20 de julio de 2020
20.07.2020
Balonmano

Víctor llega para quedarse

El colegiado santacrucero será el primer tinerfeño en pitar la Liga Asobal, la máxima categoría nacional masculina, después de casi tres décadas sin representación isleña

19.07.2020 | 22:45
Víctor Navarro muestra una tarjeta roja, la misma cartulina que portará como árbitro de la Asobal.

Víctor Navarro será, a partir del próximo curso, el primer colegiado tinerfeño en casi tres décadas en pitar en la Liga Asobal. A sus 36 años, el chicharrero llega a la élite gracias a su buen talante, el conocimiento del terreno y también por la simbiosis que se ha generado con su compañera de silbato, la grancanaria Nandi Espino.

Conocer desde dentro el mundillo como jugador de balonmano y "el tratar de sacar un dinero extra para los fines de semana", introdujeron a Víctor Navarro (1984, Santa Cruz de Tenerife) en el arbitraje. De aquello hace algo más de una década. Ahora, la afición es casi una profesión, hasta el punto de que el otrora lateral chicharrero, se ha hecho un hueco como colegiado en la Liga Asobal. Su estreno, en apenas un par de meses. Nada menos que el primer tinerfeño que lo hace en la élite en casi tres décadas. Su antecesor, Rubén Francisco Cáceres en el ejercicio 93/94.

El diálogo por bandera. Progresión sin prisas pero constante, y solidificada con buenas actuaciones. Argumentos, templanza y sencillez. Virtudes que Víctor destila a la hora de ser entrevistado. "Trato de ser políticamente correcto, pero sobre todo muy dialogante. No puedes estar explicando todo durante un partido porque el juego debe ser lo más veloz posible, pero me gusta hablar con los jugadores", explica Navarro como uno de los secretos que le ha llevado hasta la élite nacional. "Siempre me quedo con algo que dice Xavi Pascual [entrenador del Barça], que es que él respetará a los árbitros que respeten a sus jugadores", añade.

Tratar de ser justos. El ascenso hasta la máxima categoría se lo ha labrado Víctor a pulso. Por un lado, tratando de agarrarse a la imparcialidad. Por mucho que delante tenga a un equipo de su tierra. Como sucediera este pasado curso al dirigir un par de encuentros del Salud Tenerife. "Tratamos de evadirnos de esa circunstancia", comenta Navarro, para el que un gran secreto es, "simplemente, ser justos". "Aquí nadie nadie nos ha regalado nada, y por eso hacemos el trabajo para nosotros mismos, no para contentar a los clubes", añade.

Sin clubes referentes. De dirigir encuentros de los entonces llamados Juegos Escolares a pitar a varios de los mejores clubes del continente. Todo sin un referente cercano tras la desaparición del Tres de Mayo y del Galdar. "Sin un equipo arriba es más complicado progresar, ya que ver en directo balonmano de más nivel te hace entender más el juego y mejorar como árbitro", se lamenta.

La visión como exjugador. A su favor, el haber sido monaguillo antes que fraile. "Haber sido jugador ayuda muchísimo a entender el juego y saber lo que pitas", advierte Víctor, que en este sentido se queda con un aspecto esencial, "los pasos", a su entender la infracción "más complicada de apreciar". En su caso, por costumbre, ya "intuye cuando son y cuando no". También quedan más al descubierto "los agarrones, los empujones, los golpes en el aire... "Las pillerías las ves antes cuando tú ya las has hecho", admite con una media sonrisa.

Raluy y Sabroso, casi ídolos. Navarro pertenece a una de las tres parejas que ascenderán este curso a la Asobal para ponerse casi a la par con dos trencillas, Óscar Raluy y Ángel Sabroso, considerados estos últimos años como los mejores colegiados españoles, y "referentes" para el trencilla isleño. "Lo creo así porque además de ser grandes árbitros son grandes personas fuera de la cancha. Te ayudan y están ahí cada vez que necesitas hablar con ellos o que te saquen de dudas", comenta sobre la pareja grancanaria.

Un mundo diferente. En un par de meses Víctor podría estrenarse en un mundo, dice, "muy diferente" al que ha conocido hasta ahora. "Un partido cualquiera de Asobal se podría parecer a lo que se vive por ejemplo en una Copa de la Reina", compara. El tinerfeño ya tiene experiencia en el torneo femenino del KO, donde podría repetir a principios de septiembre. Sería una especie de calentamiento para pitar en canchas "muy bonitas como la del Valladolid [Pabellón Huerta del Rey] y la del Ademar [Municipal de León], y en otras históricas como Artaleku, donde el Bisasoa fue campeón de Europa". Y también, por qué no, dirigir algún encuentro del Barça. "Crecí viendo a aquel Dream Team de los Urgandarín, Masip, Garralda...", admite, sabedor también que un error, a favor o en contra de los azulgranas "siempre tendrá mayor repercusión".

Ahora él será el referente. Palabras mayores y contendientes de primer nivel. Pero Víctor quiere que su esencia, la de "ser dialogante y tener buen talante con los jugadores", siga intacta. Tratará de hacerlo desde una atalaya más visible, y asumiendo que puede convertirse en ejemplo para otros jóvenes isleños que viene detrás de él. "Esto del arbitraje es mundo bonito y que engancha; cada designación que te llega es una motivación extra", relata, sabedor de que está resultando "complicado captar a gente". Un reclutamiento en el que también, considera Navarro, "podrían ayudar más los clubes". "A veces cuesta entender que no todos los chicos valen para jugar, pero sí podrían servir para arbitrar, y esa otra forma de seguir vinculado al balonmano", argumenta. Su palabra, a partir de ahora, no será la de un desconocido.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Todos los goles de la Liga

Todos los goles de la Liga

Consulta los vídeos con las mejores jugadas y los goles de los partidos de LaLiga Santander y LaLiga SmartBank.