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La triatleta Raquel Arostegui dice adiós a la alta competición para afrontar la maternidad

La referente del triatlón canario sorprende al aparcar la alta competición para ser madre

Raquel Arostegui, con la ecografía de su bebé.

Raquel Arostegui, con la ecografía de su bebé. / El Día

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Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

«Atrás quedan los años en los que buscar el rendimiento era mi mayor prioridad». Así anunció Raquel Arostegui González hace unos días, a través de sus redes sociales y de la mano de Bikila, su adiós a la alta competición. La deportista tinerfeña pone punto y aparte a una etapa en la que, en plena cima, le abre la puerta a un nuevo capítulo personal: la maternidad.

Una de las referentes del triatlón canario dice así basta –al menos temporalmente– al deporte que ha marcado su vida. Raquel es una de esas deportistas acostumbradas a mirar siempre hacia delante, a perseguir la siguiente marca, el siguiente campeonato y el siguiente podio. Y todo ello sin un camino sencillo, porque nunca fue profesional: compaginó entrenamientos, competiciones, viajes y trabajo durante años. Ahora, la triatleta de La Orotava (32 años), decide parar cuando todavía tiene margen para seguir compitiendo al máximo nivel y mantenerse entre las mejores de Canarias.

Sorprende la noticia porque la decisión llega desde la cima. No cuando estaba lejos de su mejor versión, ni cuando la competición había dejado de encenderle la misma chispa, ni cuando los resultados ya no estaban de su lado. No se marcha, en definitiva, porque el cuerpo o la cabeza hayan dicho basta; al contrario, elige parar cuando todavía tenía mucho que ofrecer y capacidad para seguir ganando.

«Fue un boom», reconoce Raquel al recordar la reacción que generó el anuncio de su embarazo. La deportista era consciente de que la noticia iba a despertar comentarios porque, como explica, en el mundo del alto rendimiento «siempre se espera que sigas cumpliendo tus sueños deportivos», mientras que la vida personal suele quedar relegada a un segundo plano. Su decisión rompe de cuajo con ese patrón, el de que una deportista solo mantiene su valor mientras sigue compitiendo.

Arostegui, con la ecografía de su bebé.

Arostegui, con la ecografía de su bebé. / El Día

Raquel es una atleta de vocación temprana. Dio sus primeros pasos en la natación antes de dar el salto al triatlón, una disciplina en la que acabó convirtiéndose en una de las grandes referencias del deporte canario. Campeona de Canarias en distintas categorías –cadete, juvenil, júnior, sub-23 y absoluta–, la tinerfeña llegó a competir en copas de Europa, copas del mundo y, por supuesto, en las principales citas del calendario nacional.

Su evolución también estuvo ligada al equipo madrileño Diablillos de Rivas, con el que sumó más de una alegría en forma de títulos, entre ellos la Liga Nacional de Duatlón y numerosos podios en las ligas nacionales de triatlón. Sin embargo, cuando echa la vista atrás, no se queda únicamente con sus logros individuales. «El triatlón es un deporte individual, pero donde mejor he sacado mi rendimiento ha sido en competiciones de equipo», asegura.

De regreso en el Reales

Porque, para Raquel, la gloria nunca ha sido una cuestión individual. Se define como una deportista «de equipo, de hacer piña». Y por eso algunos de sus recuerdos más especiales están ligados a los relevos mixtos, a sus compañeros y a esos momentos que se construyen juntos. El último, uno tremendamente especial y en el lugar donde empezó todo: con el Club Natación Reales, ya embarazada y sin que nadie conociera todavía la noticia, decidió echar una mano al equipo en su objetivo de lograr el ascenso a Segunda División. «Era importante estar allí y poder ayudar al equipo lo máximo posible», recuerda.

«Una de las cosas que me diferencia del resto de competidoras era el saber en todo momento quién era Raquel», cuenta. Su identidad nunca estuvo únicamente ligada a los resultados; no en vano recuerda que la familia, los amigos y su entorno siempre ocuparon un lugar importante en su vida. En síntesis, Arostegui siempre tuvo claro que había una persona detrás de la atleta.

«La carrera más importante»

Sobre su decisión, explica que «ya eran muchos años compitiendo a nivel nacional e internacional» y que cada temporada se repetía que «quizá sería la última, que había otras prioridades esperando». Sin embargo, el momento de dar el paso definitivo llegó cuando apareció «la persona correcta en el momento adecuado». «Se alinean todos los planetas para que surja esa bonita oportunidad», verbaliza la atleta isleña.

Ahora comienza «la carrera más importante» de su vida, como ella misma define esta nueva etapa; una competición diferente, sin rivales, sin clasificaciones y sin cronómetros.

Un cambio que no implica alejarse del deporte, sino darle una nueva forma. Raquel continúa entrenando, aunque con otro ritmo y con prioridades diferentes. Además, su faceta como entrenadora –también en el Reales– le permite seguir ligada a aquello que ha marcado toda su trayectoria. Ahora dedica más tiempo a trabajar con los más pequeños, a acompañar a quienes dan sus primeros pasos y a compartir una experiencia forjada durante años compitiendo al máximo nivel.

«Creo que es importante que la gente vea que el deporte es muy importante para la mujer y muchísimo más si estás embarazada», señala Arostegui González, cuya experiencia se convierte en un mensaje para otras deportistas en el que la maternidad y el deporte no tienen por qué ser caminos incompatibles.

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