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¿Dónde está el límite de Carlos Alcaraz?

"Mi próximo objetivo es ganar un Grand Slam", dice tras conquistar su primer Masters 1.000 en Miami y saltar al puesto número 11 mundial.

Carlos Alcaraz.

¿Cual es el límite de Carlos Alcaraz? De momento no parece tener techo. Él lo tiene claro. “Mi próximo objetivo es ganar un Grand Slam y espero llegar a número 1 lo antes posible”, aseguró el murciano tras ganar el Masters 1.000 de Miami y convertirse en el jugador más joven (18 años, 10 meses y 29 días) en conseguirlo.

Un nuevo récord a su ya larga lista de objetivos cumplidos en una carrera hacia la cima. Este lunes aparece en el puesto 11 del mundo, a solo 29 puntos de entrar en el ‘top ten’, para seguir subiendo una escalera que aún lidera Novak Djokovic como número 1 mundial.

Alcaraz se siente ya con los recursos para estar entre los mejores. A principios de año decía que su objetivo de la temporada era ganar un torneo 500 y colocarse entre los 15 mejores del mundo. Apenas tres meses después, no solo ya ha ganado un 500 (Rio de Janeiro) sino que ha conquistado su primer Masters 1.000 y superado el ránking que se proponía. 

Apuntando al número 1

Su progresión en dos años ha sido espectacular. Del puesto 320 que ocupaba en abril del 2020 ha saltado hasta el 11 y es segundo en la carrera del año al Masters de Turín (tras Nadal), con 18 victorias de 20 partidos y dos títulos. Y seguirá mejorando en la gira de tierra que ahora empieza, en la que solo defiende 266 puntos de los 5.500 que hay en juego hasta la final de Roland Garros

“Soy un chico que quiere más. Estoy preparado, tengo confianza, también lo estoy a nivel físico y por mentalidad. A lo mejor no es Roland Garros, pero sí puedo ganar un Grand Slam este año. Sé que están Nadal, Djokovic, Tsitsipas o Medvedev, que son los mejores del mundo, pero no tengo miedo a decir que estoy preparado para ganar un Grand Slam.", ha asegurado.

Juan Carlos Ferrero, su entrenador, su amigo, el número 1 mundial que lo recibió en su academia de Villena a los 16 años y que le ha acompañado en ese espectacular viaje al circuito profesional, se muestra más prudente. Sabe que su pupilo está a punto para ganar un Grand Slam, que puede alcanzar el número 1, pero prefiere tocar con los pies en el suelo. Ir paso a paso. Como han hecho hasta ahora. 

“Dejemos fluir las cosas. Ahora mismo es difícil hablar de objetivos o a dónde puede llegar. Dejemos que juegue. Creo que Carlos es capaz de lograr un gran año. Quizá sea el próximo paso, llegar al final de las segundas semanas. Es fácil perder el foco”, decía desde Miami a la web Puntodebreak.com.

Montecarlo, en el objetivo

La temporada de tierra se presenta como una autopista para seguir creciendo, pero Ferrero pide tranquilidad. Sabe que puede hacerlo muy bien, pero también que ahora llega un momento especial y que esas expectativas hay que controlarlas. “Estoy dispuesto para la gira de tierra batida, en la que espero conseguir un segundo Masters 1000”, dice convencido Alcaraz. 

Montecarlo (11 de marzo), donde no pudo jugar por ránking el año pasado, será su primer reto. Llega a la cita monegasca como cabeza de serie y favorito, en un torneo en que reaparece Djokovic, que vuelve después de no haber podido jugar la gira estadounidense al no estar vacunado de covid-19. En Montecarlo no estarán Nadal, recuperándose de su lesión en las costillas, ni Medvedev, recientemente operado de una hernia que le mantendrá dos meses de baja, lejos de la tierra.

La precaución de Ferrero

Ferrero sabe cómo funciona el circo y no quiere que Alcaraz pueda desviarse de sus objetivos. “Crearemos una burbuja a su alrededor. Acaba de ganar un Masters 1.000 y está creciendo muy deprisa”, explica el extenista, que viajó a Miami para estar presente en la final, una semana después del fallecimiento de su padre, al que Alcaraz dedicó su victoria en la final. “Eduardo siempre con nosotros” firmó en la cámara de televisión y dibujó un corazón con las tres C que su abuelo quiere que tenga siempre presente en su partidos: “Corazón, cabeza y cojones”. 

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