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Football Fútbol Club alarga la fiebre del Mundial con jornadas de intercambios de cromos en La Laguna

Veintidós días después de la final de Nueva Jersey, los intercambios de cromos mantienen viva la fiebre del torneo planetario en Aguere

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Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

El Mundial ya terminó; el álbum, todavía no. Han pasado semanas desde que España conquistó el cetro planetario en el MetLife Stadium de Nueva Jersey, pero para algunos aficionados el campeonato todavía no ha terminado. Porque un Mundial da para mucho… incluso 22 días después de que se jugase el último partido, las celebraciones se apagaran y las camisetas volvieran a los armarios. En algunas –¿muchas?– casas de la Isla, sin embargo, todavía hay un álbum abierto sobre la mesa, quedan casillas por completar, se acumulan los cromos repetidos y persiste la misión de encontrar ese jugador que parece haberse propuesto no aparecer nunca.

En La Laguna, esa búsqueda tiene su propio punto de encuentro. Se llama Football Fútbol Club y este verano se ha convertido en algo más que una tienda especializada en camisetas de fútbol. Los jueves, viernes y sábados, el local abre la puerta a jornadas de intercambio que reúnen a coleccionistas de todas las edades. Llegan con montones de cromos repetidos, repasan listas, preguntan por jugadores, rebuscan en las carpetas de los demás y negocian hasta hacerse con ese pequeño rectángulo de papel que falta para seguir tachando.

Los cromos han conseguido en esta tienda lagunera alargar el Mundial más allá del césped. Luis Martín, propietario de Football Fútbol Club, resume lo que ocurre entre sus paredes como una «auténtica pasada». Cuando se le pide que explique esta fiebre, aporta un dato que da buena cuenta de la dimensión que ha alcanzado: en algunos momentos han llegado a reunirse hasta cien personas para intercambiar cromos. A su juicio, el fenómeno responde a una combinación de factores: la repercusión de los vídeos en redes sociales, el interés que despertó el Mundial y, sobre todo, el hecho de que España acabara levantando el trofeo.

La escena se repite una y otra vez. Alguien entra en la tienda con un puñado de cromos; otro pregunta si alguien tiene ese jugador concreto que lleva días buscando. Se revisan páginas del álbum, se repasan listas, se ponen cromos sobre la mesa y, finalmente, llega el momento de comprobar si hay acuerdo. No hace falta, en realidad, comprar un sobre para seguir avanzando. De hecho, cuando la colección ya está encaminada, quizás importe más encontrar a la persona adecuada que volver a confiar en la suerte al abrir uno.

Los cromos de Valverde, Salah y Messi.

Los cromos de Valverde, Salah y Messi. / Andrés Gutiérrez

La idea de organizar los intercambios nació precisamente de esa necesidad. Football Fútbol Club ya estaba «vinculada al mundo del fútbol» y la llegada del Mundial de Canadá, Estados Unidos y México disparó el interés por los cromos. Martín decidió entonces abrir las puertas de la tienda para que quienes estuvieran completando la colección encontraran «un punto de encuentro para intercambiar». La respuesta fue tal que, según reconoce el propio Martín, el local se ha convertido ya en «el principal punto de intercambio de cromos de Tenerife». Cuenta, además, que hay días más tranquilos y otros en los que la tienda literalmente se desborda.

Otra curiosidad: aquí no hay una edad concreta para formar parte de esta historia. Completar el álbum ha dejado de ser cosa exclusiva de los niños para convertirse en una afición que atraviesa generaciones. Los padres también se han apuntado al juego y, como explica Luis, «han sacado su lado nostálgico».

La historia de esta colección también quedó marcada por la dificultad para encontrar producto durante algunos momentos del Mundial. La falta de cromos disparó todavía más las ganas de conseguirlos. Porque cuando algo escasea, también crece su valor, y los cromos no fueron una excepción. Martín recuerda cómo durante ese periodo llegaron a aparecer precios muy por encima de lo habitual: álbumes que se ofrecían por 50, 20 o 10 euros. Ante ese escenario, en la tienda decidieron tirar por otra vía: «Yo llegué un momento que fui a Alcampo y compré todos los que pude a 5 euros, simplemente para ofrecerlos en mi comercio al mismo precio».

Con el tiempo, el escenario cambió. Ahora hay más producto disponible y los cromos han dejado de ser ese pequeño tesoro difícil de encontrar. Pero, paradójicamente, aquella escasez inicial pudo jugar a favor de la colección y alimentar todavía más el interés: «Esa sensación de escasez hizo que la colección tuviera un poquito más de exclusividad, de valor y al final también incrementara la inquietud de la gente por hacerla».

Messi es Messi

Aunque se parta de la idea de que «todos los cromos salen por igual», según explica Luis, hay algunos que resultan bastante más complicados de conseguir. El propietario lo resume así: «Hay algunos que quizás no son los más difíciles de sacar, pero sí los más difíciles de que la gente suelte». Y en Football Fútbol Club no es Lamine Yamal, ni Cristiano Ronaldo ni Harry Kane… es el astro argentino Leo Messi. Todos van detrás del 10, y no necesariamente porque sea el más difícil de encontrar en un sobre, sino porque quienes lo tienen parecen especialmente poco dispuestos a desprenderse de él. Algo lógico, por otra parte, teniendo en cuenta el valor que tiene para quien guarda el cromo del ocho veces Balón de Oro.

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