En el lugar donde se cocinan los sueños
Jesús David Delgado es el gran atleta canario del momento y una de las principales esperanzas isleñas ante los Juegos de Los Ángeles. Mucho antes, sus pensamientos se enfocan en Birmingham, donde afronta con esperanzas de final -y quién sabe si algo más- los primeros Europeos a los que aterriza.

Jesús David Delgado, en la pista exterior del CAT de Sant Cugat del Vallés / E.D.

A la entrada del Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallés -una ciudad del deporte con más de 30 años de vida-, un contador luminoso actualiza al segundo cuánto tiempo queda para la inauguración de los próximos Juegos Olímpicos de Los Angeles. Es la gran meta con la que sueña Jesús David Delgado, el atleta canario de moda, dos veces plusmarquista nacional y tres veces consecutivas campeón de España de los 400 vallas.
Desde hace siete años, David -o el Flaco, como todos le llaman- hace vida en el CAR, ahí donde ha visto entrenar al campeón olímpico de escalada, Alberto Ginés; prepararse a otro gran atleta canario como el palmero Samuel García; o afinar su puesta a punto a las selecciones nacionales de waterpolo. La fábrica donde se cocinan los sueños ha ido dando forma a los del isleño (nacido en Gran Canaria y empadronado en Candelaria), que ya no se pone límites. «Ahora, me lo creo más», sentencia.

'El Flaco', en la pista interior del CAT / E.D.
Delgado recibe a EL DÍA en la fastuosa entrada de este centro, construido a escasos kilómetros de la Barcelona olímpica con motivo de los Juegos del 92. Hay algunas señales inconfundibles de que la instalación empieza a tener sus años, pero el laboratorio de atletas sigue resultando eficiente para conseguir metas, marcas y propósitos. Recientemente han inaugurado una planta nueva, si bien Jesús reside en la más vetusta. «Yo, la prefiero», confiesa.
El atleta comenzó a los quince años con el deporte
La visita empieza en su propia habitación, compartida con un atleta que hace 1.500, y continúa por los amplios pasillos donde pueden verse imágenes de atletas de muy diversas disciplinas, algunos muy mediáticos y laureados, otros más anónimos. Según revela Jesús David, algunas de ellas las ha tomado él mismo, pues la fotografía es una de sus grandes aficiones. Venimos de un verano en el que España ha sido campeona planetaria de fútbol y en los pasillos del CAR aún resuenan los ecos de la gesta, pero el vallista isleño apenas ha hecho caso al Mundial, tampoco al Tour. En realidad, apenas atiende a los deportes de masas. Si acaso, sí disfruta viendo competir y escrutando cómo rubricaron sus marcas aquellos que reinan en su disciplina.
No sé dónde está mi límite, ni quiero ponerlo; pero ahora me lo creo más, confiesa el ‘Flaco’
Delgado empezó en el atletismo a los 15. «Con la tontería, ya van diez temporadas», revela. En este tiempo, ha ido perfeccionando su estilo y mejorando sus marcas. Solo así se explica su permanencia por tanto tiempo en el CAR, que beca y cede su espacio solo a los mejores. «Llegué a las vallas cuando estaba en la escuelita del Tenerife CajaCanarias. Había tres entrenadores y uno de ellos era Nacho de Esquiroz, que era quien nos mandaba a hacerlas. No me gustaban nada, pero le fui cogiendo el gustillo y pasé entonces a entrenar con Germán Millán, que me puso en esta prueba que ahora es la mía. Algo debió de ver, que me dijo: tú, ahí, directo a las vallas». Y así es como ha ido aprendiendo a respetar a esa barrera de metal con forma de T invertida. ¿Un enemigo? «No. Es que si temes a la valla, mal; al principio sí le puedes tener algo más de temor, pero al final se trata de convivir con ellas».
Birmingham, es su próxima parada
Todo está medido al milímetro en una carrera como la que acaba de firmar David en Málaga -campeón con mucho viento en contra- y las que le esperan en Birmingham, próxima parada, terceros Europeos para él. La conversación con el isleño continúa en la pista central del CAR. Ese día han venido a entrenar unos australianos. El calor es intenso y el tinerfeño empieza a bajar el pistón de la exigencia porque «se acerca la compe», como así la llama, y toca rebajar la carga para llegar en perfecto estado al día D, la hora H. La rutina cambia en función del tiempo que falta para los campeonatos.
«Casi todos los días son iguales. Me despierto temprano, desayuno, bajo a la pista entrenar, almuerzo aquí en el CAR, por la tarde si no hay competición cerca le meto gimnasio para complementar la preparación. En cambio, en tiempo de competición me voy al fisio, o a la sauna. Si te lo montas bien, no hay tiempo para aburrirse», resume el canario, a quien se le ve feliz en este entorno. «Ya ves que hay mucha gente y muchos deportistas, no solo de atletismo. Los fines de semanas sí que se vacía».
Buscando el límite
A solo unas horas de iniciar su participación en los Europeos de Birmingham, Delgado confiesa: «Los años me han ido dando experiencia y cada vez me pongo menos tenso. Siempre he creído que lo mío se me daba bien, pero la marca del 48.11 ha superado todas mis expectativas. Ahora mismo tampoco sé dónde está mi límite, ni quiero ponerlo. Ahora me lo creo más y pienso que puedo hacer grandes cosas». Tres veces campeón de España, esperanza de medalla y probablemente el próximo gran atleta olímpico con acento canario. Su próximo reto es brillar con luz propia en los Campeonatos de Europa. Piernas le sobran para pulverizar registros y quién sabe si soñar con medalla.
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