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FÚTBOL (COPA DE ÁFRICA): MARRUECOS-SENEGAL (0-1)

Senegal gana la Copa de África tras amagar con retirarse por un penalti que acabó fallando Brahim

Los visitantes se marcharon del campo después de que les anulasen un gol y en la siguiente jugada pitasen una falta máxima a favor de los anfitriones

Brahim desperdicia el penalti a lo Panenka en la ocasión más clara de Marruecos en la Copa de África de fútbol

Brahim desperdicia el penalti a lo Panenka en la ocasión más clara de Marruecos en la Copa de África de fútbol / Mosa'ab Elshamy / AP

Fermín de la Calle

Fermín de la Calle

Madrid

La Copa de África nunca decepciona. Siempre ocurre algo que convierte el torneo en increíble. En este caso fue un amago de retirada de Senegal, que en un minuto vio cómo le anulaban un gol y posteriormente le pitaban un penalti. Sin embargo, y ahí llegó lo más surrealista, cuando Brahim decidió lanzar la falta máxima a lo Panenka y el portero visitante se quedó de pie atajando el lanzamiento sin problema. Una jugada que marcará para siempre la carrera de Brahim y que disparó la alegría de media África mientras la otra media lloraba. Un final asombroso para un partido más emocionante que brillante.

Esta competición ha pasado de ser un torneo extravagante, con protagonismo de sus porteros y decisiones rocambolescas de sus árbitros, a ser un torneo plagado de estrellas reconocibles y un fútbol de alto nivel. Una Copa de África que mezcla el colorido y la exuberancia africana con el talento de futbolistas que lideran equipos de primera línea de la vieja Europa, donde han nacido muchos de los finalistas como el malagueño Brahim, el madrileño Achraf o los 'franceses' Niakhaté o Pape Gueye.

50 años después

Marruecos, con la presión de jugar en Rabat ante su gente, se jugaba más que un Senegal plagado de futbolistas reconocibles: Sadé, Gueye, Ndiaye, Nicolas Jackson... Los primeros hacía 50 años que no conquistaban el título, los segundos desde 2021. El equipo de Regragui buscaba el título tras un Mundial en el que se plantó en semifinales. Los leones del Atlas son un equipo versátil que se adapta a cualquier contexto de partido. Senegal, por su parte, es físicamente deslumbrante con un Mané más práctico y futbolistas de buen pie a su alrededor. Los de Pape Thiaw tuvieron una ocasión clara con un remate de Pape Gueye, centrocampista del Villarreal, a la salida de un córner a los cuatro minutos. Respondió el bético Abde con una entrada por la izquierda. El madridista Brahim, líder local junto al 'gironí' Ounahi, ausente de última hora por lesión, estuvo desaparecido en la primera mitad.

Los Leones de Terenga apostaron por dominar desde la posesión, mientras Marruecos atacaba con transiciones rápidas. Había más respeto que descaro, más miedo a fallar. En el minuto 37 Bono volvió a salvar a los suyos con un pie milagroso ante el disparo de Iliman Ndiaye, el centrocampista del Everton. Respondieron los locales con un centro de Abde que no acertó a rematar Aguerd en su entrada al área. Al descanso no se había movido el marcador y Brahim había tocado más veces la pelota en la última jugada que en toda la primera mitad.

La final caminaba por el rigor táctico apelmazada por la solidaridad defensiva y lejos de la anarquía que acostumbra a protagonizar los partidos de las selecciones del continente africano. Rondando la hora El Khabi y Abde desperdiciaron dos ocasiones claras para los locales, que se animaron tras el regreso del vestuario. A Senegal empezaron a pesarle los minutos y cometieron errores que fueron aprovechados por los del Atlas, lo que encendió la grada de Rabat.

Brahim, de héroe a villano

Y entonces ocurrió algo inverosímil. El árbitro anuló un gol de Senegal y seguidamente señaló un penalti muy controvertido a Brahim, secuencia que terminó provocando que Mané y sus compañeros quisieran abandonar la final. Al final los visitantes regresaron al campo y el lanzamiento lo terminó desperdiciando el futbolista del Real Madrid al disparar lo Panenka la falta máxima que terminó en las manos del portero senegalés Mendy, decisión inexplicable que perseguirá a Brahim toda su carrera. Restaban dos minutos para acabar la final. Un drama absoluto para el país norteafricano.

El marroquí Ismael Saibari dispara durante la final de lla Copa de África entre Marruecos y Senegal.

El marroquí Ismael Saibari dispara durante la final de lla Copa de África entre Marruecos y Senegal. / Youssef Loulidi / AP

Marruecos aún estaba en shock cuando a los cuatro minutos de la prórroga Gueye, el futbolista del Villarreal, finalizó un robo de Mané con un zapatazo con la izquierda que entró como un obús por la escuadra de la portería de Bono. Marruecos pasaba de acariciar el título a perder la final mientras Senegal pasaba de amenazar con marcharse del partido a tener la Copa de África agarrada con una mano. La necesidad empujó a los locales al área rival mientras los de Thiaw se defendían como gato panza arriba en una prórroga en la que no dejó de llover.

La segunda parte del tiempo fue extra tuvo todo el vértigo que le faltó al encuentro. Aguerd cabeceó al larguero un córner y Mendy trabajó a destajo. Cherif falló a puerta vacía la sentencia para los senegaleses al remachar fuera un rechace de Bono cuando los visitantes ya celebraban el tanto. Un error inexplicable que el delantero mandó fuera. Los senegaleses, una selección que siempre ha contado con futbolistas destacados, conseguía armar para este torneo un equipo equilibrado que se alzaba con el título ante los anfitriones en una final rocambolesco en el que estuvo a dos minutos y un penalti de retirarse. Un desenlace digno de una Copa de África, un torneo que nunca decepciona.

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