El Real Oviedo llegó hasta la penúltima jornada del pasado Campeonato con opciones de entrar en el playoff de ascenso. El Tenerife se salvó ese día gracias a la victoria carbayona ante el Rayo Majadahonda y a su pírrico empate en Lugo. En apenas tres meses y media han intercambiado papeles. Ahora son los insulares los que sueñan con dormir hoy entre los seis primeros. Mientras, la escuadra asturiana busca su primera victoria de la temporada para abandonar el farolillo rojo.

¿Qué ha cambiado? El equipo que ahora dirige Javi Rozada apostó por la continuidad en el mercado estival. Consolidó los ascensos desde el filial e incorporó únicamente a seis futbolistas. Además, mantuvo a Sergio Egea como entrenador. El Tenerife hizo justo lo contrario: diez incorporaciones y un técnico nuevo, con una filosofía de juego distinta y radical a la vez. Es pronto como para considerar algo definitivo el giro de 180 grados que han experimentado los contendientes que hoy se verán las caras en el Heliodoro Rodríguez López. Pero el fútbol tiene estas cosas. La crisis habita ahora en la capital del Principado, donde se duda de la génesis misma del proyecto: el capital mexicano que salvó la entidad. En la Isla, creciente ilusión.

Así llega un duelo repetido hasta la saciedad: 57 veces se han enfrentado Tenerife y Oviedo hasta la fecha. Solo el Cádiz y el Valladolid han repetido más que los asturianos en el feudo que hoy visitan tan necesitados.

Un triunfo para ser sexto

Una victoria del Tenerife le colocaría en puestos de promoción de ascenso, superando así a Numancia, Albacete, Rayo, Alcorcón y Elche. Aunque sería algo simbólico en la novena jornada del Campeonato, respaldaría el gran inicio y respaldaría el interés por la visita del Extremadura.