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Fútbol

De Tazacorte a la Liga de Campeones: Diego Pérez, el palmero que triunfa en el equipo revelación de Italia

El palmero Diego Pérez Castillo (1982) triunfa como segundo entrenador de Cesc Fábregas en el Como 1907, club italiano que acaba de conquistar su primera clasificación para la Champions. Se trata de una competición que ya conoce. La vivió desde dentro durante su etapa en Francia con el Mónaco y el Lille.

Cesc Fábregas y Diego Pérez, celebrando la clasificación del Como para la Liga de Campeones.

Cesc Fábregas y Diego Pérez, celebrando la clasificación del Como para la Liga de Campeones. / Como 1907

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Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

En la Serie A que terminó el domingo pasado se habló mucho del Como 1907 –el número es por el año de fundación–. Sin ser un club con una larga tradición en la máxima categoría de Italia –quince temporadas y solo tres en el siglo XXI–, se ganó el privilegio de ser considerado la revelación de este campeonato por su conquista del cuarto puesto, el más alto de su historia, por detrás del Inter, Nápoles y Roma, y justo por delante de los emblemáticos Milan y Juventus. Esa posición le permitió acceder por primera vez a la Liga de Campeones. Se trata de una hazaña nada casual. El equipo de la región de Lombardía ya venía avisando desde que ascendió al principal nivel en 2024 después de dos décadas transitando sin un rumbo claro por Segunda e incluso Tercera. En el curso 24/25 festejó una más que holgada permanencia y en el siguiente se codeó con los mejores. Todo con la presencia en el banquillo de Cesc Fábregas, el que fuera campeón del Mundo y de Europa con la selección española. Y también de Diego Pérez, un palmero que forma parte del staff técnico. La relación entre ambos surgió por casualidad en Francia. Un flechazo futbolístico en toda regla.

Cuando Diego conoció a Cesc

La clave está en el cruce de caminos. Antes de colgar las botas en el Como en la temporada 22/23, con el equipo en Segunda y justo antes de iniciar en el mismo club una prometedora carrera como entrenador–, Cesc se había iniciado en el Arsenal, había triunfado en el Barcelona y había continuado su trayectoria en el Chelsea y en el Mónaco. Fábregas vistió el uniforme del representativo del Principado desde el ejercicio 18/19 al 21/22. En esa etapa tuvo la oportunidad de conocer a un español que llevaba en la Ligue 1 desde 2016. Bastó un encuentro improvisado, una charla, para que se forjara una conexión que ha tenido continuidad en el Como 1907. Porque Cesc no tuvo dudas a la hora de llamar a su amigo cuando se vio en la necesidad de reforzar su grupo de trabajo con vistas al regreso de la escuadra biancoblú a la Serie A. Diego, con contrato en el Lille Olympique Sporting, aceptó unirse a la aventura como segundo entrenador. De esta forma empezaron a trabajar juntos por primera vez.

El despegue de un chico de Tazacorte que soñó en su día con ser futbolista y no pasó de una etapa juvenil en el Victoria y el Mensajero y otra amateur en la Península, durante sus años de estudiante de INEF en Madrid, en el Loja y el Mazarrón, da para mucho. Jamás se imaginó viviendo de este deporte en Francia y en Italia. Pero eso es justo lo que le ha pasado.

Diego ya había dado el paso de salir de las Islas para labrarse un futuro en la Península. Una vez licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, decidió seguir en la capital para probar suerte. Siguiendo el consejo de un profesor, se adentró en la especialidad del análisis de rivales. Su primer contacto con el mundo real fue como preparador físico de un equipo de Tercera División, el Santa Ana. Pero, amodo de prácticas, también empezó a ejercer de ojeador para José Aurelio Gay, entrenador en ese entonces del Fuenlabrada (2007). El correcto manejo de Diego y el boca a boca hicieron el resto. José Ramón Sandoval ya había apuntado su nombre cuando fue nombrado técnico principal del Rayo en el verano de 2010, nueve meses antes de que el club vallecano subiera a Primera.

Del Rayo Vallecano al Mónaco

Pérez ya había dado uno de los grandes pasos de su carrera. Sus seis años como analista en el Rayo marcaron definitivamente una ruta que no pudo continuar en la entidad madrileña. La inestabilidad deportiva provocada por el descenso a Segunda de 2016, desencadenó unos cambios que dejaron a Diego en una breve situación de paro. Ya se había hecho un nombre y no tardó en recibir una interesante propuesta. El Mónaco, comandado desde la dirección deportiva por el español Antonio Cordón, se planteó incorporarlo a su cuadro técnico. La respuesta fue afirmativa. Y con ella, un éxito tras otro. Con Leonardo Jardim como entrenador y la irrupción de una joven promesa llamada Mbappé, aquel Mónaco se proclamó campeón de la Ligue 1 (16/17) y fue semifinalista de Champions League –cayó eliminado ante la Juve–.

Consagrado en el Lille

Dado el rendimiento de Diego, no sorprendió tanto que, de alguna manera, entrara en el mercado y fuera tentado por otro equipo francés, como si de un centrocampista o un goleador se tratara. Y fue Luis Campos, en ese momento director deportivo del Lille, el que convenció al bagañete. Después de dos años en el Mónaco, en 2018 firmó como jefe del departamento de análisis del Lille, justo antes de la llegada de Fábregas al equipo del Principado. Yno le fue nada mal. En la temporada 20/21 participó en un doblete sin precedentes, con la Ligue 1 y la Supercopa de Francia como hitos, y también pudo desarrollar su labor en partidos de Liga de Campeones y Liga Europa.

Seguramente, cuando en esos tiempos le presentaron a Cesc Fábregas al finalizar un partido del Mónaco y hablaron sin planear nada, no pensó que terminarían formando una sociedad que ha llevado al Como a lo más alto. Y por lo que parece, este es solo el inicio. De momento, un pase a la Champions y la admiración de Italia.

Nico Paz, el mejor centrocampista

El acento canario también sonó en el Como por Nico Paz. El centrocampista tinerfeño –hijo del exblanquiazul Pablo Paz e internacional por Argentina– fue nombrado el mejor centrocampista de la Serie A. Aportó doce goles y siete asistencias en 35 partidos en su segunda campaña en el equipo entrenado por Cesc. En agosto de 2024 fue traspasado por el Real Madrid, pero el club blanco se reservó una opción de compra. En el entorno del Real Madrid se da por hecho que Paz volverá al punto de origen.

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