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Entrevista | Ricardinho Leyenda del fútbol sala mundial

Ricardinho: "Este fútbol sala no me está gustando mucho: hemos perdido creatividad"

El seis veces mejor jugador del mundo analiza el fútbol sala que fue y el que viene

Ricardinho, durante su campus en Tenerife.

Ricardinho, durante su campus en Tenerife. / Campus Ricardinho10

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Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

Ricardinho no necesita demasiadas presentaciones. Ya no pisa la pista para levantar trofeos. Ahora lo hace para dejar algo que permanezca. La leyenda portuguesa del fútbol sala mundial cerró ayer en Tenerife su campus, cinco días compartiendo con los más jóvenes técnica, aprendizajes y la pasión por un deporte al que entregó su vida. Desde el Quico Cabrera, habla de talento, formación, creatividad y del futuro de un juego que sigue queriendo hacer crecer.

No es Tenerife un destino nuevo para usted.

No, había estado antes, pero no en el contexto del fútbol sala. Había venido a Gran Canaria para jugar, pero a Tenerife todavía no para esto.

El Campus Ricardinho10 baja este viernes su telón. ¿Con qué sensaciones se queda?

Mira, en general me gustó mucho, pero creo, por lo que he visto hasta ahora y porque trabajo con campus en muchos sitios, que se tiene que trabajar un poquito más la técnica individual en los clubes. Siento que los jugadores tienen calidad, pero no tienen los conceptos básicos muy bien definidos. Nosotros también hemos hecho tecnificación con gente de 16 años para arriba y se nota que tienen calidad, pero que esos conceptos no los tienen bien definidos. Pero me ha gustado muchísimo y ojalá el próximo año podamos estar aquí otra vez.

Este Archipiélago siempre ha sido cuna de talento. ¿También lo es para el fútbol sala?

Sí. Hay mucha gente con calidad. Hay talento, mucho talento, pero hay que trabajarlo. O sea, puedes ser muy bueno en algo, pero si no trabajas lo demás, solo vas a ser bueno en eso. Lo que queremos en el fútbol sala es que el jugador sea cada vez más completo.

Ricardinho, con los jóvenes del Campus Ricardinho10 en Tenerife.

Ricardinho, con los jóvenes del Campus Ricardinho10 en Tenerife. / Campus Ricardinho10

¿Cómo son los niños de aquí?

Mira, de los tres que he hecho, los de La Gomera son muy intensos, no dan un balón por perdido, pelean mucho. Yo hago la comparación de que son niños más de calle, que quieren pelear todos los balones. Aquí veo un tipo de jugador más pensador. Le gusta pensar, no correr tanto, mirar dónde puede ir, es más así. Y en Gran Canaria, donde estuvimos, fueron, creo, en mi opinión, los niños que más querían aprender, o sea, los que más escuchaban. Aquí hay momentos en los que tenemos casi que decirles: Oye, ya, es así. Te escuchan, pero pierden muy rápido el foco. Y en Gran Canaria creo que los niños, no sé si era por ser el primero, estaban muy enfocados.

¿Qué intenta enseñarles?

Principalmente, no podemos olvidar que es un campus y que los niños vienen a pasarlo bien, pero lo que queremos es intentar enseñarles el máximo que podamos en este corto tiempo de cinco días, haciendo que ellos sientan que se pueden divertir y aprender. O sea, la técnica individual, el pase, el control, el regate, juegos de pensar… El otro día hicimos aquí un rondo de 14 jugadores. Todo eso para que ellos sepan que el fútbol sala no es solo tener la pelota, tirar y marcar gol, no, hay mucho más que eso.

¿Qué mensaje les ha repetido más?

Mira, lo que yo digo siempre es, primero, que no todos van a ser jugadores profesionales. Eso hay que dejarlo claro porque todos tienen ese sueño, pero por desgracia es así. Aun así, pueden llevar cosas del deporte para su vida: ser buenos compañeros, ser disciplinados, tener objetivos muy claros. Eso lo puedes llevar para tu vida, seas empresario, trabajes en un supermercado, seas camarero, lo que sea, porque tú necesitas eso en tu vida. Y en el deporte se aprende mucho eso. Eso es lo que intento enseñarles. Obviamente, a mí me haría mucha ilusión que el 80-90% de esos niños puedan ser profesionales, sería increíble, pero sé que es muy difícil. En mi tiempo me acuerdo de un equipo campeón que tuvimos de juvenil: solo dos llegamos a profesionales, o sea, y éramos campeones, imagínate.

Hablemos del fútbol sala que se juega hoy. ¿Se está perdiendo la creatividad?

Yo lo que creo es que el juego cambió un poco. Está más táctico, es más decisivo el balón parado, se juega mucho con el portero. Hoy en día se ficha a un portero si es bueno con el pie, no con la mano. Se juega mucho con el portero jugador y eso hace perder un poco la creatividad del jugador, o sea, ese jugador que antes tenía que pensar cómo buscar soluciones para regatear a un jugador y salir de una presión fuerte, hoy en día lo que hace es jugar para el portero y correr. Luego el portero ya decide si mete largo, si se trae la pelota… O sea, hemos quitado esa creatividad, esa obligatoriedad de que el niño tenga que pensar cómo solucionar el problema. Hoy en día es lo fácil: estoy apretado, balón al portero y voy para adelante. Y eso no me gusta. No me gusta, pero es lo que digo, yo ya no juego. Gracias a Dios no me tengo que adaptar a eso, pero soy un defensor de que el fútbol sala no es eso.

La leyenda mundial del fútbol sala, en acción.

La leyenda mundial del fútbol sala, en acción. / Campus Ricardinho10

¿El fútbol sala de hoy le pediría a un Ricardinho de 20 años una versión diferente de sí mismo?

Pues posiblemente sí. O tendría que buscar otras soluciones, pero una cosa te digo: no me gusta. Este fútbol sala no me está gustando mucho.

¿Se juega peor que hace diez años?

Se juega diferente. Yo creo que peor no existe. Existen fórmulas, maneras de jugar: uno juega de pívot, otro juega de pívot, otro con portero jugador. No me gusta tanto. En mi momento ya se jugaba, pero normalmente el portero jugador era una solución a un problema, cuando estabas perdiendo. Hoy en día es una solución para crear superioridad y eso no me gusta, porque haces que el jugador piense menos, en mi opinión.

Ganó todo lo posible pero nunca pudo pisar unos Juegos Olímpicos porque el fútbol sala no forma parte del programa. ¿Es el gran pero de su carrera?

Sí, esa es mi pelea ahora fuera de la cancha. Nunca tuve la oportunidad de jugarlo. Hace cosa de cinco meses estuve en Suiza haciendo un sorteo de los Juegos Olímpicos de la Juventud y es verdad que me cuesta ver que el fútbol sala no sea olímpico. Pero hay un montón de cosas que el fútbol sala todavía no tiene y que son obligatorias para ser olímpico. Es verdad que nos duele un poco ver algunos deportes con no tanto nombre, digámoslo así, y que el fútbol sala no esté ahí, pero es una pelea que tenemos que tener y a ver si podemos algún día llegar a llevarlo ahí.

¿Está más cerca ese momento?

No, todavía no. Por desgracia.

¿Qué le falta?

Un montón de cosas. Por lo que he entendido con la gente de la UEFA, tienes que ser practicado en todos los continentes, luego tienes que tener un montón de ligas profesionales masculinas y femeninas, y también hay que tener no sé cuántos practicantes. O sea, es una pelea que va a ser difícil de conseguir, pero lo estamos trabajando.

Desde fuera, con la mirada de alguien que acaba de conocer la realidad de la Isla, ¿qué le falta a Tenerife para volver a tener un equipo entre los mejores del país?

Mira, yo creo que muchas veces lo que pasa con este tipo de problemas en estas islas es que hay demasiadas opciones y las fuerzas se reparten. Aquí lo que pasa con el fútbol sala es que hay muchos equipos, muchas opciones y entonces los jugadores se van repartiendo. Claro, para hacer un equipo fuerte, pues es difícil, porque tienes tres buenos aquí, cuatro buenos allá y así es difícil.

¿Disfruta más formando jugadores que cuando estaba en activo?

No, hombre, no. Competir es otra cosa, es lo que más echo de menos. De verdad que no echo de menos entrenar porque entrenaba porque era disciplinado, no porque disfrutara entrenando, pero siempre me gustó entrenar fuerte, ser competitivo. Pero jugar es lo mejor que hay. Ahora es otra actividad. Estoy intentando llevar el fútbol sala por el mundo con niños, con adultos, haciendo tecnificación, campus, a ver si podemos traer más atletas para el fútbol sala. Aquí en el campus sé que hay un montón de niños que juegan a fútbol césped y les estoy intentando convencer de que el fútbol sala también es bueno. Ese es mi objetivo ahora.

¿Su futuro pasa por esta vía?

Sí, sí. Lo que más me gusta es ayudar a formar niños para que vean que con trabajo sí pueden mejorar, que no tienes que ser un Messi que nace con su talento, no. Tú tienes calidad, tú puedes mejorar. No todos van a tener el talento innato para jugar al fútbol sala, pero se trata de intentar ayudarles a crecer y que puedan ser alguien en el futuro.

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