Deportes

Oltra debe elegir pareja para Alberto

La sanción a Jorge por acumulación de amonestaciones deja una vacante en el centro de la defensa Mauro dos Santos y Carlos Ruiz optan a acompañar al majorero ante el Numancia El argentino, que no ha debutado, parte con ventaja.
J.J.R. (@juanjo_ramos), S/C de Tfe.
6/mar/19 6:19 AM
Edición impresa
 

J.J.R. (@juanjo_ramos), S/C de Tfe.

La consistencia ya de Jorge y Alberto como pareja de centrales del Tenerife ha relegado a un segundo plano a sus dos compañeros de demarcación, pese a tratarse de dos profesionales con una dilatada trayectoria. Este domingo, ante el Numancia, uno de ellos formará parte del once para cubrir la vacante dejada por el tinerfeño al cumplir su segundo ciclo de amonestaciones. José Luis Oltra deberá elegir entre Mauro dos Santos y Carlos Ruiz.

El primero, que parte con ventaja por su condición de novedad del mercado de invierno, no juega un partido oficial desde el 12 de mayo de 2018. Completó entonces, en Anoeta contra la Real Sociedad, los noventa minutos y entró en la convocatoria del choque siguiente, aunque no jugó. Era la última jornada de la pasada temporada. En la presente no llegó a estrenarse a las órdenes de Mauricio Pellegrino, aunque llegó a la Isla en enero recuperándose de una lesión en la rodilla que ha retrasado su estreno.

Pese a su inactividad, en noviembre sonó para sustituir a Simone Grippo, lesionado de larga duración, en el Real Zaragoza. Finalmente, Lalo Arantegui se decantó por Guitián. En enero, ya desvinculado del Leganés, firmó por el Tenerife.

Disponible desde hace varias jornadas, ha alternado convocatorias con Carlos Ruiz. El de Baza lleva un mes sin jugar, desde que lo hiciera como titular ante el Real Oviedo. Ese día Alberto vio adelantada su posición al centro del campo, algo que también permitió a Ruiz estar en el once del derbi contra la UD Las Palmas un mes antes. Este curso ha jugado 17 encuentros, 15 de ellos partiendo desde el once.

José Luis Oltra eligió casi desde su llegada a la pareja Jorge/Alberto como la titular para el centro de la zaga. Bien es cierto que, inicialmente, quiso jugar con tres centrales. Carlos Ruiz y Aveldaño se repartieron ese añadido. Pero desde que se decantó por la defensa de cuatro solo varió al dúo de canarios para adelantar la posición de Alberto al centro del campo en Gijón, Las Palmas y Oviedo. En esas tres excepciones entró Carlos Ruiz en la zaga.

Fue también titular en el Tenerife-Extremadura (0-0) del 7 de diciembre, último partido en el que no fueron alineados juntos Jorge y Alberto. Desde entonces acumulaban diez presencias en el once consecutivas y ocho de ellas como pareja de centrales. La quinta amarilla a Jorge romperá un tándem que ni siquiera ha podido quebrar la incorporación de un experimentado zaguero como Mauro dos Santos en el mercado de invierno.

Curiosamente, el primer partido de Jorge y Alberto como pareja en la presente temporada (en la imagen) fue contra el Alcorcón el pasado 27 de octubre. Con dos goles en los primeros minutos, el invento de Oltra no parecía el más acertado en aquel primer encuentro con zaga de cuatro desde la llegada del valenciano al banquillo blanquiazul. Pero el tiempo le ha dado la razón en este asunto y ha consolidado a dos jóvenes jugadores en el once.

Dos perfiles distintos

Mauro dos Santos es un central potente en las disputas, con mucho carácter y con un buen juego aéreo. No se arruga en el cara a cara y no le importa ejercer como líder de una defensa. Ya lo hizo en Murcia, Eibar o Leganés. El central argentino no es especialmente rápido, pero suple con anticipación esa carencia. Tampoco está especialmente dotado para la salida de balón, aunque su experiencia le lleva a obrar con sencillez y evitar complicarse en estas tareas. Sabe que ha fichado por el Tenerife para ejercer un papel protagonista (ha firmado hasta 2021), pero no le ha quedado otra que tener paciencia hasta que le llegue su oportunidad de entrar en el once.

Carlos Ruiz es de esos centrales que conocen el oficio. No tiene una cualidad en la que su nivel sea de matrícula de honor, pero cumple bien en todas las facetas. Es de los que asumen el liderazgo con naturalidad, pero también saben plegarse a papeles secundarios y aceptar la suplencia cuando les toca durante una temporada. Con los años ha perdido algo de rapidez, pero lee muy bien las situaciones y eso le permite anticipar con mucho acierto. Va bien de cabeza y rara vez tiene despistes que cuesten caro a su equipo, aunque en el mano a mano ha empeorado sus prestaciones en el último curso. Fiable y serio, el granadino es un jugador de equipo y acepta que esta puede ser su última temporada.