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El apagón de un histórico: ¿Qué fue de la UD Ibarra?

El equipo de El Fraile, noticia hace un año por el fichaje deDiego Maradona Sinagra, pasó de competir por el ascenso a Segunda RFEF en la temporada 2024/2025 a quedarse sin participar por la acumulación de deudas. Antiguos dirigentes del club tratan cubrir con el Villamar el hueco dejado en Villa Isabel.

Diego Maradona Sinagra saluda a un jugador del Ibarra en un entrenamiento de la temporada pasada.

Diego Maradona Sinagra saluda a un jugador del Ibarra en un entrenamiento de la temporada pasada. / Andrés Gutiérrez

Julio Ruiz

Julio Ruiz

Santa Cruz de Tenerife

Hace un año, por estas fechas, la UD Ibarra adquirió una notoriedad sin precedentes. Desde su fundación, en 1969, no había sido más que un clásico del fútbol tinerfeño, del canario en realidad, un participante habitual en Tercera, que no fue poco. Ese había sido su techo. Pero la contratación del hijo de Diego Armando Maradona como entrenador situó al modesto club tinerfeño en otro plano. El nombre del equipo de El Fraile (Arona) empezó a sonar fuera de la Isla.

Ese efecto llamada vino acompañado de un crecimiento en la competición. Poco a poco, los de Villa Isabel fueron escalando posiciones para tener al alcance el objetivo de luchar por el ascenso a Segunda RFEF. Después de quedar cuartos en la clasificación, accedieron a las eliminatorias para intentar subir de categoría. Su rival en semifinales fue el Tamaraceite. Después de ganar en la ida por 1-0 el 17 de mayo, con un gol de Fede Olivera, quedaron apeados al caer por 3-0 en Gran Canaria siete días más tarde. Esa no fue solo una dolorosa despedida de la temporada, sino el final del Ibarra.

La quiebra no cogió por sorpresa a casi nadie. Los futbolistas llevaban varios meses con pagos atrasados, lo mismo que los empleados y colaboradores del club. Los proveedores y las agencias de viajes también esperaban el cobro de cantidades pendientes. Pasados unos meses, recuerdan con decepción unos síntomas de descomposición que se hicieron más evidentes en la vuelta a casa después de perder con el Tamaraceite. "Al llegar, ya no teníamos ni guagua ni nada; nos tuvimos que buscar la vida para llegar a nuestras casas", cuenta uno de los integrantes de la expedición, la última del Ibarra.

Aunque la situación económica del club tampoco había sido boyante unos años atrás, nadie imaginó ese desenlace cuando, en diciembre de 2023, el italiano Mirco Capezzoli fue presentado como director deportivo. En sus manos, un proyecto ambicioso, diseñado para llevar al equipo más allá de su hábitat natural, la Tercera División. Pasado el tiempo, quedó en evidencia el error cometido de querer ejecutar ese plan sin un soporte económico suficiente. Tras el cierre de la campaña 2024/25 salió a flote una crisis que había quedado eclipsada por los resultados deportivos y por las opciones reales de ascender a Segunda RFEF.

Cuando el balón se detuvo, llegaron las denuncias. Los futbolistas acudieron a su sindicato, AFE, que activó un proceso que iba a colocar al club contra las cuerdas: o se ponía al día o iba a perder sus derechos para participar en cualquier competición. De Mirco no se supo nada más. "El italiano volvió a su país, desapareció, nos bloqueó, cambió de número, y los directivos que estaba con él tampoco quisieron dar la cara", aseguran desde la parte de los afectados.

A contrarreloj, los pocos dirigentes locales que habían quedado trataron de evitar el cierre. A la desesperada incluso tocaron la puerta del Ayuntamiento de Arona. Pero no hubo manera. La deuda era demasiado alta y la respuesta fue tajante. Dadas las circunstancias, el club confirmó su renuncia por no poder hacer frente al pago de 140.000 euros –reconocidos por las denuncias de los jugadores con el amparo del AFE–.

Los restos del naufragio

El nuevo curso arrancó sin el nombre del Ibarra en ninguna categoría. Ni en Tercera, ni en Preferente... Nada. Y lo mismo con los equipos de su cadena de filiales. En el fondo, el Ibarra no ha desaparecido. Su número de licencia sigue existiendo. Pero no podrá volver a lo que fue, un equipo de fútbol, si no salda la deuda. Algo que parece poco probable incluso a largo plazo. En cierto modo, el hueco dejado por el Ibarra ha sido cubierto con otros proyectos, con la reaparición del CD Villamar, el actual quinto clasificado del Grupo 3 de la Segunda regional, y la creación de una sección de fútbol once por parte del Costa Sur – de fútbol sala–. Cada uno con su base, aprovechando incluso parte del material dejado por el Ibarra –algunos canteranos encontraron acomodo en estos destinos–. El Villamar utiliza las oficinas y el campo de Villa Isabel, y el Costa Sur comparte el estadio Dionisio González con elRespect. O sea, las dos casas del Ibarra. Todo, con tal de que no se extinga la formación y la práctica de fútbol en el barrio de El Fraile.

¿Qué pasó con los futbolistas que denunciaron? Cada uno buscó dónde seguir jugando. Y si todo va bien y se cumplen los plazos, empezarán a cobrar en diciembre gracias a la intervención de AFE. "Pero no todos tenían contrato, algunos no pudieron reclamar nada", aclaran. "Pasa lo mismo con la mayoría de los empleados", añaden sin la menor esperanza de recuperar lo perdido ni, tan siquiera, recibir una explicación de Capezzoli, que se limitó a publicar una carta en sus redes sociales en la que defendió su gestión pese a lo sucedido. Reveló que, en junio de 2024, puso de su bolsillo una "cantidad considerable" para reflotar al Ibarra, que se hizo cargo de "salarios atrasados" y que llegó a cancelar un "préstamo bancario" que había solicitado la directiva anterior. «Cubrí un importante déficit económico», indicó.

La versión de Mirco

"En julio de 2024 iniciamos un proyecto al que todos pedían formar parte, habiendo firmado un importante contrato, con una suma considerable, con el patrocinador principal", repasó Mirco. "A pesar de un comienzo difícil, tomamos decisiones valientes, entre ellas el cambio de entrenador –para despedir al antiguo entrenador pagué personalmente las indemnizaciones previstas por contrato–, incluso en contra de la opinión de muchos, incluidos representantes federativos. El resultado fue histórico: por segunda vez desde 1969 alcanzamos el playoff", explicó Capezzoli, que relacionó el fracaso con el incumplimiento del "patrocinador principal, que había firmado un contrato". Para dar datos concretos, aseguró que esa empresa realizó transferencias por unos 4.000 euros entre febrero y marzo de 2025 y prometió seguir apoyando. "Insistí hasta el 30 de julio, pero sin éxito. Mientras tanto, para garantizar la supervivencia del club, cubrí personalmente los salarios abonando de cantidad considerable", argumentó Mirco para justificarse luego con lo que se supone que fue la búsqueda de soluciones que intentó, sin alcance, con un asesor financiero con sede en Suiza, con un empresario romano, con el acercamiento al presidente del club Livorno, con unos contactos con inversores chinos...

Nuevo equipo para Diego

¿Y Diego Maradona Sinagra? El técnico siguió en Tenerife unos días más después del final de la temporada pasada y volvió a su Nápoles natal. Vinculado a medios de comunicación napolitanos, de radio en particular, fue nombrado a comienzos de noviembre entrenador del Portici 1906, un club de la región de Camparia que compite en la quinta categoría italiana.

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