Jacobo González Rodrigáñez (Madrid, 25/3/1997) se une al proyecto del CD Tenerife que está diseñando Juan Carlos Cordero. Procedente del RC Celta, el polivalente atacante ha firmado con el club insular por tres temporadas, de manera que su contrato tendrá vigencia hasta junio de 2023. Se trata de un compromiso idéntico, al menos en su duración, que el rubricado esta misma semana por el delantero nigeriano Emmanuel Apeh. Los dos coincidieron en el filial celeste.

El último en incorporarse a la plantilla que entrenará Fran Fernández -la pretemporada comenzará el próximo martes- es un futbolista con recorrido en Segunda B (86 partidos con Rayo Majadahonda, Villanovense y Celta B) y puntuales apariciones en Primera y Segunda A. En el caso de la máxima categoría, tuvo la oportunidad de disputar dos encuentros de la recta final de la campaña 2019/2020. Debutó en el 2-2 ante el FC Barcelona que tuvo lugar en Balaídos el 27 de junio, y repitió en el la última jornada de Liga, esta vez pisando el césped apenas tres minutos coincidiendo con el 0-0 en el campo del Espanyol que aseguró la permanencia de la escuadra viguesa. En ambos casos actuó con Óscar García en el banquillo.

Tres temporadas antes se había estrenado en Segunda A. Lo hizo a las órdenes de Cosmin Contra, vistiendo el uniforme del Alcorcón. Sus oponentes en el tramo inicial de la Liga, Huesca y Real Zaragoza.

En medio de esas dos experiencias, Jacobo fue madurando a base de partidos de Segunda B. Con el Rayo Majadahonda (2016/17) de Antonio Iriondo no pasó de la media docena de encuentros. En cambio, en el curso que pasó en el Villanovense de Iván Ania (2017/18) llegó a las 31 actuaciones y aportó tres goles. Fueron números que llamaron la atención de los cazatalentos del Celta, quienes no dudaron en incorporar al extremo a su filial: 17 encuentros y 1 gol en la campaña 18/19 y 26 y 7 en la 19/20.

A sus 23 años, y una vez finalizada la temporada 19/20, el jugador formado en la cantera del Real Madrid tuvo claro que debía dar un paso adelante en su carrera. Sin sitio en la primera plantilla del Celta y preparado para levantar el vuelo tras competir dos campañas en su filial, aceptó la oferta que le planteó Cordero, quien ya había apuntado que iba a tener muy en cuenta el mercado de Segunda B. De hecho, los dos refuerzos cerrados hasta ahora -falta que la cesión de Zarfino sea oficial- tienen su procedencia en esa categoría: Jacobo y Apeh, dos compañeros en el Celta B en las dos últimos cursos que ahora coincidirán en el Tenerife.

A la par que el anuncio de su fichaje por el club insular, González aprovechó las redes sociales para publicar una nota de despedida del Celta, la que fue su "casa" durante un par de temporadas. El madrileño se muestra agradecido con el club pontevedrés. "He conseguido lo que siempre he soñado, jugar en Primera División", dice para añadir que se considera "un celtista más". Una vez cerrada esta etapa, Jacobo abre otra en un Tenerife en el que aportará su talento en todo el frente ofensivo. De hecho, no solo sabe desenvolverse en las dos bandas, sino que se adapta a la media punta y a la delantera.