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EL DESENLACE EN INGLATERRA

Guardiola y el City se despiden de la Premier y coronan al Arsenal

Los celestes empataron en Bournemouth (1-1) y proclamaron campeón al Arsenal de Mikel Arteta a falta de una jornada

Pep Guardiola camina pensativo por la banda durante el partido del City en Bournemouth.

Pep Guardiola camina pensativo por la banda durante el partido del City en Bournemouth. / DANIEL HAMBURY / EFE

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Joan Domènech

Joan Domènech

Barcelona

En la playa de Bournemouth embarrancó el City. De tanto remar para remontar puntos al Arsenal, acabó agotado y finalmente varado en la arena de la ciudad sureña frente a un rival al que había batido en 16 de los 17 enfrentamientos que habían protagonizado desde que ascendiera a la Premier en 2016. La única derrota se la había endosado Andoni Iraola a Pep Guardiola hace año y medio; el empate (1-1) fue más dañino y mucho más concluyente, ya que entregó el título al Arsenal.

Iraola hizo ayer campeón a otro vasco, a Mikel Arteta, que contempló el duelo desde su casa y empezó a celebrar el éxito más grande su carrera, mayor aún por las repercusiones que puede generar si finalmente Guardiola se marcha del City, como han publicado varios medios ingleses. El Arsenal cerraba así, por vía interpuesta y de antemano, un espantoso periodo de 22 años (desde 2004) sin conquistar la Premier.

Final relajado

Tal vez el desenlace del partido, y por ende de la Premier, no tenga nada que ver en la decisión que tome el hombre que ha revolucionado el fútbol inglés, pero la organización del City sólo se limitará a preparar una gran despedida de la temporada el próximo domingo en el Etihad frente al Aston Villa. El Arsenal, en cambio, podrá acudir relajado y con suplentes a visitar al Crystal Palace. Una semana más tarde, el nuevo campeón de la Premier puede ligar el doblete con la Champions si vence al Paris Saint Germain en la final de Budapest del 30 de mayo.

En Bournemouth quedó desactivada la tensión del City de luchar por el título hasta la última jornada; el único aliciente, que no es poco, será la emotividad de esa tarde en la que se cierra una etapa única, jamás vista ni disfrutada en la historia del club celeste. Guardiola aparte, se sabe que se despiden John Stones y Bernardo Silva, dos baluartes.

Eli Junior Kroupi celebra el gol que marcó para el Bournemouth en el primer tiempo ante el City.

Eli Junior Kroupi celebra el gol que marcó para el Bournemouth en el primer tiempo ante el City. / DANIEL HAMBURY / EFE

El error definitivo

Viniendo desde atrás para recuperar los puntos perdidos de antemano, el City estaba obligado a ganar todos los partidos para desbancar al Arsenal del primer puesto. Tuvo un tropezón el 4 de mayo al empatar en el campo del Everton (3-3) que le supeditaba al error ajeno. El error fue propio. El de Bournemouth resultó definitivo. El gol de Erling Haaland llegó en el minuto 95. Demasiado tarde.

Con la defensa muy adelantada, el lateral izquierdo Truffert se pegó una carrera por la banda y pasó atrás a Eli Junior Kroupi, que pudo controlar y lanzar un tiro parabólico ante el que nada pudo hacer Donnarumma. Hasta entonces, lo más relevante había sido un fallo flagrante de Evanilson a portería vacía que habría podido adelantar antes al Bournemouth.

Evanilson cae derribado por Marc Guéhi durante el Bournemouth-City.

Evanilson cae derribado por Marc Guéhi durante el Bournemouth-City. / DANIEL HAMBURY / EFE

Un cambio en el once

El obligado cambio de ritmo que debía operar el City se observó al minuto de la reanudación con una bella jugada colectiva entre Silva, Semenyo y Haaland que culminó quien no debía, el único que no era delantero: O'Reilly. El Bournemouth tenía algo por lo que luchar. El triunfo le garantizaba una plaza en la próxima Liga Europa y le deja a tiro, palabras mayores, la quinta plaza que ostenta el Liverpool y que supone acceder a la Champions League. Iraola se irá después de tres temporadas convertido en una leyenda del club. Nadie lo elevó tan alto.

En el Vitality Stadium pareció más vigoroso y fresco el conjunto local. Algo que se explica fácilmente: el City comparecía apenas tres días después de disputar y ganar la final de la Cup ante el Chelsea. Guardiola repitió la alineación, con un pírrico cambio: Mateo Kovacic desplazó a Omar Marmoush. El de la portería (Gianluigi Donnarumma relevó a James Trafford, el meta de la Copa) no se notó en el ritmo del juego.

Erling Haaland conecta el disparo que supuso el 1-1 en el tiempo añadido en Bournemouth.

Erling Haaland conecta el disparo que supuso el 1-1 en el tiempo añadido en Bournemouth. / GLYN KIRK / AFP

Donnarumma apenas pudo contemplar el ajustado tiro de Kroupi en el gol y el remate al poste de David Brooks que pudo significar el 2-0 en el último minuto. Antes había repelido otro mano a mano al mismo Brooks. Ni el empate servía al City en el agónico y constante ataque de la fase final. El gol de Haaland, inmediato a un disparo al poste de Rodri, sólo sirvió para amortiguar la caída.

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