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Fútbol

Violencia e insultos: la cara oscura de la vuelta a los estadios

Los incidentes se multiplican con el regreso del público a las gradas | "La Covid ha provocado una incertidumbre, pérdida de libertad y represión que ahora está dando la cara", explica el psicólogo Jaenes

Ultras del Niza bajan al campo a agredir a los jugadores del Marsella. EP

Los estadios han dejado de ser cementerios en los que solo se escuchaba el ruido del balón o el eco de los gritos de sus protagonistas. Las gradas vuelven a llenarse de espectadores y los templos del fútbol vuelven a recuperar su sonoridad habitual. Para bien y para mal. Muchos añoraban los cánticos de ánimos, esa energía extra que da la grada. Fútbol es para los fans y todo eso. Pero algunos habían olvidado la cara oscura del fútbol, que ha aflorado en este inicio de temporada.

"Sin público no había insultos ni violencia, ahora volvemos a ver la parte negativa de la supuesta normalidad. Mucha gente no ha aprendido y vuelve a las antiguas conductas. Habría que reflexionar si esta vuelta a los campos debería ser para disfrutar más o para volver a las malas andadas", reflexiona José Carlos Jaenes. Doctor en psicología y profesor de universidad, lleva 16 años en el Centro Andaluz de Medicina del Deporte y presidió el Congreso mundial de Psicólogos del Deporte de 2017. Dirigió un Erasmus+ Deporte financiado por la UE y con la colaboración del Sporting de Lisboa, Chelsea y Sevilla para promover el respecto, la igualdad, la no discriminación y la lucha contra el racismo, la desigualdad y las malas prácticas en el deporte de base. "En psicología es más fácil instalar conductas buenas que modificar antiguas. Y hay gente que tiene poco arreglo. Los estadios son eco para los buenos gestos, como el de Luis Suárez pidiendo perdón y mandando un mensaje de respeto a su antigua afición, pero también para actitudes negativas, como padres que insultan al rival o al árbitro en los campos".

El Sparta de Praga iba a jugar a puerta su partido contra el Glasgow Rangers por los insultos racistas de su grada contra Tchouameni, del Mónaco, pero la UEFA permitió que más de 10.000 niños de 6 a 14 años, acompañados por adultos, asistieran al choque contra los escoceses. El resultado fue un coro infantil de abucheos cada vez que Kamara, centrocampista del Rangers, tocaba el balón. El pasado fin de semana Koulibaly, defensa senegalés del Nápoles, denunció que un aficionado le llamó "mono de mierda" al acabar el encuentro en Florencia. Sus compañeros Anguissa y Osimhen también recibieron vejaciones racistas.

"Estos incidentes son un insulto para el fútbol y para el deporte", sentenciaba la ministra de Deportes francesa después de la invasión de campo por aficionados del Niza para agredir a los jugadores del Olympique de Marsella. Ha sido el tercer incidente protagonizado por ultras galos, después de que los del Lens también saltaron al césped en el descanso del derbi del norte frente al Lille y que el Montpellier-Marsella se tuviera que parar por el lanzamiento de proyectiles sobre el césped.

En Inglaterra también ha habido batallas campales entre 'hooligans', las más sonadas las registradas entre aficionados del Burnley y Arsenal y antes del Manchester United-Leeds. Casi cuatro décadas después de que Bill Bufford se infiltrara entre los 'hooligans' del Chelsea para escribir 'Entre los vándalos', la fiebre ultra sigue sin desaparecer de suelo inglés.

En el último mes no solo se han producido trifulcas entre aficionados rivales sino también del mismo equipo. En Argentina la semana pasada una reyerta entre aficionados de Independiente acabó a tiros. Recordaba, balas aparte, a lo ocurrido en el Betis. 'Hooligans' verdiblancos se lanzaron mesas, sillas y de botellas junto al estadio antes del partido contra el Getafe. Y se volvieron a arrojar objetos antes del choque contra el Espanyol para dilucidar quién llevaba el micrófono en la grada de animación.

Comunicado del Betis

El club andaluz tuvo que emitir un comunicado explicando que había sido denunciado en cada uno de los partidos disputados en el Benito Villamarín por cánticos "susceptibles de ser sancionados a tenor de lo dispuesto por la normativa vigente en materia de lucha contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte"El Betis expresó el rechazo a esas conductas y advirtió que retirará los abonos a los aficionados que reincidan en conductas incívicas.

También se produjeron incidentes en el encuentro entre el Xerez y el filial del Sevilla. Después de que la policía retirara una pancarta y echara al cabecilla de los radicales sevillistas, los 150 ultras causaron destrozos en los aledaños del estadio.

"Tensión social"

"Los elementos antisociales aprovechan las grandes concentraciones, sean el fútbol o los botellones, para actos delictivos", explica el psicólogo Jaenes. "Lo hemos investigado y el covid ha provocado una incertidumbre, pérdida de libertad y represión que ahora está dando la cara". Un diagnóstico compartido por David Moscoso, profesor titular de sociología de la Universidad de Córdoba

"El deporte no es un compartimiento estanco, aislado de la sociedad. La tensión social está ahí y se expresa también en los estadios", reflexiona el editor de la revista científica Sociología del Deporte. "Lo que se expresa en el terreno deportivo es lo que tiene lugar en la sociedad. Las noticias de violencia se dan en botellones y en reuniones masivas de gente y también en el terreno deportivo estamos viendo la rabia y frustración que tiene acumulada algunos grupos sociales, sobre todo fruto de este parón en la vida que ha sido el covid: la reclusión, incertidumbre, inquietud y vacío absoluto han generado una necesidad de soltarse que tiene en el deporte una válvula de expresión".

Moscoso apunta también que las limitaciones de aforo en los estadios y el hecho de que mucha gente prefiera no ir por razones económicas o per miedo al virus han provocado que en los estadios haya menos presencia de "perfiles más pacíficos" y acuda "la afición la mas motivada, como los grupos ultras". Poniendo el ejemplo de lo ocurrido en Argentina, cree que es importante que los clubs se pongan firmes contra los 'hooligans' para poner coto a los vándalos.

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