Automovilismo canario
Emilio Navarro, alcalde de Santiago del Teide, se estrena en la Subida a Tamaimo con un Peugeot 208 Rally4
Marcado desde pequeño por la magia de la Subida, el primer edil cumple el sueño de su infancia viviendo desde dentro una prueba que su pueblo venera desde hace medio siglo

Emilio Navarro, antes de arrancar su primera Subida a Tamaimo. / El Día

Cuando, dentro de varios años, se repase la historia de la Subida a Tamaimo, lo más seguro es que la edición de sus bodas de oro ocupe un capítulo aparte. El número redondo, los 130 inscritos o la coincidencia entre la Copa de España de Montaña, el Campeonato de Canarias y el de Tenerife ya bastarían para hacerla inolvidable. Pero lo que de verdad quedará grabado es que, por primera vez, un alcalde de Santiago del Teide se calzó el mono, se ajustó el casco y pisó el acelerador a bordo de un Peugeot 208 Rally4 para vivir desde dentro aquello que miles de tinerfeños han venerado durante medio siglo.
La Subida a Tamaimo fue el escenario donde Emilio Navarro, más acostumbrado a moverse entre presupuestos, plenos y gestiones, se metió de lleno en un mundo muy distinto, el de los tramos cronometrados, la velocidad que se mide en «sueños cumplidos» y la adrenalina.
No fue la suya una aparición para la foto ni una vuelta de compromiso. El primer edil salió a correr de verdad. Y, contra todo pronóstico, se marcó un estreno más que notable: 20º en la Copa de España y 24º en el Campeonato de Canarias para un piloto que, como él mismo verbaliza, llegó «prácticamente sin tiempo de entrenar».
Atiende a EL DÍA pocos días después de la prueba. Todavía con una mezcla de sorpresa y alegría. Sigue digiriendo lo vivido. «Estoy asimilando un poco todo», reconoce.

El alcalde santiaguero, en acción con el Peugeot 208 Rally4. / El Día
No hay pompa ni pose en su forma de contar las cosas. Tampoco habla como un político. Dice que se lo pasó «muy bien» y que fue «divertido». Cuesta ver en su participación un gesto calculado. Más bien, parece haber algo mucho más hondo, de raíz casi biográfica. Así lo expone: «Para mí era cumplir un sueño, algo inolvidable para alguien que ha nacido en Tamaimo y que tiene tan interiorizada la Subida».
Debutó directamente en una de las pruebas con más solera, más queridas y con mayor reputación internacional del calendario archipielágico. El primer rugido de su Peugeot 208 Rally4 –un coche inquieto y rápido– lo metió de lleno en otro mundo.
Se le pregunta por el momento en que se puso el casco, por esos segundos antes de arrancar. Entonces describe: «Al principio estaba un poquito nervioso, esa sensación que uno tiene siempre en cualquier evento deportivo… Pero en las mangas siguientes era una sensación rara, pero de tranquilidad».
«¿Dónde voy yo?»
Navarro no salía a marcar tiempos ni a batir récords. Iba a «divertirse y cumplir un sueño». Ese era el plan. Y quizá por eso, por no ir a lo loco, sino a vivir una experiencia que acabó siendo «una de las cosas más bonitas» que le han pasado en su vida, el resultado sorprendió a más de uno. «Nunca esperaba esos tiempos, tampoco sé si son buenos o malos… me dicen que son buenos», exterioriza.
Eso sí, ningún sueño viene sin sus dudas. A él casi se le queda en intento por un episodio casi tragicómico. «Llegó un momento en el que pensé: ¿Dónde voy yo? ¿Qué locura voy a hacer?». Incluso la noche antes de la carrera sintió vértigo: «La noche antes decía: ¿Qué necesidad tenía yo de este jaleo?». Había ganas, claro, pero también respeto por lo que se venía. Al final siguió adelante gracias al empecinamiento del dueño del coche, al que agradece «enormemente que haya insistido».
«Paolo Diana bajaba llorando»
Si hay algo que hace diferente a la Subida a Tamaimo es «la bajada». Ese momento en que los pilotos regresan y la gente forma un pasillo, aplaudiendo, animando, gritando sus nombres. «La bajada es algo espectacular: ese pasillo que te hace el aficionado, que te aplaude, que te va nombrando... y las muestras de cariño que te dan, no solo a mí, que soy del pueblo y me conocen, sino también a la gente que viene de fuera, a todos los pilotos, a todos los equipos, sean grandes o pequeños». Esa es la magia de Tamaimo, una tradición y una afición que abraza por igual a ídolos internacionales y a debutantes. Menciona el alcalde el caso de Paolo Diana. Un piloto italiano de enorme popularidad en rallies de exhibición, que culminó la prueba con lágrimas en los ojos: «Paolo Diana bajaba llorando, las lágrimas se le salían».
El alcalde, al que apenas le «dio tiempo de probar el coche –solo el jueves por la tarde, un poco, en el karting–», confiesa que su preparación se limitó a unas pocas vueltas para familiarizarse con los mandos, escuchar al dueño del vehículo «explicar cuatro cosas» y lanzarse casi a ciegas. ¿Habrá una segunda vez? «No lo sé. Ya cumplí este sueño. Ahora me estoy bajando de esa nube», cierra.
Suscríbete para seguir leyendo
- Santa Cruz, obligada a devolver más de cinco millones de euros a Europa
- El Teide espera con su manto blanco a la apertura de accesos por parte del Cabildo
- Una treintena de operarios trabaja para retirar la nieve y el hielo y permitir el acceso al Parque Nacional del Teide tras la borrasca Emilia
- Operativo sin precedentes para evitar colapsos en El Teide tras la nevada de Emilia
- Expropiación de 12.202 metros cuadrados por la carretera Ofra-El Chorrillo
- Un estudio certifica la ‘expulsión’ poblacional en núcleos tradicionales de Tenerife
- El ‘basurazo’ no llegará a todo Tenerife ante la negativa de algunos ayuntamientos a aplicarlo
- Aviso a todos los conductores tinerfeños: este es el radar que más multas pondrá estas navidades