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El lado más personal de Pedri, el centrocampista tinerfeño del FC Barcelona: "Poder echar una mano a los tuyos es de las mejores cosas que puede darte el fútbol"

El centrocampista internacional analiza la cara más personal de su carrera, desde los recuerdos de su abuelo fundador de la peña culé hasta la poca valoración de los mediocentros en los premios individuales frente a los delanteros

Llegada de Pedri a la concentración de la Selección Española

El Día

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Santa Cruz de Tenerife

Detrás de la estrella del fútbol que brilla en el panorama internacional se esconde un joven, Pedro González López, que mantiene intactos sus valores, su timidez y el arraigo a sus raíces en Tegueste. Desde que su padre lo apuntara de niño a la escuelita de fútbol local, donde el apodo de "Pedri" nació simplemente por ser el más pequeño y flaquito del grupo, su vida ha estado ligada de forma inseparable a una pelota de cuero.

A pesar de haber escalado hasta la élite y vivir lo que define como el sueño de cualquier aficionado, el centrocampista insiste en que lo más bonito de su profesión es poder disfrutar del camino en compañía de sus amigos de toda la vida y de su familia, a quienes considera un pilar imprescindible para mantener los pies en la tierra.

¿Ve mucho fútbol por la tele?

Antes veía mucho más. Me gusta seguir LaLiga porque tengo equipos en el Fantasy [competición virtual en la que cada jugador elige a jugadores de varios clubes y va sumando puntos en función de su rendimiento] pero también disfruto mucho viendo a los equipos de la Premier. Son diferentes. Por ejemplo el Liverpool, que es ida y vuelta, es correr… Hay equipos que tienen mucho nivel y siempre se aprende viendo a los demás.

¿Hay algún futbolista que le guste especialmente?

Hay muchísimos. Uno muy bueno es Vitinha. Tiene muchas cosas: en ataque, en defensa, sabe controlar los partidos y leerlos también. Es bastante completo, de los que más me gustan.

Pedri junto a Vitinha en un lance de un partido entre el FC Barcelona y el PSG

Pedri junto a Vitinha en un lance de un partido entre el FC Barcelona y el PSG / Sport

No me sorprende que elija a un centrocampista. Los jugadores en esta posición están tan poco valorados en los premios individuales. Por ejemplo, en el Balón de Oro.

Nosotros no somos los que decidimos. Hay gente que vota y que decide esos premios. Pero es verdad que mucha gente dice que el fútbol es de los mediocentros y luego no se les valora tanto. Pasan muchas cosas por nosotros para que un partido cambie, pero los que valen dinero y son determinantes son los delanteros. El gol se paga.

¿Cómo empieza su historia? ¿Por qué le llaman Pedri?

Eso surge cuando empiezo a jugar al fútbol. Me apuntó mi padre a la escuelita de Tegueste y había otro chico llamado Pedro. Y como yo era más chiquitito, más flaquito, me tocó ser Pedri. Llegó un momento en que ya solo me llamaban Pedro cuando pasaban lista en clase. Así que llegó el día que ya hasta mis padres, mi hermano Fer, todos me llamaban Pedri. Y Pedri me quedé.

¿Y desde cuándo pegado a la pelota de cuero?

Desde que tengo consciencia, siempre me recuerdo cerca de la pelota. Me lo inculcó mi padre desde pequeñito. Siempre iba a la cancha con él. Y ahora, igual. Es mi trabajo y en este punto de mi vida lo disfruto de forma diferente, pero es mucho el tiempo que paso pegado al balón. Lo disfruto mucho.

¿Tiene algún recuerdo de su primera vez jugando en un equipo?

Pues mira, me acuerdo de jugar ya con cuatro o cinco años, cerca de mi hermano. Al principio empecé de central, quién lo iba a decir. Siempre jugaba con gente dos o tres años mayor, y la ropa me quedaba supergrande. Yo era siempre el más chiquitito, pero lo pasaba bien, esa es la verdad.

¿Era buen estudiante?

No me gustaba mucho estudiar, me gustaba más estar con la pelota. Pero con los años te das cuenta de que estudiar es importante. Aparte de eso, era obediente, eh. Si me decían que viniésemos con la chaqueta puesta, lo hacíamos. Aunque fuera con 50 grados a la sombra (ríe). Me gustaban las matemáticas, pero lo que mejor se me daba era Educación Física.

Cuentan quienes mejor le conocieron que le quitaba horas al reloj para pasar más tiempo con la pelota.

Sí, siempre que salíamos de clase o del instituto, corríamos rápido para coger una cancha. O al parque. Y luego, a entrenar. Cuantas más horas con el balón y con los amigos, mejor. A día de hoy se está perdiendo un poco eso, y es una pena.

¿A usted qué consejos le daban?

Mi familia me decía siempre que tenía cualidades para llegar, que confiase, que creyese. Pero con trabajo. Si lo intentas sin trabajar, estás liquidado. Yo sabía que tenía esa posibilidad, pero también era consciente de que sería complicado.

Es la suya la historia de cualquier crío que quiere llegar a cumplir su sueño, pero en este caso con una connotación especial. Su abuelo fundó una peña del Barça.

Mi padre me lo dice, justo ayer lo hablaba con él. Que ojalá mi abuelo estuviese vivo. Estoy seguro de que desde el cielo se acuerda de mí y me sigue orgulloso. Por lo que me cuentan, sería el más fan. Dice mi padre que el abuelo hasta estaría en Barcelona viviendo conmigo, que iría a todos los partidos, que no se perdería ni uno.

Pedri, con la bufanda de su peña.

Pedri, con la bufanda de su peña. / E. D.

¿Qué le han contado de él?

Que fundó una peña, la peña del Barça en Tegueste. Parece de película que él la crease, que mi padre la siguiera y que ahora todos me apoyen desde ese local donde yo veía los partidos desde pequeñito. Cada día que me veo en el Barça lo pienso y me considero afortunado. Porque gracias a Dios estoy viviendo en primera persona el sueño que todo el mundo querría.

Su historia y ese sueño cumplido serían imposible de contar sin su familia. Su primo Adri, sus padres, su hermano Fer… ¿Están viviendo en un cuento?

Lo disfrutan incluso mucho más que yo, que estoy jugando y a veces no me doy cuenta de la trascendencia de las cosas. A mí me gusta que estén conmigo. Son un pilar fundamental. Mis padres, mis tíos, mi primo… Poder invitarlos de vez en cuando, sobre todo a las finales, es un privilegio. Y que así puedan traernos suerte desde Canarias.

¿Qué supone la familia para usted?

Ellos son imprescindibles. Sus consejos y su apoyo me valen de mucho. Me quedaría sobre todo con los de mi padre y mi hermano Fer. Me han ayudado muchísimo. Cuando he tenido algo con lo que no he estado contento, cuando me ha pasado algo malo en el fútbol, o en mi vida, me han dado tranquilidad. Cuando me obsesionaba con hacerlo bien siempre, con mejorar… me transmitían que era joven aún, que debía aprender de los errores. Y ahora siguen ahí.

Si me lo permite me gustaría que hablásemos también del privilegio económico que supone ser futbolista. Supongo que para usted habrá sido una alegría haberle dado estabilidad y tranquilidad a su familia, que siempre ha sido trabajadora y humilde [tenían una tasca en Tegueste].

Claro. Por eso el primer dinero que ganas es para darle estabilidad a tus padres, que dejen de trabajar, que estén tranquilos... Es un poco devolverles un poco lo que han hecho por ti toda la vida. Con uno de los primeros sueldos le compré un coche a mi padre en Tenerife, que hacía falta. Tener esa capacidad económica para echar una mano a los tuyos es una de las mejores cosas que puede darte el fútbol.

Pedri posa con su padre y su madre en la tasca de Tegueste que estos llevan desde hace más de 20 años.

Pedri posa con su padre y su madre en la tasca de Tegueste que estos llevan desde hace más de 20 años. / E. D.

¿Qué está siendo lo mejor de su carrera?

Lo más bonito de mi carrera es vivirlo en compañía. Solo no sería tan divertido. Hacer partícipes de cada gran ocasión a los familiares, a los amigos… Muchas veces vienen a verme y disfrutan conmigo de cada paso adelante.

¿Qué queda del Pedri de Tegueste?

Quedan muchas cosas. El niño que iba al parque a jugar al fútbol, solo que ahora ese niño va la Ciudad Deportiva del Barça o a las concentraciones con la selección. Queda la complicidad con los amigos, con la familia…

¿Y del Pedri del Juventud Laguna?

Que no me gustaba nada perder. La competitividad. No me gustaba perder nunca. Tampoco ahora.

¿Ha conocido en este tiempo a alguien que deteste más la derrota?

A Gavi. Sin duda.

Pedri y Gavi sonríen posando para la selección española en una imagen de archivo.

Pedri y Gavi sonríen posando para la selección española en una imagen de archivo. / PABLO GARCÍA / RFEF

¿En qué le gustaría mejorar?

En números. Siempre lo digo: marcar más goles y hacer más asistencias.

¿De qué habla cuando no habla de fútbol?

Poca cosa. De cosas normales del día a día. De algún meme que me envían, de algún vídeo gracioso, de las cosas de mis amigos de toda la vida, de cómo les va... Al final, las conversaciones normales y corrientes que pueda tener cualquier chico de mi edad.

¿Y qué hace Pedri cuando no juega a fútbol?

Estar con mis amigos y con mi familia. Los juegos de mesa me gustan mucho, sobre todo los de estrategia. Y adoro comer, me gusta comer bien.

¿Su mejor partido?

Espero que esté por venir. Los demás dicen que fue uno que perdimos contra el Atlético de Madrid.

¿Qué es lo que peor lleva del deporte?

Que se digan cosas que no son ciertas, pero si me pongo a desmentir… no acabo. Estaría todo el día colgando cosas en Instagram.

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