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Entrevista | Javier Rabanal Entrenador tinerfeño de Independiente del Valle

Javier Rabanal, campeón de primera división de Ecuador con Independiente del Valle: "Estos 27 años picando piedra han valido la pena"

El que un día dirigiera al San Juan, colista de Primera Juvenil, se corona campeón de la primera división de Ecuador en su primer curso al mando del Independiente del Valle… y con tres jornadas aún por disputarse

Javier Rabanal.

Javier Rabanal. / Liga Ecuabet

Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

Primera campaña al frente de un gigante y primera obra magna de Javier Rabanal en Ecuador. El técnico santacrucero, al mando del Independiente del Valle y junto al también tinerfeño Santi Lemus, se coronó el sábado campeón de la LigaPro 2025. El empate de los suyos en Sangolquí (1-1 contra Libertad) bastó para sellar un título sentenciado desde hace semanas.

¿Aún en una nube?

No, ya tranquilito. El domingo sí que lo disfruté más, y este lunes ya me toca trabajar. Tengo que ver dos partidos, así que tengo que seguir; me quedan tres jornadas todavía.

¿Cómo se afronta una recta final con todo hecho?

Habría que ver, porque jugamos el miércoles contra Liga de Quito, que se está jugando el segundo puesto que da acceso a Libertadores. Nosotros el domingo no entrenamos y este lunes entrenamos por la tarde. No sé qué podremos hacer, así que a ver cómo están los chicos.

El sábado es uno de esos días que va a contar toda la vida.

Sí, la verdad que sí, fue una alegría enorme. También recuerdo el día que eliminamos a Once Caldas en Colombia, en los cuartos de la Sudamericana. Lo hicimos por penales, después de haber perdido 0-2 en la ida. Ese día, quizás por lo inesperado, también fue muy celebrado. Pero sí, el del otro día fue el más celebrado, por supuesto. Ya te digo, por nivel quizás haya habido algún otro partido similar, pero este es el que más... porque es un título, claro.

Lleva más de 20 años picando piedra, desde regional por aquí hasta ser campeón en Ecuador… Parece que valió la pena.

Sí, desde el 98, en realidad. Son 27 años. He pasado por prácticamente todas las categorías: fútbol femenino, alevines, infantiles, cadetes y, por supuesto, juveniles. Por ejemplo, estuve con el colista de Primera Juvenil en el San Juan, también en División de Honor con el Laguna. Luego, en regionales, creo que la única que no he pisado es la Segunda. He estado en Primera Regional con varios equipos, incluso como asistente, también en Preferente y como asistente en Tercera. He pasado por todas las categorías que llaman del barro. Y luego, ya más a nivel internacional. Pero sí, la verdad es que he estado en casi todas y son 27 años… que son bastantes.

Descríbame esos segundos finales del sábado contra Libertad.

Es una sensación de alivio. No me dio para celebrar mucho en ese momento, más bien el alivio de que llevábamos tres semanas seguidas para ser campeones y no conseguíamos rematar. Después ese alivio de objetivo cumplido, saber que eso ya está hecho y a partir de ahí te relajas un poco. Ya te metes en la celebración, los jugadores son más de soltar, y el staff también. A mí me daba más estar a lo mío, disfrutar viendo a los demás, atender a los medios y todo el protocolo. Subir al escenario, recibir la medalla, el plato como entrenador campeón… Son momentos bonitos.

¿Se imaginaba llevándose esta liga?

A ver, Independiente es un club con un campeonato en su historia, una historia de 18 temporadas nada más; había ganado un campeonato. Sí es verdad que había mimbres, porque ya se habían perdido dos finales consecutivas contra Liga. Entonces sabías que podías estar cerca. No empezamos bien, había dudas, hicimos dos puntos de nueve, pero es verdad que durante el campeonato se nos fue dando todo. Fuimos compaginando bien las competiciones internacionales con la liga, mientras que los demás se iban dejando puntos inesperados ante rivales asequibles en casa y nos fuimos distanciando.

¿De qué se siente Javier Rabanal más orgulloso esta temporada: de haber hecho debutar a ya internacionales con Ecuador (como Darwin Guagua, de 18 años), a jóvenes ya fichados por gigantes europeos (Justin Lerma, de 17 años, se incorporará al Borussia Dortmund cuando cumpla los 18), o de las estadísticas de su equipo (solo cuatro derrotas en liga y una ventaja de 10 puntos sobre Liga de Quito)?

Lo primero. Lo otro se va dando fruto del trabajo. El orgullo es, sobre todo, el trabajo con los jóvenes: haber contribuido a que Jordy Alcívar pasara de cedido a internacional absoluto, trabajar con Darwin Guagua, el tema de Patrik Mercado, que no terminaba de explotar y ha sido el mejor de la liga, y subir a Justin Lerma. Y así con muchos futbolistas. Eso es lo que más te hace sentir orgulloso, que cuando describen al staff nos hablen de gente trabajadora y buenas personas. Luego, obviamente, el trabajo colectivo también me hace sentir orgulloso, pero más la parte técnica. No nos ha dado para más que subir a algunos entrenos a Deiner Ordóñez, que se irá al Chelsea, y a los mellizos Edwin y Hólger Quintero, que se irán al Arsenal.

Usted viene de Holanda, donde ha mamado mucho trabajo de cantera (jefe de metodología del Willem II y mano derecha de Ruud van Nistelrooy en el PSV). ¿Siente que este es el club, futbolísticamente, en el que más ha podido ser usted mismo?

Claro, al final yo vengo de una situación muy complicada, cuando Ruud decidió dimitir en el PSV y yo me quedé ahí en el limbo. El club me había hecho propuestas para trabajar en fútbol formativo, y era bueno porque el PSV también ha sacado mucho talento, como Cody Gakpo o Noni Madueke. Había mucho trabajo de cantera y es un club muy importante en Holanda. Pero yo quería ver si había otra posibilidad, y de las que tuve, la de Independiente del Valle para venir al filial me encajaba como un guante. Era difícil dejar un PSV, centro de Europa, para irte a un proyecto desconocido para mucha gente de Sudamérica, pero la información que yo tenía era que encajaba al 100% con lo que yo estaba buscando.

Hábleme de Santi Lemus. ¿Cuánto de este título lleva también su nombre?

Sí, claro. Santi es la parte cercana al jugador. Me libera de muchísimo trabajo porque se encarga de cosas a las que yo no presto ni atención: información en la nube, tema organizativo… Él sabe qué cosas me tienen que llegar y cuáles no, para que no me sature. Cuida de todo el staff, cuida a los jugadores, me va avisando de cosas que va viendo y tiene una habilidad especial para el tema humano. Si no es buena persona, no me sirve para mi staff, y Santi es el que ha puesto esa parte humana.

Tiene contrato con Independiente para la próxima temporada.

Sí, me queda un año. Se están hablando muchas cosas de mi futuro. Es verdad que a lo largo de la temporada he tenido hasta seis clubes interesados en poder hablar. Aun así, me queda un año de contrato y estamos dejando todo para ver cuál es la idea del club y ver qué tiene planificado. Pero, en principio, tengo contrato hasta el 31 de diciembre de 2026.

¿Qué le gustaría lograr sí o sí?

No soy muy de esas cosas. Supongo que en algún momento llegar a acercarme más a un título internacional, pero en realidad soy más de cosas cotidianas, del día a día. Me gustaría seguir siendo entrenador profesional, estar en buenos clubes y estar en sitios que te puedan acercar a cosas como lo del otro día. Ahora mismo no me puedo quejar: en 2022 gané la Supercopa de Holanda con Ruud, en 2023 la Copa y en 2025 este título. Aspiro a seguir trabajando en sitios donde lo normal sea ganar, donde las derrotas sean pocas, porque eso también es salud. Y a nivel personal, me gustaría tener más tiempo para mi familia, estar más cerca de los míos. Para mí, ya es un sueño estar viviendo del fútbol después de haber estado en regionales y trabajar por las mañanas para poder entrenar por las noches.

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