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Despedida

Alejandro Valverde: el adiós de 'El Imbatido'

A los 42 años, el ganador de la Vuelta de 2009 colgará la bicicleta el próximo sábado en el Giro de Lombardía después de una exitosa carrera de 20 años, con 133 victorias que lo han convertido en un mito del ciclismo

Alejandro Valverde celebra una victioria en el Challenge Ciclista Mallorca de 2021. EFE

Hace muchos, muchos años, en lo que casi ya parecería una lejana galaxia, José Miguel Echávarri, el descubridor de Miguel Induráin y Pedro Delgado, entre una larga lista de viejas glorias del ciclismo español, tenía la costumbre, en los primeros días de disputa de la Vuelta, de cenar con los periodistas que iban a cubrir la carrera.

En 2003, el encuentro se produjo en un restaurante de Gijón. Y, de allí surgió la idea de hacer una porra, a ver quién acertaba más ganadores de etapa. Al día siguiente -la reunión no fue un secreto- otra vieja gloria descubierta en su día por Echávarri, José Luis Laguía, por aquel entonces director del conjunto Kelme, preguntó que qué tal había ido la cena. Y se le dijo que la innovación había sido la creación de una porra, pero que iba a ser complicado dar con los ganadores. "Pon cada día al chaval y seguro que aciertas", respondió Laguía. "¿El chaval?", se le cuestionó. "Sí, hombre, Alejandro Valverde".

Valverde no ganó todas las etapas, solo habría faltado, pero se impuso en dos de las principales citas de montaña de la Vuelta de 2003, en Envalira y en La Pandera. Solo tenía 23 años, pero ya empezaba a demostrar que las pedaladas que iba a dar como ciclista profesional no iban a pasar desapercibidas.

133 victorias

"Habrás puesto a Valverde". Era Laguía que llamaba a este periodista desde la misma cima de Envalira, en Andorra, preguntando si había triunfado con la porra. El nombre que se puso aquel día en un papel como presunto ganador de la etapa quedará guardado como un secreto de Estado y casi 20 años después hasta es posible que no se recuerde si se acertó o no con el ciclista que el próximo sábado en el Giro de Lombardía, la última gran clásica de 2022, colgará la bicicleta, con un palmarés impresionante, siendo el ciclista español de todos los tiempos que más victorias ha conseguido, un total de 133, una barbaridad, pero sobre todo el más regular en cuantas carreras ha participado, ya que es difícil encontrar en las últimas dos décadas -y desde la invención del ciclismo- a un corredor que siempre haya terminado entre los 10 primeros cuando decidía competir en una carrera de tres semanas, de una, o simplemente de un día de competición.

"¿Sabes cuál es el secreto de Valverde?". ¡Por fin alguien que sabía el porqué de la eterna juventud del ciclista! Lo que le llevó desde su debut en 2002 a convertirse en el corredor que primero luchaba con los viejos, luego con los de su edad y ahora con los jóvenes, los que casi podrían haber sido uno de sus cinco hijos. Fue Óscar Pereiro, tres años mayor que Valverde y vencedor del Tour de 2006, el descubridor del secreto. "Cuando a todos nos dolían las piernas por el esfuerzo, Alejandro seguía tan fresco. A él nunca le dolían. Excepto en la subida al Tourmalet, en el Tour de 2008, aquel día cómo sufrió. Hubo que empujarlo, animarlo y aun así pasó descolgado por la cima. Pero cuando desapareció el dolor, ya en Hautacam, donde terminó la etapa, menuda remontada hizo para volver a colocarse en la disputa de la carrera".

Un Tour en las piernas

Muchas veces a Valverde se le discutió su cariño por el Tour. Él siempre creyó que tenía una ronda francesa en aquellas piernas que casi nunca le han dolido y que le han llevado a figurar siempre, siempre, entre los candidatos a la victoria en cualquier etapa, como estará el sábado en su despedida entre los candidatos a ganar en la clásica de las hojas muertas. A lo mejor si hubiese apartado el Tour de sus objetivos, el palmarés todavía estaría más ilustrado, pero a la vez Valverde no sería Valverde de no haber hecho sufrir tanto en el Tour, de no verlo siempre entre los aspirantes, de no creer él y todos que podría ganar una carrera en la que solo una vez se vistió de amarillo (2008), en la que subió como tercero al podio de París en 2015, pero que ha acabado siete veces de las 14 que la ha corrido entre los diez mejores de la carrera.

Sin embargo, fue Echávarri, el técnico que lo ficho del Kelme para convertirlo en la referencia primero del Caisse d’Epargne y después del Movistar, ya con Eusebio Unzué al frente de la estructura del equipo español con mayor solera, el que le inculcó tanto el cariño por el Tour como por las grandes clásicas.

El técnico navarro, ya jubilado, recuerda siempre la frase que le dijo Valverde cuando se impuso en 2006 en la primera de las cuatro Lieja-Bastoña-Lieja que ha conseguido. "José Miguel, esto parece que es más importante que ganar la Vuelta a Murcia". Y con todo el respeto hacia la ronda de la tierra que vio nacer al ciclista al que en su etapa juvenil denominaban 'El Imbatido', porque nadie osaba quitarle un triunfo, ganar en Lieja era como abrirle aquel año las puertas al mejor ciclismo internacional para convertirlo desde entonces en una referencia en cuantas carreras de un día participó.

Empezó en los años convulsos dominados por Lance Armstrong y termina ahora cuando sus hijos ciclistas, los Tadej Pogacar, Remco Evenepoel, en el plano internacional, o los Juan Ayuso y Carlos Rodríguez, en el español, han decidido que nunca se ponga el sol al compás de sus pedales.

Campeón del mundo con 38 años

Y si se le pregunta a Valverde, tantas veces entrevistado, tantas anécdotas que no cabrían ni en todas las páginas de este diario, cuál ha sido el día más feliz de su vida como ciclista, la respuesta lo lleva a volver a colocarse en el largo esprint de Innsbruck, el 30 de septiembre de 2018, cuando con 38 años se convirtió en el campeón del mundo, aunque él siga preguntándose si lanzó el esprint demasiado pronto, con un Romain Bardet que había decidido subirse a las barbas de 'El Imbatido'. Levantó el brazo izquierdo y su grito de rabia, furia y felicidad aún retumba cuatro años después entre las praderas de los Alpes austríacos.

Y es que Valverde, incluso en los entrenamientos con su cuadrilla de Murcia, la que lo mantuvo activo durante su controvertida suspensión de 2010, cuando se monta en la bici sale a ganar y seguirá haciéndolo ya retirado para recordar sus años de gloria como el ciclista al que siempre fue complicado batir durante 20 años de carrera profesional. 

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