Suso Santana, primer capitán de la plantilla del Tenerife, prefirió quitarle trascendencia a la interrupción de la práctica vespertina del miércoles por la entrada en el césped del estadio de miembros de la peña Frente Blanquiazul.

"Nos comunicaron que están con nosotros y nos dijeron unas palabras que ya hemos transmitido en el vestuario", contó el futbolista antes de advertir de que el incidente "no pasó a mayores" y opinar que "no hay que darle más vueltas" a lo ocurrido. "Vinieron a mostrar su apoyo; ahora tenemos que estar todos juntos para sacar adelante esta situación", insistió.

Al ser consultado por la manera de proceder de esos aficionados, se limitó a apuntar que "fueron las formas que eligieron y ya está". En definitiva, calificó cómo "positiva" la improvisada "reunión" que mantuvieron los capitanes y los técnicos con los representantes del colectivo de animación. "Esa reunión que tuvimos en medio del entrenamiento fue positiva", dijo.

Suso quiso centrar toda la responsabilidad en los jugadores, porque de ellos dependerá el desenlace de la lucha por no descender. "Se tendrá que notar que el Tenerife se juega muchísimo más que el Oviedo este domingo, así que tendremos que demostrar que queremos y sacar carácter, orgullo y fútbol para poder ganar", afirmó.

Además de confesar que está viviendo el "momento más complicado" desde que regresó al club, en el verano de 2012, Suso explicó que el nuevo entrenador, Luis César Sampedro, llegó la semana pasada al Tenerife "con las ideas muy claras" y destacó que está intentando "simplificar las cosas, que es lo mejor que se puede hacer ahora".