Entrevista | Kiko Ratón Jugador del Club Deportivo Puerto Cruz
Kiko Ratón y el Puerto Cruz alargan su historia de amor hasta el medio siglo: “La idea es seguir e intentar ayudar”
"Los más jóvenes del equipo pensarán: ¿Qué hará este viejo por aquí?"

Kiko Ratón. / Grupo Compostelana CD Puerto Cruz

El último romántico del fútbol norteño tiene cuerda para rato. Kiko Ratón (19 de septiembre de 1976) renueva con su querido CD Puerto Cruz y en septiembre soplará las velas de sus 50 años todavía con las botas puestas. Medio siglo de vida, más de treinta años de goles a la espalda, y un presente que le mantiene en activo en el lugar en el que más le agrada.
¿Cómo le va en pretemporada?
Bien, no me puedo quejar. Con dolor, porque independientemente de que haga ejercicio todos los días, en el campo es diferente.
Hace justo un año comentaba a este periódico que quizá llegaría a los 50 años jugando al fútbol... y al final ha renovado y ese momento llegará. ¿Había que hacerlo sí o sí?
Al final, me gusta entrenar, me gusta seguir jugando al fútbol. Es el deporte que más me gusta, el que más me apasiona, con el que he vivido un montón de cosas. No era una promesa, sino simplemente el hecho de que, si mi cuerpo aguantaba, iba a seguir para adelante. Esa es mi intención. No sé qué pasará el próximo año, pero la idea es esa: si puedo seguir jugando, intentaré hacerlo; y, si no puedo, me echaré a un lado e intentaré ayudar en lo que pueda.
¿Dónde está el secreto?
No lo sé. Yo me imagino que, independientemente de que uno siga entrenando, nunca para y siempre se cuida. Intento no trasnochar, descansar bien, y también he tenido la suerte de que las lesiones me han respetado muchísimo. Luego están las ganas que uno tiene. Sí, hay muchos dolores durante toda la temporada, pero al final la ilusión por seguir en el fútbol hace que todo eso pase a un segundo plano. Creo que ha sido una mezcla de suerte, porque no he sufrido ninguna lesión grave y vamos a tocar madera para que siga siendo así, de entrenar y de mantener la misma ilusión de siempre.
¿Lo que ha perdido con los años en físico lo compensa con veteranía?
Sí, claro. Ya los sprints que me mandaba antes... Ahora me dicen: Venga, al 80 %. Y yo digo: Míster, yo no tengo un 80; yo tengo un 60, tanto para allá como para acá, en broma, claro. Yo intento dar lo mejor de mí, pero sabes que al final no es lo mismo tener 20 años, cuando vas como un avión, que ahora, que vas como un tractor. Pero, bueno, la idea es estar bien posicionado, saber hasta dónde puedes llegar y, a partir de ahí, creo que siempre hay un hueco para jugar. Por ejemplo, el año pasado muchas veces el entrenador me quería poner de titular y yo le decía: Este partido no es para mí, aunque al final jugaba. Y había otros encuentros que yo pensaba que eran más para mí porque eran de más disputa, de correr menos, con el campo pequeño y esas cosas, y ahí le decía: Estos campos son para mí. A veces me ponía menos tiempo, pero yo estaba contento con que me pusiera cinco, diez o veinte minutos, o un partido entero. Al final, simplemente se trata de echar una mano al equipo para conseguir puntos.
¿Todavía sabe igual marcar?
Sí, me sabe igual que siempre... La alegría, la satisfacción de haber marcado un gol, con los años que lleva uno en el fútbol, sigue siendo la misma. Y al final está también la alegría de llevarnos los tres puntos o de haber conseguido un empate.
¿Será este su último baile?
A día de hoy nunca digo que vaya a ser la última ni que vaya a aguantar más, porque no lo sé. Es lo mismo de siempre: seguir entrenando, ver cómo va la temporada y, cuando acabe, valorar. Si termino con muchos golpes y dolores, pues diré: Bueno, Kiko, ya está bien. Pero, si acabo bien y creo que todavía puedo seguir jugando... Luego, a ver, no todo depende de mí. Igual viene el entrenador y me dice: Kiko, ya está bien, vete para tu casa, quédate sentadito y ya está. Si puedo seguir jugando y me dejan, esa es la idea: seguir e intentar ayudar.
¿Qué le queda por cumplir?
Mi objetivo ya fue una vez subir al equipo a Tercera, que fue cuando era muy joven. Es verdad que me gustaría volver a hacerlo, pero económicamente es una categoría que, para equipos con pocos recursos, se nos complica mucho. A todos nos gustaría estar en Tercera, y vamos a luchar por ello, pero sabemos que es complicado porque para el club supone un gasto enorme. Nos preocupa más que el club esté saneado y pueda seguir compitiendo, que subir por subir y después tener problemas económicos. Si algún día se consigue el ascenso, ya tendremos que valorar si damos ese paso o no, porque es mucho dinero. Ahora mismo tenemos una buena base, trabajamos para que el club crezca y para que el regional pueda estar lo más arriba posible. Vamos a luchar por ello y ya se verá dónde acabamos, pero económicamente es un pozo sin fondo.
Para ustedes y, por desgracia, para muchos de los equipos del norte.
Sí, es que los ayuntamientos, colaboradores y patrocinadores ayudan mucho a los equipos, pero cuando subes a Tercera es como dar otro paso más grande: hay mucho dinero de por medio, viajes, jugadores... Es complicado. Se puede, claro que se puede, pero tienes que estar todo el día buscando dinero para poder colaborar con el club, ayudar e intentar que no pase lo típico de subir un año y al siguiente bajar, o que dentro de dos años tengas un agujero económico enorme. Eso es lo que no queremos. Queremos tener el club saneado, que no tenga ningún problema económico, seguir trabajando para que los niños vayan saliendo y llegando al primer equipo. Y si algún día suena la flauta y subimos, ya pensaremos si cogemos la categoría o no, pero la idea es trabajar para tener al equipo saneado y poder competir en cualquier competición.
Da la impresión de que el Puerto Cruz es uno de los pocos que sigue plantando cara en el fútbol norteño.
A ver, hay un montón de equipos importantes en el norte, pero económicamente es complicado mantener a los equipos de Preferente si no tienes una buena base como tenemos nosotros. Gracias a Dios, contamos con una gran base y con compañeros que trabajan mucho y muy bien para que siga creciendo, generar recursos y poder afrontar los costes de todo el Puerto Cruz. Hay muchos equipos que están ahí, pero económicamente competir con los del sur es imposible. Ellos tienen muchos sponsors y nosotros aquí tenemos lo justo y necesario. Es verdad que los ayuntamientos colaboran, cada uno en su medida, pero es muy complicado.
¿Cuánto tiene que ver el Puerto Cruz con que usted siga jugando?
Mucho. Es verdad que yo salí de la base del Peñón y después pasé por el Puerto Cruz, Tenerife y demás, pero siempre me ha gustado jugar en el Puerto. Estoy al lado de casa, voy caminando o en bicicleta, y eso me agrada mucho. No es lo mismo que cuando estaba en la Península, que tenía que coger el coche para ir a Orihuela, con una hora de ida y otra de vuelta. El fútbol me gustaba igual, pero aquí lo vivo de otra manera: hay más amigos, más familia y mucha gente alrededor del club. Al final, todos los que ayudamos al club tenemos la misma idea: que siga creciendo, que siga formando jugadores del norte y que el día de mañana puedan ser importantes en el fútbol.
¿Qué le dicen los más jóvenes del vestuario?
No lo sé, no tengo ni idea. Me dirán: ¿Qué hará este viejo por aquí?. No lo sé, la verdad es que pregunto poco, pero me imagino que se sorprenden. Dirán: ¿Cómo este tío, con tantos años, sigue jugando? Sí que hablo con ellos, pero no les pregunto esas cosas.
Su sobrino Viti acaba de dejar el Tenerife B para firmar por el Ourense.
Él siempre me llama: Tío, mira, me salió esto. Yo le doy mi consejo y luego que haga lo que quiera. Le dije que, si quería mejorar, independientemente de que en Canarias se esté bien, yo me iría a la Península. Le salió la opción del Sanse, pero había algunas cosas que tenía que arreglar y le dije que no era el sitio. Al final apareció el Ourense y decidió dar ese paso. Le expliqué que no iba a ser tan fácil como aquí, que estaría solo fuera de casa, en la Península, y que tendría que adaptarse. Pero creo que allí va a crecer más, simplemente porque hay más equipos, más ojeadores y uno se hace más fuerte fuera de casa. Espero que no me equivoque y que pueda hacerse un hombre y ayudar al Ourense. Creo que salir de Canarias es una buena idea. Y después, el día de mañana, ya se verá: puede venir a Las Palmas si le quieren o al Tenerife, que no me importaría que viniera y triunfara aquí.
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