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El Añaza pierde a su Spiderman: Saúl Pérez anuncia su marcha

El veterano delantero pone punto final a su etapa en un equipo al que ayudó a crecer desde Segunda Regional hasta la Tercera División

El goleador Saúl, vestido de Spiderman en la fiesta del ascenso del Añaza a Tercera, junto a sus hijos Alana y Saúl.

El goleador Saúl, vestido de Spiderman en la fiesta del ascenso del Añaza a Tercera, junto a sus hijos Alana y Saúl. / El Día

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Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

El Spiderman del gol cierra su ciclo en el Añaza. Con la conciencia tranquila, la sensación de misión cumplida y una buena mochila cargada de goles, se despide Saúl Pérez, uno de los grandes artífices de una fábula de barrio. Celebrada el ariete, rodeado de toda una plantilla (los chicos de Lalo) que pasará a la posteridad del fútbol canario, y junto a los cientos de vecinos que se dieron cita el 24 de abril en La Bombonera –como se le conoce popularmente al Campo de Fútbol María José Pérez González– uno de esos momentos que quedarán para siempre en el barrio. La Unión Deportiva Añaza conseguía un imposible en el fútbol canario: un equipo de barrio certificando su ascenso –tras imponerse por 2-0 al I’Gara Cabo Blanco– a Tercera Federación, culminando una trayectoria que ha llevado al club desde la Segunda Regional hasta la división de oro del fútbol archipielágico en cuatro años.

Allí estaba Saúl, que no tardó ni diez minutos desde el pitido final en volver a enfundarse el traje de Spiderman (como ya es costumbre en cada ascenso), el máximo goleador, el héroe para muchos niños, el futbolista que mejor simboliza la evolución de este proyecto y uno de los rostros más reconocibles de una entidad que ya forma parte de la historia, la primera de Santa Cruz en ascender a Tercera en 32 años.

Y ahora se marcha. Un mes y medio después. De por medio llegó una final de Copa Heliodoro, otro hito para el club, que aunque terminó en derrota contra el Atlético Paso, permitió ver por primera vez al equipo santacrucero pisando el césped del Rodríguez López. Antes, en una información publicada en EL DÍA el 24 de junio de 2024, el periodista Humberto Gonar señalaba que «Saúl está imbuido del espíritu rojinegro».

28 dianas en Preferente

En lo meramente deportivo, la UD Añaza seguirá su camino. Lo ha hecho siempre y lo seguirá haciendo. Sin excesivo drama, como los clubes de barrio que saben sobrevivir a todo. Pero la despedida de su Spiderman deja un tremendo vacío. En lo deportivo, claro –viene de firmar 28 dianas en Preferente–, pero sobre todo en lo identitario. Se va una de las figuras que mejor ha encarnado la esencia de un barrio que ha encontrado en su equipo una forma de mirarse, de reconocerse en el fútbol. «Las despedidas no son lo mío, y menos cuando me tengo que separar del club al que quiero de corazón. Siempre apoyaré esté donde esté y me alegraré por los éxitos del Añaza. Con lágrimas en los ojos, hoy toca decir: gracias y hasta pronto», escribió el ariete en sus redes sociales.

Cuando se le pregunta qué tiene este club para emocionarle de esa manera, reconoce que es algo que «nunca» ha sabido explicar. Durante y después de su etapa en el CD Tenerife, acudía a ver partidos del Añaza como aficionado. «Siempre me llamaba, tenía esa ansia. Yo veía el equipo y faltaba el gol, era como que faltaba yo. Hay un sentimiento que te transmite este equipo, este club y, siendo de aquí del barrio, pues no sé, es algo que no sé explicar».

Saúl Pérez, en la final de la Copa Heliodoro disputada en el Rodríguez López.

Saúl Pérez, en la final de la Copa Heliodoro disputada en el Rodríguez López. / El Día

Lo cierto es que, aunque inesperado para el mundillo del fútbol regional canario, Saúl confiesa a este mismo medio que llevaba tiempo dándole vueltas a su futuro. Reconoce que comunicar su decisión fue uno de los momentos más duros que ha vivido desde que llegó al club. Recuerda la conversación con Lalo Delgado, entrenador y principal arquitecto del proyecto del Añaza, y todavía le afloran las emociones: «Me reúno con él en el campo, se lo digo normal, pero una vez que me levanto y empiezo a salir para fuera, la verdad es que me empieza a dar una angustia ahí y estuve jodido. Intenté irme directo al coche sin despedirme de nadie ese día porque me afectó bastante y, una vez me subí en el coche, me puse mal. Tuve que llamar a uno de mis amigos para desahogarme un poco».

La salida de Saúl responde a varios factores, aunque uno pesa más que el resto. El salto a Tercera División supone un cambio de dimensión para la UD Añaza, pero también implica más entrenamientos, más desplazamientos y, en definitiva, más tiempo volcado en el fútbol. A sus 35 años, Saúl, padre de Alana y Saúl, asume que ha llegado el momento de darle prioridad a otras parcelas de su vida.

«No me voy del Añaza por tener otro club»

También existe un componente puramente futbolístico que fue ganando terreno con los meses. El delantero reconoce que nunca llegó a sentirse del todo identificado con el estilo de juego del equipo. «Yo me intenté adaptar y creo que, en cierta parte, lo conseguí, pero no es mi juego», explica.

Lejos de cualquier crítica, insiste en varias ocasiones en que el problema no estaba en la propuesta de Lalo, sino en sus propias características como nueve. «Yo soy un jugador de los de antes, muy directo, necesito tocar mucho balón. No me quejo del estilo de juego, sino que yo sentía que no estaba aportando mucho. Con este estilo han subido a Tercera División desde Segunda Regional y la verdad es que lo han hecho genial. Lalo ha ido con su idea a muerte, pero yo ya no me sentía del todo cómodo», desarrolla.

Protagonista en los tres ascensos del club, Saúl insiste en dejar claro que su salida no responde a ninguna oferta de otro equipo: «Quiero aclarar que no me voy del Añaza por tener otro club». Comenta que, de hecho, ni siquiera sabe cuál será su próximo destino. Por ahora, toca disfrutar de sus hijos y, en lo futbolístico, solo tiene una cosa clara: necesitaba dar este paso.

"Si no marco, se me hace difícil estar contento"

La imagen de Saúl Pérez ha estado siempre ligada a los goles, a las celebraciones y a ese personaje de Spiderman que tantas veces ha aparecido sobre el césped de La Bombonera y por las calles de Añaza. Detrás de esa figura hay una persona bastante más sencilla de lo que muchos se imaginan. «Yo soy lo que ves», responde el ariete a EL DÍA cuando se le pregunta qué hay detrás de ese disfraz de superhéroe. Al hablar de sí mismo, en su discurso aparecen enseguida dos ejes: el fútbol y sus hijos. Reconoce que su vida está «conectada al fútbol», y que su estado de ánimo depende muchas veces de cómo le vayan las cosas dentro del terreno de juego.

Eso sí, con sus hijos asegura que siempre está «contento, alegre, sonriendo, haciendo bromas, y todo el día tirando quedadas». Luego, si está con gente que no conoce demasiado, se vuelve más reservado. Pero vuelve a lo mismo, porque si en el fútbol no está «metiendo muchos goles», fuera del campo le resulta «difícil estar contento».

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