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LaLiga Santander

Adama, Alves, Ferran, 'Auba': el invierno le sienta bien al Barça

El equipo de Xavi Hernández gobernó con balón al Atlético y resistió cuando se quedó sin él, en gran parte gracias al impacto de los cuatro últimos fichajes

Adama inicia una jugada de ataque en el Barça-Atlético del Camp Nou.

En la mejor tarde de Xavi como entrenador, el Barça gobernó con balón al Atlético y resistió sin balón cuando se quedó con uno menos, el impacto de los cuatro fichajes de invierno fue inmediato. Tres fueron titulares. Y decisivos. Cada uno a su manera.

Alves desplegando una hiperactividad asombrosa. Ejerció de lateral derecho tradicional en la línea de cuatro cuando el equipo se resguardaba en el 4-3-3, asumió también el rol de medio centro, tal si fuera Cancelo (City) o antes Lahm (Bayern), innovaciones aportadas en su día por Guardiola, allí por donde pasa. Y hasta tuvo tiempo el veterano brasileño (38 años) para disfrazarse de falso extremo o volante.

Alves por aquí, Alves por allá. Una asistencia (en el 1-1, el monumental zurdazo de Jordi Alba), un gol (el 4-1) e intervención en el proceso creativo del 2-1 (presión antes del centro de Adama a Gavi) y del 3-1 (suya fue la falta que cabeceó Piqué al larguero antes de que fallara el primer remate Ferran Torres y embocara después Araujo).

Arrinconar al Atlético

Impacto descomunal tuvo Adama Traoré, a quien Xavi no debió explicarle demasiadas cosas porque se sabía la teoría de memoria. "He mamado el ADN Barça", recalcó después el extremo que hizo de extremo.

No fue a buscar el balón sino que tuvo la paciencia de que le llegara. Y cuando le llegó sembró el terror en el Atlético hasta tal punto que Simeone, una vez comprobado que Hermoso no podía (a los dos minutos ya se vio), desplazó a Carrasco, una de sus piezas más valiosas, de la derecha (empezó de extremo) hasta la izquierda para ponerle un peaje al exdelantero del Wolverhampton.

No hubo barreras porque Adama, astuto en la lectura del partido, siempre tuvo claro que el balón le llegaría bien para él acelerar y desbordar. Basta ver la jugada del 2-1 para entender la decisiva influencia del extremo azulgrana. 

Aubameyang debutó en el Barça sustituyendo a Adama en el duelo con el Atlético en el Camp Nou. Jordi Cotrina

No solo por su preciso centro desde la derecha tras burlar a Hermoso sino porque esa aceleración empujó al Atlético a su área -tenía hasta ocho jugadores protegiendo al nervioso e inestable Oblak-, incapaz como fue, además, de detectar al pequeño Gavi (mide 1.73 m), sobrevolando por encima de Vrasljko (1.81 m), Giménez (1.85) o Savic (1.88 m). Intimidó Adama con su regate, inteligente como fue en todo momento aguardando el momento para poner en marcha su inacabable carroceria.

Con un Alves camaleónico ("Dani era el que nos hacía la superioridad por dentro", contó luego Xavi) y un Adama extremadamente académico, la figura de Ferran Torres, que volvió a jugar de nueve (el puesto donde mejor rindió con Guardiola en el City), no tuvo tanto brillo, pero resultó capital para el Barça. Sus movimientos, a veces invisibles, generaron los espacios necesarios en esos desatados 50 minutos en los que barrió al Atlético.

Cuatro goles, tres de defensas

En menos de una hora, y a pesar del 0-1 de Carrasco, el equipo de Xavi firmó cuatro goles. Y ninguno con la firma de un delantero puro. Tres fueron de defensas (Alba, Araujo y Alves) y uno de Gavi, un demonio de mediocampista, a quien el ropaje de falso extremo también le cae de maravilla.

A Ferran no se le vio (apenas un disparo fuera, nada más iniciarse el partido), pero el Barça agradeció su capacidad para integrarse en el tejido colectivo del circuito de pases y tener, además, muy entretenidos a los dos centrales (Giménez y Savic), además de desordenar con sus descensos al centro del campo a Koke y Rodrigo de Paul.

Ahí, en el "cuadrado", como lo denomina Xavi, conectaba Ferran con Frenkie de Jong, Pedri, Gavi y hasta con Alves. "Amo la táctica, me crié en el medio y parece que todo vuelve al principio", admitió el brasileño, reconvertido, incluso en su selección, como un centrocampista de quita y pon, necesario para que el balón fluya con la velocidad necesaria para detectar a los pacientes extremos para hacer el campo ancho y grande, como permitió la figura de Aubameyang.

Apenas media hora de partido quedaba y con uno menos estaba el Barça, pero el exdelantero del Arsenal halló petróleo con sus solitarias galopadas al espacio en los que forzó faltas, necesarias para que el novato Xavi se saliera con la suya ante Simeone. Ganando con su estilo. Con balón y "sudando" sin él.

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