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FC Barcelona

Pedri, el heredero de Iniesta

"lo hace todo fácil, es una maravilla. Me recuerda mucho, mucho, muchísimo a Andrés", afirma Xavi

Pedri, durante el Barça-Athletic en el que fue aclamado por el Camp Nou.

No es de La Masia, pero lo parece. No es Andrés Iniesta, pero también lo parece. Y ya fue capaz hace un año de arrancar una sonrisa cómplice a Messi, semanas después de que hubiera enviado el burofax a Bartomeu para abandonar el Barça. Hasta hizo cambiar de opinión a Leo con su juego callejero, dispuesto como estaba a quedarse aunque al final, y muy a su pesar, tuvo que marcharse a París.

Ese humilde joven canario, que llegó sin propaganda alguna del Las Palmas (costó cinco millones de euros, aunque la evolución de su fútbol hará que llegue a los 20, una minucia para el tesoro que es), se ha convertido en el heredero de la mejor escuela de centrocampistas que se ha visto en un club donde nacieron GuardiolaXavi, Iniesta, Busquets.… 

No lleva Pedri ni dos años en el Camp Nou y se ha convertido en el jefe del Barça de Xavi, el dueño del juego en el Barça año uno sin Messi. Tampoco es una novedad. Nada más llegar sedujo a Koeman, después hipnotizó a Luis Enrique, que le dio la bandera de la selección a la que llevó a una semifinal de la Eurocopa, transformado en el joven más revolucionario con un fútbol sedoso, herencia de su alma canaria, con matices de modernidad que lo convierten en un transgresor.

Cuando él juega, Xavi disfruta e Iniesta sonríe en Kobe, desde donde suele cruzar mensajes discretos con Pedri, empeñado como está en que tenga vida propia. Se parecen en el campo. Y también fuera. Nada populistas en su juego, ofreciendo lecciones de funambulismo con la pelota sorteando la frontera de la cal como demostró el domingo con ese taconazo con caño incluido a Balenziaga que puso en pie al Camp Nou con 70.000 personas echándose la mano a la cabeza.

Hasta Araujo, su compañero, se olvidó durante unas milésimas de segundo de que era central y se transformó en aficionado gozando a escasos metros de un genial gesto técnico que será recordado por los siglos de los siglos.

Disfraz de prestidigitador

Pareció Pedri que era entonces Riquelme, el sabio argentino que no triunfó en el Camp Nou, prendado como quedó por la magia que ya irradiaba Iniesta. "En el momento del caño estaba cagado por si la perdía. Tengo que trabajar mucho para ser alguien en este mundo del fútbol", confesó después con esa discreción y sinceridad que le caracteriza. La pelota, fiel como es siempre a los pies prodigiosos que la acunan con mimo, no le abandonó. Ni él a ella.

"En el momento del caño estaba cagado por si la perdía. Tengo que trabajar mucho para ser alguien en este mundo del fútbol"

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Enloqueció el estadio y entonces, ya desde el banquillo, Xavi sintió lo que había sentido después de jugar durante casi tres lustros con Andrés. "Pedri lo hace todo fácil, es una maravilla. Me recuerda mucho, mucho, muchísimo a Andrés", afirmó el técnico del Barça siguiendo la estela trazada en su día por Luis Enrique. "Lo que le he visto a Pedri con 18 años no se lo he visto a ningún jugador, ya sea en un Mundial, Eurocopa o en unos Juegos Olímpicos. No se lo había visto a nadie. Ni a Don Andrés Iniesta. Es algo fuera de toda lógica", confesó también asombrado el seleccionador tras caer en la tanda de penaltis de la semifinal con Italia.

A Pedri se le descubre cada día que juega, por mucho que ya fuera elegido el mejor joven de Europa o escogido en el once ideal del torneo en julio pasado. Hubo un tiempo, y no hace tanto, en que, sepultado por las lesiones musculares que no le dejaron vivir tranquilo tras un año extenuante (73 partidos, Eurocopa y JJOO incluidos), se olvidó lo bueno, lo realmente bueno que ya era. Y es.

No es Iniesta, ni tampoco quiere serlo. A su edad, Andrés no había jugado tanto en el Barça ni en la selección. "A nivel de talento no he visto en el mundo uno como Pedri", dijo Xavi en varias ocasiones, recordando que hay jugadores "con características diferentes como De Bruyne y Modric". Pero el actual jugador del City, a la edad del canario, estaba en el Genk belga siendo aún un desconocido en el panorama europeo. El mediocampista del Madrid hacía diabluras en el Dinamo de Zagreb. Con 22 años lo firmó el Tottenham.

Pedri es mucho más precoz que todos ellos, inyectando variedad a su fútbol, capaz como es de combinar pases cortos, pausas mágicas y regates eléctricos bailando delante de Iñaki Williams con diagonales envenenadas y diabólicamente profundas que se burlaron de los defensas del Athletic como demostró en su majestuoso y largo pase a Dembélé, prólogo del 3-0 de Luuk de Jong. 

Transitó la pelota por el aire del Camp Nou como si Pedri tuviera un mando a distancia en su bota derecha, tan tranquilo como siempre, siendo natural y sencillo, nada barroco como es su fútbol, provocando que Xavi, que tuvo que vivir en sus inicios bajo el peso de la comparación con Guardiola, lo invistiera ya con el traje de heredero. "Me recuerda mucho a Andrés". Con ese peso y ese legado continuará ya para siempre.

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