El tinerfeño Pedri revive sus inicios en el Barca y su primer pase a Messi: “Me dejé la vida por esto”
El centrocampista canario analiza su rol de liderazgo colectivo, sus nostálgicos inicios en la UD Las Palmas y la autoexigencia que comparte con su hermano para no quedarse estancado

El Día
Pedri repasa los momentos clave que han marcado su vertiginoso camino hacia la élite del fútbol profesional, un trayecto guiado por la autoexigencia constante y una mentalidad puramente colectiva. Desde sus particulares inicios como un timorato defensor central en su niñez hasta su eclosión en la UD Las Palmas, donde sus propios compañeros de vestuario debían llevarlo a los entrenamientos por no disponer de carnet de conducir, el tinerfeño rememora con especial emoción el día en que se concretó su fichaje por el FC Barcelona tras una emocionante conversación con su padre.
Con los galones que ahora le otorga la capitanía, el jugador detalla cómo analiza minuciosamente sus propios partidos en vídeo para seguir evolucionando, el impacto de compartir vestuario con referentes mundiales que resultaron ser personas corrientes y sus grandes anhelos de futuro, entre los que destaca el sueño de conquistar una Champions y un Mundial sin perder de vista la felicidad del día a día.

Pedri, controlando varios balones / E. D.
¿Es el suyo un liderazgo silencioso?
Es algo que no me gusta decirlo, o expresarlo en plan: tengo que tirar del equipo. Pero si lo tengo que hacer, lo hago encantado. Siempre me ha gustado. Al final, es cuestión de ayudar al equipo a ganar. Es lo que quiero yo y lo que quieren los compañeros. Entiendo este deporte como una cuestión colectiva.
Pero cuando el equipo gana y usted no hace un buen partido, ¿se va Pedri fastidiado a casa?
Sobre todo mi hermano Fer es el que me lo recuerda muchas veces. Lo primero es que el equipo gane, eso es lo que más importa y eso lo tengo claro. Tanto en el Barça como en la selección. Pero sí, es verdad que siempre me autoexijo jugar bien, mejorar día a día, que se vea una evolución. Eso es lo que al cabo de los años te va a permitir ir avanzando, no quedarte estancado.
¿La demarcación de central fue la primera?
No me acuerdo mucho de aquello. Era muy pequeño. Todos iban al balón, pero eran muy grandes, así que yo me quedanba esperando atrás para intentar darle. He visto algún vídeo y la camiseta me llegaba por la muñeca.

Pedri celebra un tanto con la UD Las Palmas. | | / LP/DLP
¿Cuándo detecta Pedri que puede llegar al profesionalismo?
En la UD Las Palmas. Cuando te metes en un equipo así, que además apuesta fuerte por la cantera, te das cuenta de que algún día puedes llegar, o al menos intentarlo. Desde entonces ya el gran objetivo para mí era cuadrar para jugar en el primer equipo en algún momento. Y ese momento llegó.
¿Qué recuerdos le quedan de aquel tiempo que ya parece lejano?
Del primer equipo de Las Palmas tengo muchos recuerdos. Fue una etapa espectacular. Con Kirian, con Fabio, Lemos, Aythami… Muchos me llevaban a entrenar porque yo no tenía carnet. Me daba un poco de vergüenza pedírselo. Al principio era muy tímido, pero enseguida intentaron meterme en el grupo de ellos. Para mí, fue un año de mucho crecimiento.
¿Y cómo hizo para enfrentar la timidez? ¿Y la situación de verse con los que tiempo atrás eran sus ídolos?
Si te digo la verdad, en los dos vestuarios [Las Palmas y Barça] me pasó lo mismo, pero a diferente escala. Cuando llegas intentas no meterte en ningún jardín, en ningún fregado; no molestar ni llamar la atención, por así decirlo. Pero te das cuenta de que hasta el mejor del mundo es una persona igual que tú, que quiere entrenar, trabajar y competir para ganar los mismos títulos o los mismos objetivos con los que tú sueñas.
Y ahora ya incluso tiene galones. Desde su condición de capitán, ¿reparte consejos a los más jóvenes?
Sí, hay jugadores en La Masía y también en la selección que llegan con mucho nivel, con mucho talento. El futuro está bien guardado. Hay varios nombres, futbolistas que suben y que son muy buenos. Tommy Marqués, por ejemplo, acaba de subir hace poco y tiene muchas cualidades [jugó la Copa de Campeones contra CD Tenerife y UD Las Palmas]. Son jugadores jóvenes y tienen cosas que pulir, pero espero que tengan muy buena trayectoria. Con ellos y otros más que vienen, el futuro está bien guardado.
¿Le gusta verse sus propios partidos?
Es una costumbre. Siempre me pasan mis cortes de vídeo, lo que hago en cada momento. Con y sin balón. Y siempre trato de verlo para ver qué podía haber hecho aquí, allá, en esta u otra jugada. Pero tampoco es que me flagele mucho. Trato de aprender, de verlo sin falta, eso sí, porque creo que ahí está la oportunidad de mejorar, de seguir aprendiendo.
De pequeño le quisieron todos: Villarreal, Real Madrid, Atlético… ¿pero cómo recuerda el momento de irse al Barça?
Me lo comunica mi padre. Recuerdo cómo fue la conversación. Él había hablado con mis agentes, que a día de hoy siguen siendo los mismos. Me transmitió algo así como lo siguiente: «Pedri, hay varios equipos interesados en ti, pero desde que te diga uno, ya me vas a decir que te quedas con ese». Y claro, se refería al Barça. Le respondí: «No hace falta que me digas nada más; al Barça nos vamos». No sabía ni cómo reaccionar, ni dónde meterme. Él también estaba muy emocionado.

Pedri, con una camiseta del FC Barcelona. | | / FCB
¿Y luego?
Fui a una pretemporada, ahí estaba la opción de convencerles o irme cedido a Las Palmas otra vez. Pero yo llegaba al hotel y le decía a mi hermano: «oye, hoy bien; hoy no tanto, pero que sepas que me estoy dejando la vida». Él no podía ir por el tema del covid. Me acuerdo que una vez le dije: «hoy le di una asistencia a Leo, y otra a Busi». Él estaba emocionado como yo.
¿Con qué sueña?
Con ganar una Champions, con el Mundial. El Mundial es un sueño que ojalá se dé este año. Son títulos que a todo el mundo le gustaría y querría tener en sus vitrinas. Pero mi objetivo es disfrutar, estar con los míos, vivir la vida tranquilo.
¿Y qué es lo que más disfruta?
Del día a día, de venir a entrenar, de estar en contacto con el balón, del estilo de juego de mi equipo, con el que me siento muy identificado. Disfruto con ir a la Ciudad Deportiva a diario, verme cada día mejor… son cosas que disfruto. Yo en el día a día me lo paso bien. En eso soy un afortunado.
¿Y qué se siente cuando le ovacionan en otros estadios?
Es algo muy bonito porque es un reconocimiento que va más allá de los colores o las rivalidades. Me ha ocurrido alguna vez. Que tengan ese gesto es algo que valoro muchísimo.
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