Hockey línea
40 goles para meterle miedo al gigante grancanario
En Petr Skoloud, máximo goleador de la Liga Élite, se vuelca la esperanza del Arona Tenerife Guanches para frenar al invicto Molina Sport en el duelo que podría anticipar una futura final de playoff

El delantero checo Petr Skoloud en un duelo con el Guanches de la presente campaña. / ATG

Todo apunta a que la campaña 25/26 del Arona Tenerife Guanches será recordada como el año en el que el club dio un salto hacia otra dimensión. Venía el conjunto sureño de salvar la categoría prácticamente en el último suspiro del pasado curso.
En la última jugada, con un jugador menos, con empate en el marcador y con el equipo caminando sobre el alambre –el playout por el descenso–, el Guanches se jugaba la vida ante el Espanya Hoquei Club de Palma, tercero en la clasificación. Y entonces, una jugada que cambiaría una temporada… o incluso algo más. En el último segundo, literalmente, Eric Baldwin firmó el 4-3. Un gol que selló la victoria y alejó así al equipo del precipicio. El Arona Tenerife Guanches esquivaba el descenso y conservaba su sitio, un año más, entre los grandes del hockey línea nacional.
Se consiguió la permanencia –casi de milagro–, pero, una vez pasado el susto, estaba claro que algo debía cambiar. El Guanches necesitaba reinventarse si no quería volver a pasar otra temporada viviendo al filo.
Y ese giro llegó en el pasado verano de la mano de varios fichajes… aunque, sobre todo, de uno: Petr Skoloud, delantero checo, doble campeón del mundo, que ahora apunta al MVP de la Liga Élite española y lidera la tabla de goleadores con 40 tantos –y todo indica que acabará así, porque le saca nueve al segundo–. Un registro que explica, en buena medida, la radical transformación de un equipo sureño que se permite soñar con ser campeón de España.
A falta de dos jornadas para el cierre de la fase regular, los Guanches ya tienen asegurada la segunda plaza y afrontarán el playoff por el título como cabezas de serie.
Solo hay un conjunto que parece estar un paso por delante, el Molina, líder invicto de la máxima categoría del hockey línea nacional. Y es justo ahí donde entra en escena la figura de Petr Skoloud, el posible antídoto contra el combinado grancanario.
Procedente del Rethel, con el que se proclamó campeón de la Liga Élite francesa, Skoloud aterrizó en Tenerife con la etiqueta de jugador contrastado a nivel internacional. Eso así, era altamente improbable imaginar una adaptación tan visible.
En lo estadístico, hay poco que discutir: 40 goles esta temporada frente a los 17 que firmó el curso pasado con el conjunto galo. El delantero se ha sentido cómodo, los goles se le han ido cayendo casi con naturalidad y se encuentra en una de las temporadas más productivas de su carrera a nivel realizador.
«Al principio costó un pelín adaptarse a la táctica, entrar en el equipo y acostumbrarse al estilo de juego con nuevos compañeros en la línea», recuerda el jugador –con un español prácticamente perfecto– al echar la vista atrás sobre un inicio que no fue del todo sencillo.
Semana a semana, el delantero fue encontrando su lugar dentro del engranaje ofensivo del Guanches. Y los goles, claro, empezaron a aparecer. Insiste Skoloud en que su rendimiento no puede entenderse «sin el trabajo colectivo». De hecho, recalca que el hockey línea es, ante todo, «un deporte de equipo». «Cada uno hace su trabajo de la mejor manera que puede», añade, quitándole hierro a los focos que inevitablemente acapara la figura de un máximo goleador.
Cuarenta goles en una temporada son números extraordinarios en cualquier liga. Pero el propio Skoloud prefiere relativizarlo todo. «Cada temporada es un poco diferente», resume. Se refiere, entre otras cosas, al contexto en el que juega ahora mismo. El sistema del Guanches, reconoce, favorece su producción ofensiva. En otros equipos los goles estaban más repartidos. Aquí, en cambio, siente que sus compañeros juegan mucho para él, le «crean espacios» y le sirven «buenos pases» para que pueda rematar.
Su socio perfecto
Si hay un nombre imposible de separar de la eficacia goleadora de Skoloud esta temporada es el de Marek Loskot, su socio perfecto. El también delantero checo suma ya 29 goles en la Liga Élite y, junto a su compatriota, forma una de las duplas ofensivas más temibles del campeonato.
Compartieron equipo en Francia y también han jugado juntos en la selección nacional de la República Checa. «Ya sabemos cada uno donde se encuentra el otro en la pista. No hace falta ni mirarle y sé en qué sitio estará», exterioriza Skoloud.
Ese entendimiento se refleja directamente en el dulce momento que vive el conjunto isleño. Muchas de las jugadas que terminan en gol de Petr nacen, precisamente, de los pases –«asistencias increíbles»– de Marek. «Con él es siempre un placer jugar», dice el máximo goleador de la Liga Élite acerca del tercero en el ranking.
«No siento la presión»
El calendario ha querido que, a solo dos jornadas del cierre de la liga regular, el Guanches se mida al líder invicto, el Molina Sport. El partido se jugará este sábado a las 19:00 en el Polideportivo García San Román de Las Palmas. Más allá de la clasificación –que prácticamente ya está decidida–, servirá este derbi como un ensayo de lo que podría ser, con bastante probabilidad, una futura final por el título.
El Molina sigue sin perder un solo partido esta temporada, pero curiosamente es el Guanches el equipo que más problemas le ha puesto. En el encuentro de la primera vuelta, jugado en Tenerife, los grancanarios se llevaron la victoria por un ajustado 4-5. No será la de este sábado la gran oportunidad para que el Guanches consiga la machada, sobre todo porque la escuadra sureña llega con varias bajas. Por eso, en el vestuario prefieren mirar «más adelante» y se concentran en preparar el duelo pensando en un futuro enfrentamiento. Un reencuentro que únicamente podría darse en la gran final del playoff y que motiva a los de Asier Gayoso; «un sueño», según define el delantero de Olomouc, que quiere poner a prueba la imbatibilidad del Molina.
«La verdad es que no siento mucha presión. He jugado en mi vida tantos partidos difíciles, tantas finales, algunas que he ganado y otras que he perdido. Soy dos veces campeón del mundo y he ganado la liga en Francia, así que ya tengo 31 años y bastante experiencia para saber cómo jugar siempre a mi nivel, de la misma manera, dando lo mejor posible por el equipo. Ojalá que sea yo quien marque la diferencia en los playoff, pero igual que yo la diferencia la puede hacer Raúl como portero o algún defensa que bloquee los tiros», comenta el jugador checo cuando se le pregunta por la posibilidad de convertirse en la kriptonita de los grancanarios.
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