La actividad deportiva en el Tenerife se ha visto condicionada por la pandemia del Covid-19, como en cualquier otro club. Pero la voluntad de sus dirigentes pasa por mantener un funcionamiento normal, dentro de lo posible. Para ello se están aplicando todas las medidas necesarias no solo dentro del equipo profesional, sino también en la cadena de formación, empezando por los conjuntos que reúnen a los deportistas de mayor edad. Invirtiendo en seguridad, el club ha realizado unos 125 test serológicos y PCR a entrenadores y canteranos. Se trata de un paso imprescindible antes de dar el siguiente, ya en contacto con el balón y en la Ciudad Deportiva.

Los primeros fueron los integrantes de la plantilla del Tenerife B, equipo que tuvo que dejar de ejercitarse el pasado miércoles por la detección de un contagio entre sus jugadores. "Se encuentra asintomático, bien, en su casa, aislado, como el resto de los compañeros, y pasando un momento que no es agradable, pero que es el que nos ha tocado", explica el director del área de fútbol base del club, Juan José Rivero.

En realidad, este caso no fue el primero dentro de la amplia familia blanquiazul. Justo antes del comienzo de la pretemporada del primer equipo, el Tenerife comunicó que Elliot Gómez se había tenido que quedar en el destino vacacional de la Península que había elegido para pasar unos días, por haber dado positivo en una prueba de coronavirus. El extremo izquierdo no pudo comenzar la puesta a punto a las órdenes de Fran Fernández, pero se supone que lo acabará haciendo. Por lo pronto, en el club esperan a Elliot de vuelta la próxima semana.

En un segundo plano, el goteo de visitas de jóvenes blanquiazules a Hospiten Rambla no ha cesado. Esa será la pauta a seguir mientras la pandemia continúe activa. Entre los jugadores y técnicos del Tenerife B, Tenerife C, Juvenil A y del primer equipo femenino, ya se han realizado unas 125 analíticas. De momento, los resultados han sido positivos, exceptuando el citado caso del jugador del conjunto de Tercera División. Las próximas en pasar ese control serán las jugadoras del femenino B.

"En una situación como esta, el club nos ha dado la posibilidad de caminar hacia delante", destaca Rivero. "Se está haciendo un gran esfuerzo para testar a todos los futbolistas en el inicio de la pretemporada", apunta con la sospecha de que será necesario "convivir con esta situación y saber abordarla, porque seguirá formando parte de la vida de cada uno".

Aparte de las pruebas médicas, el Tenerife ha elaborado un protocolo interno que estará relacionado con la actividad que se desarrolla en la Ciudad Deportiva Javier Pérez, donde se ejercitan los equipos de base, y también con la residencia, en la que ya conviven jugadores de los equipos del Tenerife C y del equipo de División de Honor.