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Campeón del mundo júnior

Igor Bellido, un triatleta de 19 años sin límite

El sábado 6 de noviembre se proclamó en el Algarve campeón del mundo júnior

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Igor Bellido es su nombre. Tiene 19 años y es sevillano, aunque ahora vive como deportista becado en la residencia Blume de Madrid. Y no todos los días un deportista español se proclama campeón del mundo, como él hizo, como uno de los más firmes valores de futuro del triatlón, el sábado 6 de noviembre en Quarteira (Portugal). "Cuando decidí atacar en la transición de carrera a pie no sabía que iba el primero. Vi delante la bici que precede siempre al que va líder y me dije ‘si llevo ahí la bicicleta es que no tengo a nadie por delante’. No sabía que el triatleta estadounidense que supuestamente me precedía se había caído en el tramo de ciclismo". Sin nadie más rápido que él obtuvo el título mundial en categoría júnior.

"La primera vez que lo vi tenía 11 años. Lo trajo su padre a mi club de Sevilla. Enseguida vi que ese niño tenía algo especial y al poco descubrí que disponía de un físico privilegiado y una cabeza con las ideas claras", explica su descubridor y primer entrenador Samer Ali-Saad, uno de los grandes exponentes en la explosión del triatlón en España, en la época de los Iván Raña y Xavi Llobet antes de que Javier Gómez Noya empezase a destacar como estrella mundial.

Bellido empezó a brillar internacionalmente en los Juegos Olímpicos de la Juventud 2018, donde logró el bronce en el relevo mixto europeo. "He conseguido medallas en pruebas de mi categoría a nivel español y europeo y me gustaría a partir de 2022 empezar a coger puntos para ya disputar alguna World Serie, más que nada para ir adquiriendo experiencia”, explica Bellido, quien compagina su docencia deportiva con la universitaria estudiando magisterio.

"Recuerdo que en uno de sus primeros triatlones sufrió una caída muy dura en bici, yendo a 40 por hora. Se lastimó una rodilla que lo tuvo apartado seis meses de la competición. Fue una época complicada porque el chaval, tras un accidente así, podía dejar la competición. Hablé con sus padres y tuvimos claro que, una vez superado el periodo de rehabilitación, ya debía centrarse plenamente en el triatlón de competición", añade Ali-Saad.

Fue la época en la que coincidió entrenando en bici con el exprofesional Antonio Piedra, el ciclista sevillano que ganó en los Lagos de Covadonga (Vuelta 2012), colaborador del club de Ali-Saad y quien quedó sorprendido de los vatios que Bellido movía en la bici. "La bici es lo más divertido del triatlón, aunque aquí en Madrid se complican los entrenamientos por el tráfico. Y fue clave en Portugal el sector ciclista para luego conquistar el título. Había una cuesta bastante dura antes de afrontar la transición al atletismo y era crucial coronar primero para poder salir destacado y empezar a correr". Así lo hizo, una carrera hacia el título mundial aunque pensase que había un rival inexistente por delante suyo. Cuando llegó a la alfombra azul que anunciaba la meta ya sabía que estaba a punto de proclamarse campeón del mundo. "Fue una lástima salir del mar más rezagado de lo que pensaba, pero es que nadar en el Atlántico por las costas portuguesas es complicado, por corrientes y el agua muy fría". Por suerte, el día de su victoria no hubo oleaje en las costas del Algarve.

"Me llamó durante el confinamiento. Tenía una propuesta para aceptar una beca e ir a Madrid, a la Blume. Dejó los entrenamientos en Sevilla. La semana pasada estuve con él en el Mundial. Hablamos, miramos la táctica. Fui más como aficionado, pero me gusta aconsejarlo por los años que hace que nos conocemos", cuenta Ali-Saad.

"Ahora tengo hasta cinco entrenadores, con psicólogos deportivos; nutricionistas… todo un equipo con el que trabajamos". Y hasta ha podido salir a rodar en bici con Gómez Noya, su gran ídolo. “Fue una experiencia brutal, algo así como cumplir un sueño”.

Bellido debutará ahora en las carreras internacionales sub-23 que ya empezará a compaginar con pruebas europeas y mundiales del máximo nivel, para adquirir experiencia. “Tiene todo lo necesario para convertirse en una estrella mundial”, sentencia Ali-Saad, convencido de sus palabras.

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