Historia de un barrio que conquista Canarias: el Añaza, campeón de Preferente, asciende a Tercera y apunta a los 100 puntos
Guayre y Ríchard rematan el sueño del Añaza, que vence al Igara, deja atrás al Laguna y se gana el ascenso a Tercera División en una noche para la historia del fútbol canario

Once inicial de la UD Añaza antes del partido contra el Laguna en el Francisco Peraza. / UD Añaza

Añaza y la Unión Deportiva Añaza convierten en realidad un sueño de barrio. La entidad rojinegra certificó el pasado viernes su ascenso a la Tercera Federación. Guayre y Ríchard, autores de los tantos con los que el cuadro santacrucero se impuso al Igara, pusieron la última piedra de la hercúlea obra de una institución que ya es un fenómeno social, cultural y futbolístico; una realidad que va mucho más allá de la clasificación y los números.
El barrio entra en una nueva dimensión, la de la élite del fútbol canario; una entidad que hace un lustro ni existía y que ha encontrado en su equipo, de reciente creación, una vía de expresión colectiva, un símbolo de identidad y la prueba de que, incluso en el fútbol moderno, todavía hay espacio para las gestas nacidas desde abajo.
Como núcleo poblacional dentro de Santa Cruz, Añaza no parte en igualdad de condiciones estructurales frente a otros municipios de la provincia. Su contexto socioeconómico y su arraigada identidad de barrio hacen que un logro de esta magnitud pese muchísimo más.
El pulso ganado al CD Laguna
Puesto en perspectiva, que un equipo nacido en este entorno haya sido capaz de dominar la Regional Preferente y sellar el ascenso directo a categoría nacional encierra un valor de dimensiones colosales en la historia del fútbol archipelágico.
Y más si se mira de reojo a su más inmediato perseguidor –en realidad, el único que ha sido capaz de aguantarle el pulso hasta las últimas jornadas–, el CD Laguna, representante de un municipio de unos 160.000 habitantes, el tercero más poblado de Canarias, con una estructura deportiva mucho más preparada, más pensada para dar el salto y sostenerse en una categoría superior.
A tiro de los 100 puntos
A falta de dos jornadas para el cierre, el conjunto de Eduardo Delgado, Lalo, se proclamó campeón tras imponerse por 2-0 al CD Igara, un triunfo que elevó su cuenta hasta los 95 puntos, diez por encima del segundo clasificado, y que –si no levanta el pie del acelerador– le deja a tiro la barrera de los 100.
Los números, descomunales, dibujan a un equipo de récord, que inevitablemente recuerda a los registros que firmó el Tenisca el curso pasado en la mentada categoría: treinta victorias, cinco empates y una sola derrota configuran un balance casi impecable, al que se añaden cifras como 96 goles a favor y solo 12 en contra en 36 partidos.
Cada partido una olla a presión, el Campo de Fútbol María José Pérez González, La Bombonera como se le conoce popularmente, vivió el viernes una de esas noches que se quedarán para siempre en el barrio: recibimiento impropio de la categoría, grada hasta la bandera y bengalas que ya avisaban de lo que se venía.
Se ha convertido el feudo chicharrero en un fortín prácticamente inexpugnable para el Añaza esta temporada, con 16 victorias y un solo empate antes de asegurar matemáticamente el título. Eso sí, quedarse solo con los números sería quedarse a medias. Porque detrás de esas cifras hay un proyecto con sentido, una idea trabajada en el tiempo y, sobre todo, un barrio entero empujando en la misma dirección.
Consecuencia directa de una transformación que empezó a cocinarse años atrás, este ascenso no sale de la nada. Entre 2022 y 2024, la UD Añaza firmó dos ascensos consecutivos que devolvieron al equipo al primer plano competitivo en la Isla. Especialmente significativo fue la primera de esas promociones, lograda sin conocer la derrota.
La llegada a la Regional Preferente en la temporada 2024/25 era el siguiente paso en su crecimiento. El Añaza cerró el curso en la decimotercera posición, con una permanencia amarrada con varias jornadas de antelación que permitió asentar la estructura del club, ajustar la plantilla a un nivel todavía más exigente y empezar a construir algo serio de verdad.
Saúl, Guayre, Acaymo o los exblanquiazules Giovanni y Josua son solo algunos de los nombres propios de todo un trabajo acumulado que ha terminado por empujar al equipo a la élite. Pero al frente está Lalo, el director de orquesta, la figura capital de una transformación que ha acabado por agitar –y de qué manera– las jerarquías del fútbol regional isleño.
El primer ascenso santacrucero en 32 años
Así, por primera vez el Añaza competirá en categoría nacional. También se trata del primer ascenso de un equipo de Santa Cruz de Tenerife a este nivel en 32 años –toda vez que el Real Unión de Tenerife, que debutó en el presente ejercicio en la quinta categoría del fútbol español, lo hizo tras absorber la plaza del Santa Úrsula–.
Es la historia de la UD Añaza y de su ascenso a Tercera División una que demuestra cómo desde un rincón humilde de la Isla también se puede hacer historia.
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