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Entrevista | Iván Pérez Jugador profesional de squash

El tinerfeño Iván Pérez (26 años) no se pone techo: "Queda mucho, pero empiezo a creer que puedo ir a los Juegos Olímpicos"

" Yo me conformo con ser mejor que el Iván de hace un mes, pero reconozco que no me pongo techo porque veo que les planto cara a los mejores", declara el jugador

Iván Pérez celebra su bronce en el Europeo.

Iván Pérez celebra su bronce en el Europeo. / El Día

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Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

El tinerfeño Iván Pérez Saavedra (Adeje, 2000) ya se codea con los mejores jugadores del mundo. Hace un año era un desconocido y ahora acaba de colgarse la medalla de bronce en el Europeo de Budapest, Hungría. Está en su mejor momento y va a más. No se pone techo. De ahí que una hipotética concurrencia a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 haya pasado de ser un sueño a una posibilidad.

Enhorabuena por el bronce en Budapest, ¿cómo fue la experiencia?

Este fue mi cuarto Europeo y ha sido, de lejos, mi mejor resultado. Llegaba muy bien porque la semana anterior gané un PSA en Valencia y subí bastante en el ranking, hasta el puesto 39. La pena es que el Europeo no da puntos para el tour internacional, aunque cuenta mucho en otras cosas. Venía muy bien y motivado, pero acabé cansado después de Valencia porque fue durísimo. Tenía confianza en que salieran las cosas bien, aunque quizá no para una medalla sí para lucharla. El bronce lo hubiese firmado de lejísimos. Encima casi me eliminan en el segundo día, tuve un partido muy complicado porque aún seguía arrastrando la fatiga del primer día. En el siguiente partido le gané al tercer favorito.

Iván Pérez (derecha) en el podio del Europeo de Squash.

Iván Pérez (derecha) en el podio del Europeo de Squash. / RFES

Usted dio un salto grande al ganar en Andorra en noviembre de 2025, y de ahí para arriba, ¿no?

Andorra fue el primer torneo grande que gané, pero la verdad, te diría que llevo un año y medio muy bueno. Dando pasitos hacia arriba y sin estancarme. Este ha sido un resultado impresionante.

Es decir, que está en su mejor momento.

Es mi mejor ranking de siempre. Cada vez juego torneos más grandes y me acerco a los mejores jugadores. Si no les gano, al menos les hago frente. Estoy en un momento de mucha confianza.

Y ahora, ¿cuál es el siguiente objetivo?

La filosofía es siempre la de mejorar día a día y no poner objetivos muy a largo plazo. Yo me conformo con ser mejor que el Iván de hace un mes, pero reconozco que no me pongo techo porque me veo. Veo que ya les planto cara a los mejores. El Top 35 sí puede ser un objetivo a corto plazo porque ahí entraría en los torneos Platinum, que son los más importantes.

Usted nos contó hace unos meses que llegó de tapado a Andorra. Eso se habrá acabado...

Sí, sí [se ríe]. Y yo lo noto, noto que en la pista me respetan más, que me miran distinto. A mí me gusta esa sensación, de que el de en frente no tenga tan claro que me vaya a ganar y dude.

Y usted al revés, ¿no? Ahora ya sabe que les puede meter mano a los mejores.

El deporte de élite tiene un componente mental muy grande. Hasta que no tienes la experiencia, no puedes estar seguro. Por mucho que hagas las cosas bien y entrenes, hay que estar en pista. Yo tengo mucha confianza en mí mismo, es una virtud porque este es un deporte muy solitario. Estás solo contra el mundo.

También tendrá cosas buenas. ¿Qué destaca usted del squash?

Pues podía decirte muchas cosas. Me cuesta pensar que haya un deporte en el que se puedan quemar más calorías en menos tiempo.

Es decir, que es el crossfit de la raqueta.

Sí. La cuestión es que la bola bota muy poco y, aunque la pista sea pequeña, cuando estás dentro se te hace gigante. La dinámica es muy explosiva y tienes que pasar mucho tiempo agachado. Siendo profesional, me quedo con los viajes, con los países y la gente que vas conociendo. Al principio cuesta verse fuera de casa, pero acabas viendo más las cosas buenas que las malas. Yo tengo la suerte de que no lo paso mal estando solo.

Y usted, ¿cómo empezó en el squash?

Fue por mi padre. Él iba con sus amigos a un nivel muy amateur y yo me colaba en la pista. Lo tuve complicado porque casi nadie quería jugar conmigo. A los 10 años empecé con un entrenador y fui poco a poco. El squash me permitía viajar a torneos a la Península y el fútbol, al que también jugaba, no. Digamos que fue una decisión fácil. Ya a los 17, me vine a Barcelona.

¿Y se fue para jugar a squash? Es un paso grande.

Sí. Yo me vine porque tenía claro que quería jugar a squash. Había terminado el Instituto y no sabía qué estudiar, pero sí sabía que quería dedicarme a esto. En Barcelona estaba la única academia de España en la que tienes que estar si quieres ser profesional. Yo lo tenía muy muy claro.

De Adeje a Barcelona. Es un cambio grande...

Yo soy de Adeje, pero pasaba la mayor parte del tiempo en Santa Cruz, con mi entrenador Pedro Espeleta, porque en el Sur no había squash. Ni entrenadores, ni jugadores... nada. Vine solo con 17 años y fue un cambio total. Cuando me fui de Tenerife fue porque ya no podía aprender mucho más y llegué a un sitio en el que estaban los mejores de España y algunos de los del mundo. Además, vivir en Barcelona es muy fácil. Encima tienes la playa cerca.

No soy muy original, pero es inevitable. ¿Se ve con opciones de ir a Los Ángeles 2028?

Pues mira. Cuando se supo que el squash iba a ser olímpico, ir a los Juegos era más un sueño que un objetivo. Estaban muy lejos. Ahora, aunque no me centro porque queda mucho, empiezo a creer que puedo ir. Si la dinámica sigue bien, ojalá llegue el momento de decir: tengo que apretar los dientes para poder estar ahí. Pero queda camino y trabajo.

¿Será muy difícil clasificarse?

El caso es que el cuadro será solo de 16. Solo 16 personas jugarán a squash en los Juegos. Entran 11 por ranking y luego hay clasificatorios por continentes, el de Europa será en Estambul en junio. Habrá una invitación para un estadounidense y una plaza para un país con poca representación. Está difícil, tendría que ser el mejor rankeado de España y estar entre los mejores del mundo.

Pero está en el camino. Por ejemplo, ¿qué puesto tenía hace un año?

Hace un año era el número 88. Ojalá la dinámica se mantenga, pero ahora va a costar más.

¿Qué objetivo tiene a corto plazo? ¿Espera algún torneo?

El siguiente PSA categoría Silver. Lo tengo en Suecia a finales de septiembre, entré como último porque mi ranking era más bajo que ahora, pero pinta bien.

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