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Segunda Regional

El CD Santa Úrsula y el precio de no rendirse

El nuevo proyecto del fútbol santaursulero, nacido desde lo más bajo del fútbol español tras la absorción del Real Unión y el consiguiente cambio de identidad (CD Listán Santa Úrsula), logra el ascenso con tres jornadas de margen

Plantel del Listán Santa Úrsula, en el Argelio Tabares.

Plantel del Listán Santa Úrsula, en el Argelio Tabares. / CD Listán Santa Úrsula

Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

El regreso de un grande ya está en marcha. El CD Listán Santa Úrsula es, de forma oficial, campeón de la Segunda Regional (Grupo 3) y nuevo integrante de Primera Regional. Un ascenso que recompone una identidad que hace algo menos de un año parecía desaparecer.

Hay que echar la vista atrás, al pasado verano, para poner todo en su sitio. Aquel verano en el que la absorción del CD Santa Úrsula por parte del Real Unión de Tenerifedejaba un tremendo pozo en el municipio norteño. Lo que fue una institución referente en la última década de la Tercera División, faro futbolístico del Norte de Tenerife y emblema del municipio, quedó, de pronto, huérfano de escudo, de colores, de estadio y, sobre todo, de categoría. De la Tercera a la Segunda Regional, el último peldaño del balompié nacional.

Prácticamente la totalidad de aquel plantel regional del antiguo club puso rumbo a La Salud, y el Norte de la Isla se quedó huérfano –sin representación alguna en la Tercera RFEF–. El cuadro norteño afrontaba la temporada tras escapar, literalmente, de su propia desaparición y bajo un nuevo nombre: Listán Santa Úrsula. Más dudas que certezas en una pretemporada que arrancó más tarde que ninguna otra en la categoría.

El líder que no renunció

Fue ahí, en ese mismo abismo, donde se empezó a cocinar una reacción que hoy encuentra su primer gran premio en el ascenso. Josué Pérez, ahora timonel de la nave rojiblanca y uno de los pocos supervivientes del extinto Santa Úrsula –él mismo dirigió a aquel equipo de Tercera–, que llegó a tener ofertas de superior categoría, celebra su primera gran alegría y recuerda el panorama de mediados de 2025.

«Todo el mundo, mis amigos íntimos, mi gente cercana me dijeron: Ni se te ocurra seguir, sal de ahí, no vuelvas otra vez para atrás, espera alguna oferta de algún equipo», reconoce el técnico, pero «hay que estar en las buenas y en las malas», y aquello terminó siendo, de alguna manera, su forma de devolverle al club de su vida lo que un día le dio: la oportunidad de entrenar en Tercera.

Un ascenso... desde los despachos

Llegó el ascenso matemático en los despachos, con una resolución administrativa que terminó de marcar el camino: la incomparecencia de la UD Alajeró el 2 de abril, sancionada con un 3-0 a favor, permitió al Listán alcanzar los 56 puntos.

Se ha sustentado el ascenso rojillo en una palabra tan lógica como poco habitual en una categoría como la Segunda Regional: el compromiso. En un contexto donde lo normal es tirar con plantillas cortas, el Listán ha funcionado casi como una estructura semiprofesional. «No hemos entrenado como un equipo de esa categoría», subraya el míster, destacando que mientras en otros clubes «se entrena con 11, 12, 13 futbolistas», él ha contado con «mínimo siempre 18 o 20».

La implicación también se ha dejado ver en el compromiso con el club, con renuncias que acabaron definiendo un proyecto. En palabras del entrenador, «hay futbolistas que han tenido ofertas económicas de categorías superiores y han preferido quedarse».

El futuro inmediato en el Argelio Tabares pasa por afianzar el proyecto en Primera Regional. Y, salvo giro inesperado, lo hará con Josué Pérez al frente. El primer reto, «conseguir los 40 puntos que normalmente te certifican la permanencia en la categoría». De momento, un grande del fútbol norteño ya ha dado el primer paso para volver. El primero de un camino largo.

El Argelio Tabares, eEntre la nostalgia y la reconstrucción

Si en el césped el fútbol santaursulero da un paso al frente con el ascenso, en la grada el proceso va más despacio. El Argelio Tabares, que no hace tanto fue uno de los grandes bastiones de la Isla, sigue en fase de recuperación. Josué Pérez, técnico del primer equipo del Santa Úrsula, reconoce que «cuesta bastante» y que «no se ha vivido ese Argelio Tabares de otros años». Los fieles siguen ahí. Los de siempre, «aficionados que llevan toda la vida yendo», junto a las familias y los amigos de los jugadores. Pero todavía no ha vuelto ese ambiente que hacía de cada partido en casa un hervidero. Con el ascenso a Primera Regional ya en el bolsillo, el club mira también hacia su gente. n

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