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Inclusiva y mixta: la luchada pionera que rompió todas las barreras

Los equipos de lucha canaria de la Fundación Hospitalarias Tenerife y Atelsam disputan una brega que pasará a la historia al ser la primera entre deportistas con discapacidad intelectual o daño cerebral adquirido

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Luisfer Cabeza

Luisfer Cabeza

Santa Cruz de Tenerife

La luchada más importante de la historia no se celebró en el Insular Mencey Tegueste, no fue la gran final de la Liga CaixBank de Primera Categoría ni de la Liga Disa Gobierno de Canarias y tampoco participaron en ella Eusebio Ledesma (luchador del momento y al que llaman el Messi de la lucha canaria) u otros históricos de los terreros como Pancho Camurria, Melquiades Rodríguez o Francis Pérez, el 'Pollito de La Frontera'.

La luchada más importante de la historia se celebró el viernes en Geneto, La Laguna. Más concretamente, en un terrero improvisado en las instalaciones de la Fundación Hospitalarias Tenerife. En la circunferencia de arena con bordes de color blanco -lo llamaron Acamán- se batieron chicos y chicas de los equipos de la Fundación Hospitalarias y de Atelsam, la Asociación Tinerfeña en Lucha por la Salud Mental. Los dos mixtos y los dos integrados por personas con discapacidad intelectual o daño cerebral adquirido, rompieron todas las barreras posibles y dieron una lección de fuerza, compañerismo y deportividad.

Exhibición del equipo de Lucha Canaria de El Calvario-El Sauzal Fundación Hospitalarias Tenerife / TV Canaria

Un convenio con el Club Calvario de El Sauzal, la clave

La primera luchada inclusiva jamás celebrada fue posible gracias a un convenio (que puso en marcha la iniciativa 'Brega sin Fronteras') firmado en enero de este 2026 entre la Fundación y el Club El Calvario de El Sauzal. El mandador del equipo inclusivo y a la vez presidente de El Calvario, Iván Martín, venía trabajando desde entonces con un grupo maravilloso de chicos y chicas pioneros como equipo inclusivo y que respondieron con una ilusión impensable a la oportunidad de demostrar que las barreras con las que se topan son, en muchos casos, las que los demás nos empeñamos en ponerles.

Al otro lado del terrero Acamán esperaban los deportistas de Atelsam. Comandados por Sergio Hernández, destacado A del Club de Lucha Los Campitos (de Santa Cruz), correspondieron a la invitación brindando todo un espectáculo conmovedor. Todos estuvieron ataviados con relucientes equipaciones que Sinpromi, del Cabildo de Tenerife, presentó para la ocasión, y se desempeñaron bajo la atenta mirada del puntal A Ayoze Reyes. “No dudé ni un minuto en venir para apoyarlos”, destacó orgulloso.

Una de las agarradas de la jornada.

Una de las agarradas de la jornada. / María Pisaca

La ilusión de los bregadores al pisar la arena

Unos minutos antes de que a Reyes le brillaran los ojos bajo los cristales de sus gafas, era Carmen Álamo, directora gerente de la Fundación Hospitalarias, la que sonreía como hipnotizada al ver a los chicos del equipo juntarse para formar un corrillo mientras su capitán, Zeben (menudas mañas las suyas), tomaba la palabra. “Hoy es un día muy especial”, se escuchó decir antes de lanzar el grito de ánimo definitivo: “¡Una, dos y tres, Acamán!”.

“Todo lo que ves aquí son caras de alegría”, contaba Álamo mientras miraba con satisfacción a su alrededor. “También de orgullo y de ilusión por poder tener un equipo propio practicar la lucha, nuestro deporte. Para ellos esto es un hito histórico. Están eufóricos”, prosiguió.

Saltaron los luchadores al terrero de Acamán mientras el 'speaker' los iba presentando uno a uno. “Hoy no solo celebramos una luchada; hoy celebramos la integración”, festejó la voz antes de dar paso a la puesta de largo de los grandes protagonistas del día. El que peor lo pasó, sin duda, fue José Miguel, del Fundación. Se le hizo eterna la espera hasta que sonó su nombre. Dio un salto de alegría y chocó la mano con Iván Martín.

Unas agarradas inolvidables

Y empezó la brega. Espectáculo total. El que brindaron Féliz y Jorge en la primera de las agarradas, o el de Andrea y Alexia en la pugna entre féminas. Zeben, por el camino, había tumbado a numerosos contrincantes hasta que se topó con Grigory, otro titán. Regalaron una intensa batalla magistralmente conducida por José Antonio Sánchez, directivo de la Federación de Lucha Canaria de Tenerife y árbitro en la jornada. Girgory y Zeben lo dieron todo en una brega que acabó cuando se fundieron en un abrazo (fue la tónica habitual de la cita porque ya lo había advertido el mandador Iván Martín, “lo primero que hacen al levantarse es abrazar al compañero”).

“¿Quién nos lo iba a decir?”, se preguntó en alto una voz desde el entorno del terrero mientras triunfaba en espectáculo. El resultado daba igual porque esta vez habían ganado todos. “Yo llegué pensando que les iba a enseñar a luchar y fueron ellos los que me enseñaron a mí”, indicó emocionado Sergio Hernández. La jornada concluyó con aplausos y emoción. La de los deportistas y la de los asistentes. También con una promesa, la de la Federación de Lucha de Tenerife, que tiene previsto que en octubre de este mismo año arranque la primera Liga Inclusiva de Lucha Canaria.

La arena del terrero, fundamental para el progreso físico

Desde la Fundación, en todo caso, advierten de que la actividad física y la práctica del deporte vernáculo no son solo un pasatiempo para los chicos, sino en que esta iniciativa “favorece el bienestar físico y emocional” de sus integrantes. “Asimismo, y en concreto a las personas con daño cerebral adquirido, la práctica de la lucha canaria beneficia la movilidad del cuerpo en el ámbito de la fisioterapia, ya que al practicarse sobre arena ofrece un entrenamiento de la propiocepción y el equilibrio que facilita la estabilidad de tobillos y rodillas”.

Es más, y según especifican en Hospitalarias, las técnicas de agarre y derribo exigen una “activación constante de la musculatura abdominal y fortalecen las piernas mejorando la fuerza muscular”. En definitiva, la actividad promueve mejores en el control motor, la coordinación y las articulaciones de manera global.

En esta línea, Iván Martín detalla apasionado lo “sorprendente” que ha sido el desarrollo de sus chicos durante estos meses de trabajo. “Hay perfiles que son bastante complejos, pero ya están mentalizados de que hay que levantarse. Ese compañerismo, esas ganas de aprender y esa ilusión que tienen... ese es el mayor premio que hemos conseguido”. Lo cuenta emocionado porque él también ha aprendido. “Yo me llevo de esto un gran crecimiento personal, me siento muy orgulloso de todo esto, de poder verlos así de felices, ese es mi mayor premio”, concluye.

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