El mejor Dani Díez está de regreso. La inesperada marcha de Kyle Singler, la lesión de Pablo Aguilar, el discreto rendimiento de los demás cuatros, su gran momento de forma y, sobre todo, su ansia reivindicativa, han permitido al madrileño convertirse en una pieza clave para el Iberostar Tenerife en este arranque de curso. Todos los focos aurinegros han apuntado en estas cinco semanas a la capacidad resolutiva de Marcelinho Huertas y Gio Shermadini, pero lo cierto es que la labor del alero viene siendo tan o más relevante que la desempeñada por el base y el pívot. Asunción de galones gracias, en buena medida, a que Dani vuelve a sentirse "feliz" e "importante".

Más de 26 minutos de media en pista, alternando la posición de tres y de cuatro, y unos grandes números -solo superados por Shermadini tanto en la ACB como en la BCL- resumen la hoja de presentación del madrileño que en el cuadro canarista está logrando lo que se propuso a principios de julio. "Venía de una etapa muy buena en Málaga con Joan Plaza, en la que incluso ganamos la Eurocup, pero es cierto que en el último año fui el alero que menos contaba para el técnico, y yo necesitaba jugar", recuerda Díez. "Quería sentirme importante y encontré un club como el Canarias que lleva trabajando muy bien los últimos años y que está compitiendo con los mejores", recuerda el exterior, por lo que "en cuanto llegó la oferta" le dejó claro a su agente [José Ortiz] no tenía "dudas de venir".

Nueve partidos oficiales después Díez es básico en los esquemas de Vidorreta. Y lo es tanto por su versatilidad como por su capacidad para aportar en diferentes aspectos del juego. "Esta vez no entraron los lanzamientos liberados, pero hemos ganado", reconoce el dorsal 11 canarista sobre su 2/7 en triples contra el Peristeri, algo que compensa con "mucha concentración para aportar no solo en el tiro sino también en puertas atrás, en defensa, en el rebote...". "Detrás de todo esto hay mucho trabajo, y estoy contento por cómo están saliendo las cosas, y por tener la confianza del entrenador; me siento con responsabilidad para ayudar en lo que toque y, lo más importante, logrando victorias", explica el alero.

La impronta de Díez en este arranque es evidente, hasta el punto de que sus 15,2 créditos de valoración le convierten en el decimosegundo en el ranking de MVP de la ACB, y en el de mejor nota entre los jugadores nacidos en España. Motivo más que suficiente para que el madrileño sacara pecho inflando su propio ego. Pero no. Dani habla una y otra vez a modo de portavoz del colectivo. Casi como si de un mantra se tratara. Aunque se le pregunte exclusivamente por él. "Venimos de ganar cinco de los últimos seis partidos y tuvimos contra las cuerdas a un Euroliga como el Baskonia", pone sobre la mesa de manera espontánea.

Una muestra de una implicación que recalca al abordar el futuro más inmediato para el Iberostar, la visita al Estudiantes del domingo. "En días como ese es cuando hay que estar fuertes, debemos preparar bien el partido, y si hacemos las cosas como nos dice Txus tendremos muchas posibilidades de ganarlo", añade el alero. Con un rendimiento suyo similar al de estas últimas semanas, asaltar el Wizink será más sencillo.

Las clases de Boni Ndong

Los minutos que hace Díez en el puesto de cuatro no suponen una experiencia nueva para el madrileño, que ya "hace años" desempeñó esta función, al igual que hizo el pasado curso "durante tres meses por la lesión de Carlos Suárez". Un trabajo en el que le "ayudó mucho Boni Ndong". "Lo llevo bien y trato de plasmarlo en la pista, y si no, pues a apoyar desde el banquillo", añade el aurinegro.

"Un animal" al rebote

En el curso 14/15, en las filas del Gipuzkoa, Dani Díez fue el cuarto máximo reboteador de la ACB, y el mejor en lo que a capturas defensivas se refiere. Esta campaña el alero canarista va por el mismo camino. Con 6,5 capturas por duelo es décimo en el ranking total de rebotes y tercero en los de su propio aro. "Eso son solo números, yo lo único que intento es dar el máximo delante y detrás, y cada vez que no tiro trato de ir al rebote como un animal y con todas mis fuerzas", explica de forma clarividente al ser cuestionado por si le ilusiona la pugna por ser el mejor nacional (ahora solo le supera Jonathan Barreiro con 6,8 de media) en esta faceta bajo los aros.

Cinco kilos menos

Uno de los aspectos que explican el salto de calidad de Díez es su peso. Metamorfosis basada en "mucho trabajo en verano para bajar algunos kilos y ser más fuerte físicamente", y guiada primero "en Málaga por Diego Vázquez" el preparador físico del Unicaja, y más recientemente, ya en la Isla, "por Xisco Sanz". "Me siento muy feliz y eso se nota, comenta un Dani que también ha "cambiado un poco la dieta" y que ahora es "cinco kilos" menos pesado.