Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

Fútbol

La transformación de Vinicius: los anti-toiss, el búnker y “no pensar demasiado”

El brasileño llega al Barça-Madrid sumando 7 goles y 5 asistencias en 11 partidos y mucho de ello se explica por su relación con Ancelotti

Vinicius Junior celebra un gol durante el partido contra el Shakhtar Donetsk.

Vinicius deslumbró al mundo el pasado martes con un gol monumental al Shakhtar, el tercero, digno del mismísimo Ronaldo Nazario. Sin embargo, el tanto que retrata a la perfección el salto cualitativo del brasileño esta temporada fue el segundo del Real Madrid en Kiev. Un delicioso pase filtrado por Modric al área pequeña, donde Vini controló con la derecha y, cuando el portero ucraniano se lanzó a tapar, la picó sin mirar siquiera al guardameta para definir con una tranquilidad pasmosa. Una suficiencia propia de Romário en la finalización. Un gol que Ancelotti celebró efusivamente por la carga simbólica que tenía.

El técnico italiano parece haber tocado la tecla correcta en la cabeza de Vinicius, que ahora suma a su descaro, desequilibrio y verticalidad, buenas decisiones en la finalización. Durante la pretemporada Carletto conversó en varias ocasiones con el crack de Sao Gonçalo y aplicó en esas charlas todas las enseñanzas heredadas de su maestro, el legendario Nils Liedholm, legendario futbolista sueco del Milan de los 40 y 50 y técnico de la Roma en los 80, donde dirigió a Ancelotti y al que le confesó un día: “La de entrenador de fútbol es la mejor profesión del mundo. Es una pena que haya partidos”.

A sus 21 años es un jugador más fuerte, más potente. Ha dejado de ser el niño enclenque de la favela y ahora utiliza su cuerpo como un recurso más para desbordar a los rivales

decoration

Ancelotti envió entonces un mensaje conciso a Vinicius: “¿Por qué no haces en los partidos lo que haces en los entrenamientos? Sal ahí afuera, diviértete y no pienses demasiado. Solo es fútbol”. Ahí estaba la clave. “No pienses demasiado”. El técnico de Reggiolo, con su liderazgo tranquilo, ha liberado al brasileño de la presión que le atormentaba cuando debía acabar las jugadas. A Vinicius se le hacía de noche por “pensar demasiado”. Pensaba en todas las opciones de finalización. Pero, sobre todo, en el rún-rún del Santiago Bernabéu ante sus errores.

Los anti-toiss

Desde que aterrizó en Madrid, el futbolista vive aislado del mundo precisamente para seguir siendo él mismo. Se mudó a una mansión en La Moraleja con un ejército de familiares. Entre ellos, sus dos ángeles de la guarda, Luiz Felipe Menegate y Wesley Menezes. Dos amigos de la infancia cuya misión es que Vini se sienta en Madrid como en casa. Nada que ver con los bulliciosos amigos de Neymar. Son los anti-toiss de Vinicius. El primero incluso ha probado suerte jugando en el modesto La Moraleja Club de Fútbol, de la regional madrileña. Portugal, Mallorca, Cerdeña, Ibiza, Marbella… Siempre hay hueco para viajar y divertirse, pero hay una máxima que rige el ecosistema creado alrededor de Vini: Nada debe alterar la feliz rutina del futbolista. Algo que explica que Menegate y Menezes aprovechen para salir cuando Vini hace noche fuera de Madrid por sus compromisos con el equipo. Así no hay tentación posible para el jugador.

Los amigos de Vinicius Jr.

Otro de los cambios sustanciales que ha sufrido el nuevo Vinicius es el físico. A sus 21 años es un jugador más fuerte, más potente. Ha dejado de ser el niño enclenque de la favela y ahora utiliza su cuerpo como un recurso más para desbordar a los rivales. Trabaja en casa con un entrenador personal, no tiene miedo a ir al choque y es más agresivo. Cristiano Ronaldo es el espejo en el que se mira, por su ética de trabajo, y Benzema le ha ayudado a encontrar la pausa en el momento clave.

Lleva una vida monacal, disfruta de las deliciosas recetas brasileñas cocinadas por su tía Vanessa, que son convenientemente customizadas nutricionalmente para mantenerle en forma, y sus dos amigos le escoltan en las sesiones de trabajo en casa. Pero también hay lugar para el entretenimiento, en forma de partidas eternas en la consola o con la música brasileira que tanto inspira al futbolista. Blindado en su búnker, Vinicius es una suerte de anti-Ronaldinho fuera del campo para convertirse en el Ronaldinho del Real Madrid en el campo con su descaro, su sonrisa y sus ganas de divertirse en el césped junto a su vecino y amigo Rodrygo Goes.

"Te voy a quitar"

El joven es plenamente consciente del proceso de evolución que vive y ha entendido a la perfección el mensaje de Ancelotti. “Tengo 21 años y mucho tiempo para evolucionar. Voy a fallar, es normal, pero voy a intentarlo otra vez y a veces va a salir”. Durante la celebración de los goles ante el Shakhtar repitió un gesto en la celebración, que luego explicó: “Era para Ancelotti. Me pide siempre que marque goles y estar concentrado en el partido. Algunas veces fallo y siempre me grita desde fuera: 'Te voy a quitar, te voy a quitar', para que siga concentrado y haga más goles”.

Al finalizar el partido, Vinicius fue preguntado por su tercer gol y respondió entre risas: “Siempre hago esa jugada en los entrenamientos, pero en los partidos nunca me salía”. Esta vez, como le pidió Ancelotti, hizo en el partido lo que hace en los entrenamientos. Y no pensó demasiado. Al fin y al cabo solo es fútbol. 

El cambio de Vinicius

Temporada 21-22

Partidos: 11

Goles: 7

Asistencias: 5

Minutos: 833


Temporada 20-21

Partidos: 49

Goles: 6

Asistencias: 7

Minutos: 2.722

Compartir el artículo

stats