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Entrevista | Alex Corretja Extenista y actual comentarista deportivo

Alex Corretja (extenista, 52 años): "Ahora es vital que el deportista se aleje del personaje y disfrute de quien es"

Ponente hace unos días del Foro Internacional del Deporte de La Laguna, el exdeportista y ahora comentarista en varios medios de comunicación hizo un repaso de todo lo que rodea al tenis

Alex Corretja, durante la charla que ofreció hace unos días en el Teatro Leal de La Laguna con motivo del FID.

Alex Corretja, durante la charla que ofreció hace unos días en el Teatro Leal de La Laguna con motivo del FID. / FID

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Carlos García

Carlos García

Santa Cruz de Tenerife

Desde el conocimiento que le dio una carrera profesional de primer nivel, y también con la experiencia que ha adquirido en sus casi dos décadas como comentarista deportivo. El barcelonés (1974) convierte, gracias a su naturalidad y una embriegante capacidad de expresarse, una entrevista en un diálogo. Conversación que coincide con el Foro Internacional de Deporte celebrado en Tenerife y en la que hace un repaso a todo lo que rodea -deportivo y no- al mundo del tenis. Palabra de Alex Corretja.

Este año se cumplen dos décadas de su retirada como profesional; casi el mismo tiempo que lleva como comentarista...

Sí, increíble. Es algo que me llama la atención, me impresiona, y a la vez me agrada. Porque he aprendido mucho, después de mi carrera tenística, a vivir mucho más el día a día. Hay un montón de gente que me saluda y me habla mucho más de mi faceta de comentarista que la de deportista, porque es mi faceta actual. Y a la vez me comentan si eso me sabe mal o me ofende, pero yo les digo que es al contrario. Me sabría mucho peor que me recordaran por una buena carrera tenística, pero que no les gustara mi faceta actual, porque no vivo del pasado. Me gratifica muchísimo que me digan que les encanta cómo comento, que por mis logros deportivos. Ojo, me encanta que me lo recuerden como una especie de souvenir o recuerdo, pero no como una necesidad de ego.

Alex Corretja, durante la entrevista.

Alex Corretja, durante la entrevista. / El Día

Entiendo que ni por asomo imaginó, en ese 2006, que su periplo como comentarista iba a ser incluso más grande que su carrera profesional...

No. El ser tenista sí que fue como un deseo y un sueño, fue algo como programado desde pequeño; nunca me imaginé siendo comentarista ni analista de tenis. Fue surgiendo a medida que tuve el problema en el ojo y me operaron; se abrió una ventana y lo empecé a disfrutar. A partir de ahí he hecho diferentes cosas, como asesorar a jugadores o ser capitán de Copa Davis, pero la faceta que más me gusta, e incluso la que más me compensa familiarmente, es la de comentarista. Mi vida es mucho más tranquila y sigue siendo igual de emocionante, como comentarista que no yendo detrás de algún jugador o jugadora en el circuito. Eso me saturaría familiar y personalmente.

El suyo es un caso de lo positivo que resulta aquello de haber sido cocinero antes que fraile. Tanto para lo que habla, como por con quién lo habla...

Sí. A veces me dicen que quizá soy mejor comentarista que tenista. Y yo creo que si soy un buen comentarista es porque primero he sido tenista, y puedo saber con exactitud lo que ellos sienten o lo que puede ser interesante para la gente. Y en base a ello hago mis preguntas. Busco que sea el protagonista el que explique lo que ha sucedido para que eso pueda llegar; y también es clave que los jugadores se sientan muy tranquilos. Yo no persigo ningún titular, sino que el tenista esté cómodo, porque al final es así como el entrevistado se abre... y el titular acaba saliendo solo.

¿Se ve comentando otra cosa que no sea tenis?

Realmente no. En los Juegos, con Eurosport, sí hice algunas entrevistas a otros deportistas, porque al final se trata de inquietudes y curiosidades. Pero entrar a valorar o analizar otros deportes, sin tener el conocimiento que a mí me gustaría tener, lo veo más difícil.

¿A quién del circuito ve haciendo, en un futuro, de Alex Corretja?

Por ejemplo, creo que Gael Monfils puede ser interesante, porque tiene mucho carisma y estaría muy capacitado. Andy Murray puede ser muy bueno también, porque tiene un carácter muy interesante. Y ya luego Rafa [Nadal] podría hacer lo que quisiera, ya que te puede aportar muchas cosas.

¿Y Novak Djokovic cuando se retire, no?

Djokovic, por supuesto. Es un prodigio mental. De los deportistas que he conocido es probablemente de los más profundos.

«Como comentarista deportivo mi vida ahora es mucho más tranquila, pero igual de emocionante»

Es indudable que ahora los tenistas, como todos los deportistas, están más expuestos que hace 25 o 30 años. ¿Qué tiene de positivo y qué de negativo?

Como todo en la vida, tiene sus cosas buenas y sus cosas menos buenas. A nivel mediático llegas a muchísima más gente, hasta el punto de que con los medios digitales y las redes sociales te puedes exponer lo que quieras y lo que tú consideres. La parte menos positiva es si eso te quita mucho tiempo, pierdes el foco de lo que es tu ser humano, y te acabas convirtiendo en un personaje. Por eso para mí es vital alejarte de ese personaje y ser tú mismo para tener más libertad y disfrutar más de quien eres. Si terminas entrando en un personaje acaba siendo agotador. Es verdad que nosotros no vivíamos así de expuestos, y ni las alabanzas ni las críticas nos llegaban tan desmesuradamente. Hoy en día te puede llegar muchísima alabanza exagerada, y muchísima crítica feroz.

Lo de la precocidad en el deporte profesional es cada vez más evidente, pero al igual que lo de una longevidad superlativa. ¿Se veía usted jugando cerca e incluso después de los 40?

No, no. No haber jugado hasta los 40 no me da pena; me hubiera encantado retirarme en la pista y disputando algún torneo, pero mi problema en el ojo me empujó a otra decisión. Si me habría gustado tener más conocimiento de nutrición o de la prevención. Pero no porque no sintiera que exprimí al máximo mi carrera, porque ya a los diez años entrenaba cuatro horas cada día para ser tenista. Por ello cuando llegué a los 30 o 31 llegué ya bastante fundido, sobre todo a nivel psicológico. No me veía jugando hasta los 40 ni hasta los 38. Psicológicamente ya estaba donde quería llegar.

Sobre las edades, los sacrificios, lo psicológico... le saco a la palestra el caso de dos tenistas españolas, Garbiñe Muguruza y Paula Badosa. Por un motivo o por otro, físico o mental, han visto como su carrera no ha llegado más alto. ¿Quién lo ha podido pasar peor?

Para mí la diferencia más grande es que Garbiñe ha conseguido todo lo que ella soñaba, con títulos potentes y llegando a ser número uno. Quizá las lesiones le hayan impedido ganar alguno más, pero creo que ella, en su fuero interno, siente que no le quedan muchas asignaturas pendientes. Paula, por su parte, es una jugadora muy ambiciosa, y cree que puede conseguir algo más grande de lo que está consiguiendo. Y eso mentalmente le está haciendo daño. Esa gestión de sus expectativas, sus aspiraciones y sus ambiciones está siendo complicada para ella. Lo que hablamos antes, debe olvidarse de lo de fuera e intentar llegar al máximo de lo que su físico le dé. Como resumen, las dos poseen una personalidad muy potente y con mucha ambición. Garbiñe consiguió gran parte de sus sueños, mientras que Paula sigue luchando por ese gran título que a ella la consagre y la deje tranquila con ella misma.

Con su experiencia y todo lo que estamos hablando que rodea al tenis de élite, ¿a unos padres le recomendaría meter a su hijo por el camino de este deporte para intentar que llegue lo más lejos posible?

Siempre que sea un deseo para el niño, sí. No soy partidario de que tus hijos hagan lo que tú quieres, sino que ellos escojan su propio camino. Yo, todos los sacrificios que hice, fueron porque a mí me gustaban. Y ya luego hay que ver qué potencial tienen esos niños, porque con el paso de los años realmente te das cuenta de lo difícil que es que todo salga bien para acabar siendo un deportista de élite. Es casi un milagro. Y lo veo en mí mismo, que llegué a ser dos del mundo y por mucho que me esforcé no llegué al número uno.

«Los niños deben hacer lo que deseen; además es casi un milagro acabar siendo un élite»

¿Es ese último escalón que no pudo subir lo que le faltó en su carrera o se le quedó clavada alguna espina más?

Me hubiera gustado ganar Roland Garros porque creo que estuve en disposición de poderlo hacer, con dos finales, una semifinal y dos cuartos de final. Por contra gano un Másters a Pete Sampras cuando él era número uno. Y te preguntas por qué he ganado una cosa y no he ganado la otra. Pero no lo sé. Igual ese era mi destino. Y claro que me hubiera encantado llevarme un Grand Slam, pero lo que viví ganando el Másters fue un momento único en el que toqué el cielo con las manos deportivamente hablando.

Ahora que está tan de moda la IA, ¿a qué tenista de los viejos, incluso de los de blanco y negro, le hubiera gustado verlo hoy en día?

No tengo duda de que John McEnroe hubiera sido espectacular de verlo jugar en esta época, en la que todo es muy parecido. Él rompería totalmente con todo...

¿También por carácter?

Por supuesto, pero sobre todo por juego. Yo he entrenado con él y he jugado algunos partidos de exhibición con él, y es increíble cómo le corre la bola. ¿Cómo puede ser que le esté pegando así a bote pronto con 67 años?

¿Cree que sería, libra por libra, mejor que los actuales?

Bueno, las épocas son incomparables. Pienso que si has sido bueno en una época es porque viviste en esa época y bajo ciertas condiciones y diferentes estilos de juego. Igual en 20 años estamos con el debate de que gente como Rafa o Carlos no ganarían nada porque, por ejemplo, en ese momento los dos saques son a 250 por hora.

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