutos y dos en total al descanso (20-11).

Pero si por algo se está destacando este Canarias es por la cantidad de puntos que tiene en las manos. Los laguneros movieron el balón con inteligencia y paciencia, dando en numerosas ocasiones con sus tiradores en las esquinas (30-17, 15’), aprovechando el momento dulce de Salin saliendo de los bloqueos (4/5 en triples en el segundo acto), o simplemente sacando tajada de la descompensación defensiva rival generada en la zona tras una fluida circulación.

Jugando con tres pequeños (Fitipaldo, Salin y Butterfield) o sin un cinco puro para resguardar a Shermadini y a Guerra de las faltas; atacando contra individual o frente a una zona. A los canaristas les daba igual. Las 13 asistencias repartidas y los escasos cinco balones regalados en los dos periodos iniciales fueron datos manifiestos de la fluidez y fiabilidad ofensivas de los de Vidorreta. El Canarias había puesto la directa para firmar otro parcial, esta vez de 20-6 (para el 45-23), anotar 40 puntos en apenas 14 minutos (entre el 5 y el 19) e incrementar su renta de manera paulatina contra un cuadro otomano que pareció gastar sus fuerzas con dos triples seguidos de Hunter (25-17), pero que acabó quedándose al intermedio sin capacidad de respuesta.

Necesitado de cambiar algo, el Galatasaray salió más intenso del vestuario. Verticales hacia el aro y buscando dentro a Tyus (le sacó enseguida la tercera a Shermadini), los otomanos tuvieron mayor presencia en ataque. Pero a ese paso adelante de los visitantes (con Macon y Hunter amenazando desde el arco) el Canarias respondió prácticamente con la misma efectividad. Con buenos minutos de Guerra en la pintura y de Fitipaldo en el perímetro primero, y con la versatilidad y eficiencia en ambos lados de la pista de Cavanaugh después. De esta manera los laguneros vieron como su colchón nunca bajó de los 15 puntos: 62-47, 29’.

El intercambio pareció continuar en el arranque del último acto (69-53), pero ahí al Canarias le dio por sacar uno de sus pocos defectos de este curso, el no terminar de cerrar los partidos a su favor, dándole vida a su oponente. El cuadro de Vidorreta perdió la frescura de los minutos previos con malas decisiones y varias pérdidas, y atrás fue incapaz de recuperar la intensidad de la primera parte a la vez que tampoco supo frenar la sangría generada por Macon y Hunter.

Cuando se vino a dar cuenta el Canarias solo ganaba por siete (69-62) tras dilapidar una renta de 22. Situación ya comprometida pero que arreglaron Doornekamp y Cavanaugh con sendos triples dentro de un parcial de 8-0 que al menos parecía poner carpetazo al duelo con solo cuatro minutos por delante (77-62). Pese a una nueva intermitencia, la fiabilidad en el tiro libre (10/10 en todo el choque) hizo que la segunda victoria europea llegara, aunque no de forma escandalosa como por momentos pareció que podíaser, pero sí con una renta superior a la decena.