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Cinco años sin el mejor atleta asturiano

"Yago Lamela era especial, sus saltos eran casi divinos", recuerda el mundo del atletismo

El 8 de mayo de 2014, el saltador de longitud asturiano fue hallado muerto en su casa a causa de un infarto

Yago Lamela hizo historia en el mundo del atletismo. / Matthias Schrader

Yago Lamela hizo historia en el mundo del atletismo. / Matthias Schrader

Yago Lamela brincó a la historia un 7 de marzo de 1999 en Maebashi (Japón), pero la carrera hacia su salto más importante empezó unos meses antes con un apretón de manos en San Cugat del Vallés.

Le observaban desde las gradas durante una sesión de trabajo a las órdenes de su entrenador Juanjo Azpeita, Ramón Cid, responsable de la Federación para el salto de longitud, y Antonio Corgos, el rey patrio de esta modalidad durante 19 años con un vuelo sin motor de 8,23 metros.

Yago subió a la tribuna del centro de alto rendimiento deportivo catalán y le estrechó la mano al hombre al que habría de pulverizar poco tiempo después. Corgos intuyó lo inevitable. "Antonio siempre dice lo mismo: mi récord se me fue con ese apretón de manos", rememora Ramón Cid.

Mañana se cumplen cinco años de la muerte del mejor atleta asturiano de la historia. Antonio Corgos aún recuerda ese saludo. "Tenía curiosidad por ir a conocerle. Vi que era especial. Se me quedó marcado. Poco después, llegó a ser el mejor", explica el barcelonés.

"Saltar esas distancias es algo casi divino, solo podían hacerlo Iván Pedroso y Yago" - Juanjo Azpeitia, entrenador

Yago Lamela pulverizó cuatro veces el récord de Corgos en Maebashi. Saltó 8,29 metros, 8,42, 8,26 y su cifra mágica, 8,56 metros. El catalán lo vivió haciendo recados con su mujer. Se enteró por las noticias. Aunque se lo esperaba, se quedó sorprendido. "No creí que fuera a ser por tanto", dice en referencia a los 33 centímetros con los que el asturiano enterró su marca.

Aquel joven de 21 años fue plata en el Mundial de pista cubierta. Solo el cubano Iván Pedroso, quizás el mejor de la historia tras Mike Powell y Carl Lewis y el único que con viento a favor ha llegado a romper la barrera de los nueve metros, le superó con un majestuoso 8,62.

Lamela en la final de salto de longitud de los Campeonatos de Europa de atletismo de Munich de 2002.Matthias Schrader

Pero ese avilesino, que estudió en el colegio San Fernando, que iba a entrenar en autobús a San Lázaro, que era sorprendentemente fuerte -el lanzador de peso Manolo Martínez contó que durante sus entrenamientos en Japón todo el mundo alucinaba con él- saltó a la fama.

Su leyenda se acrecentó en Sevilla. Repitió la plata en el Mundial al aire libre de 1999. Saltó 8,40 metros. Solo le volvió a superar el cubano. "No sé si hubiera pasado a Pedroso si las lesiones le hubieran respetado. Sé que podría haber llegado a los 8,70 metros", apunta Ramón Cid. "Podía haber tenido resultados similares e incluso haberle superado alguna vez, pero para mí Pedroso tenía una maestría más", conviene Antonio Corgos.

"Fue una carrera inacabada, pudo estar arriba ocho años, dejó un hueco enorme" - Antonio Corgos, exatleta

Los saltos de Yago Lamela se pueden explicar físicamente. En Sevilla, en la carrera previa cogió una velocidad de 38,7 kilómetros por hora. Lewis llegaba a los 40. Dio 20 zancadas para cubrir los 42,5 metros antes de la tablilla. Y se mantuvo en el aire 0,9 segundos antes de aterrizar. Nadie puede estar un segundo entero suspendido.

También metafísicamente. "La longitud es fácil. Todos al sortear un charco la hacemos. Pero saltar esas distancias es algo casi divino. Solo Pedroso y él podían hacerlo. Controlar la caída en la arena no es fácil. Es un buen golpe", explica Juanjo Azpeitia.

En Sevilla, Corgos y Cid volverían a coincidir con Lamela y Azpeitia. "Nos llamó Juanjo la noche antes de la final. Quería sacarlo de la habitación del hotel. Que se diera una vuelta. Cenamos juntos", recuerda Corgos. "A falta de cuatro horas para la final, le fuimos a despertar de la siesta. Su fama de buen dormilón era cierta. Le zarandeamos", cuenta Ramón Cid.

"Si las lesiones le hubieran respetado, creo que habría llegado a dar el salto de 8,70 metros" - Ramón Cid, director técnico

Yago Lamela es historia por lo que ganó y por lo que su tendón de Aquiles le privó de ganar. Él mismo explicó que Atenas 2004 debía ser su consagración, pero fue el principio del fin. Llegó a la final anestesiado. Perdió. Nunca más triunfó en una gran cita. "Fue una carrera inacabada. Debió estar arriba siete u ocho años", asegura Corgos, quien también sufrió el calvario con las lesiones.

El 8 de mayo de 2014 le encontraron muerto en su casa. Le dio un infarto. Su funeral fue en la iglesia de Santo Tomás de Cantorbery. Sonó la banda sonora de 'Carros de Fuego'. Ha pasado un lustro, pero para su familia la herida está en carne viva. "Dejó un hueco enorme", finaliza Antonio Corgos, al que Yago Lamela le robó el récord de España en un apretón de manos de 8,56 metros.

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