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Atletismo

El 'caso Semenya' reabre el debate sobre los límites del deporte

Las atletas intersexuales y transgénero deberán medicarse para reducir su testosterona, una sustancia que permite aumentar su rendimiento

El 'caso Semenya' reabre el debate sobre los límites del deporte

El 'caso Semenya' reabre el debate sobre los límites del deporte

La decisión, el pasado 1 de mayo, del Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) de obligar a la atleta sudafricana Caster Semenya a medicarse para reducir así sus niveles endógenos de testosterona ha reabierto un debate de aristas deportivas, científicas y sociales. ¿Hasta qué punto es legítimo obligar a una persona a actuar contra su propia naturaleza en beneficio de la igualdad de condiciones con el resto de deportistas?

Desde este miércoles está en vigor la nueva regulación de la Federación Internacional de Atletismo (IAAF), que establece que "todos los Atletas Relevantes que deseen competir en pruebas femeninas tienen que cumplir las condiciones establecidas" en dicha regulación. Bajo la denominación de Atletas Relevantes la IAAF incluye a intersexuales - personas con características sexuales de hombre y mujer en proporción variable, caso de Semenya - y transexuales - personas que se someten a tratamientos médicos, con o sin cirugía, para adquirir la apariencia del otro sexo -.

"Semenya posee hiperandrogenismo, una cualidad por la cual su cuerpo produce niveles de testosterona superiores a los de las mujeres"

La resolución del TAS en el 'caso Semenya' da la razón parcialmente a la IAAF y desestima los argumentos de la atleta sudafricana, bicampeona olímpica de 800 metros en Londres y Río de Janeiro, además de tres veces campeona del mundo de la distancia con una superioridad sobre el resto de participantes que llamó la atención de las propias competidoras. Semenya posee hiperandrogenismo, una cualidad por la cual su cuerpo produce niveles de testosterona superiores a los de las mujeres.

Caster Semenya, tras su victoria en los 800 en los Juegos de Londres' 2012. REUTERS

Caster Semenya lleva un año batallando en instancias deportivas para que se le permita continuar compitiendo como hasta ahora, mientras que la IAAF pretende desde el año pasado - tras la controversia surgida hace casi una década y que no quedó desactivada en 2010 pese al informe de un grupo de expertos que sugería que podía competir sin restricciones - que las atletas con altos niveles de testosterona los reduzcan, por vías médicas, para no superar los 5 nanomoles por litro durante un periodo continuado de al menos seis meses. En 2009, el diario británico 'The Daily Telegraph' publicó que los tests realizados a Semenya mostraban que tenía anomalías cromosómicas por las que, en lugar de tener útero y ovarios, posee testículos internos, aunque la información nunca ha sido confirmada por la IAAF ni la propia Semenya.

En su comunicado, el TAS asume que la nueva normativa de la IAAF y que emana de su propia resolución es "discriminatoria", aunque aún así la considera "necesaria y razonable" para proteger la igualdad en las competiciones de atletismo femenino. Lo que ocurre es que, como indican dos expertos, el hecho de que, en la decisión del TAS, la obligación de medicarse para reducir testosterona solo comprenda las pruebas entre los 400 metros y la milla - el rango en el que destaca Semenya - añade más confusión. "La testosterona da ventaja en todas las pruebas, por lo que la norma tiene sentido si se aplica en su totalidad. ¿Tener la testosterona alta me convierte de manera automática en atleta de élite? No, pero sí es un requisito indispensable para alcanzar el máximo rendimiento", explica Jordan Santos-Concejero, ex atleta y profesor de la Facultad de Educación y Deporte de la Universidad del País Vasco. El problema, arguye este experto, es que los estudios científicos en los que se ha basado el TAS están "muy mal hechos" y aportan evidencias "muy poco sólidas". "Parece que está hecha expresamente para el caso de Semenya", añade.

El secretario general del Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), Matthieu Reeb, lee el pasado 1 de mayo la resolución. EFE

Para Enrique Turiégano, profesor de Biología en la Autónoma de Madrid, los niveles de testosterona, diez veces mayores en hombres que en mujeres, constituyen la principal diferencia de ventaja entre géneros, lo que se traduce en que los varones presenten "más masa muscular, más resistencia y más tasa de hematocrito". Turiégano cree que la situación que se deriva de la resolución del TAS es "complicada", porque la testosterona es variable entre distintos sujetos. "Existen hombres y mujeres con niveles muy bajos y extraordinarios, producidos de manera natural y sin circunstancias patológicas", añade.

La nueva regulación de la IAAF solo se aplicará en Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo

A partir de ahora, además de atletas como la propia Semenya, las competidoras transexuales y transgénero también se verán obligadas a realizar tratamientos para reducir su testosterona si desean tomar parte en las pruebas femeninas. Distintos medios internacionales sugieren que el verdadero motivo de la nueva regulación que busca la IAAF es defender una mayor igualdad ante la irrupción de deportistas transgénero. En Estados Unidos, el debate se ha reabierto después de que dos atletas transgénero se hayan impuesto recientemente con gran rotundidad en las pruebas de velocidad en los campeonatos de instituto de pista cubierta de Connecticut. La ex tenista Martina Navratilova, histórica defensora de los derechos de los homosexuales y de su visibilización en el panorama deportivo, ha asegurado que estas atletas cometen "trampa", ya que, en su opinión, es "injusto" para las mujeres tener que medirse a "personas que, biológicamente, siguen siendo hombres".

En cualquier caso, y como apunta Turiégano, los tratamientos a los que deberán someterse estas atletas plantean también varias interrogantes sobre la evolución de su salud. "Los experimentos en deportistas que se ven obligadas a reducir sus niveles de testosterona han demostrado que van a tener más riesgo de sufrir lesiones", indica. Varios expertos internacionales defienden la inclusión de una tercera categoría, entre la masculina y la femenina, para encauzar la situación. De momento, la propia Semenya ya ha señalado que no piensa medicarse, lo que deja su futuro como una incógnita. No obstante, la regulación de la IAAF solo será aplicable en Juegos Olímpicos y Campeonatos del Mundo, lo que le permitirá seguir tomando parte en reuniones internacionales y campeonatos locales y continentales.

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