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Un trotamundos rumbo a Maldivas

Luisma Hernández toma las riendas del campeón de las Maldivas y suma así una nueva parada en su exótico recorrido. Con una rica trayectoria que lo ha llevado a dirigir en Kuwait, Corea del Sur, Uzbekistán y Lituania, el estratega tinerfeño continúa escribiendo su historia como un arquitecto del fútbol.

Un trotamundos rumbo a Maldivas.

Un trotamundos rumbo a Maldivas. / ED

Bruno Sánchez

Bruno Sánchez

Santa Cruz de Tenerife

El manual del entrenador es tan largo como impredecible. Sus páginas, cubiertas en su mayoría por capítulos que desmenuzan lo táctico, diseccionan desde el análisis de partido hasta cómo ejecutar la presión alta, pasando por los secretos de cómo gestionar la fase de inicio del juego hasta la fase a balón parado. Sin embargo, hay un capítulo, algo apartado, en las últimas páginas, que guarda un saber silencioso, el del día a día de un entrenador, tanto del que está en la arena como del que permanece en la sombra. Hay una frase, en esa sección, que dice que «media maleta debe estar hecha detrás de la puerta».

Una máxima que ha sido una constante para Luis Manuel Hernández Martín, que, mientras disfrutaba de unas vacaciones en su Buenavista del Norte natal, vio cómo el destino tocaba a su puerta una vez más para invitarle a abrir un nuevo capítulo en su exótica carrera. El tinerfeño, con bagaje en Kuwait, Corea, Uzbekistán y Lituania, acaba de asumir las riendas del Maziya Sports and Recreation Club, el campeón de Maldivas.

Kuwait

El legado de un trotamundos comenzó, como suele ocurrir con los grandes exploradores, con un paso firme pero incierto. Tras dar sus primeros pasos en su pueblo, Buenavista, y luego de entrenar al juvenil División de Honor de la UD Icodense y ser el director técnico de la Escuela del FC Barcelona en Tenerife entre 2011 y 2014, el técnico isleño decidió cruzar las fronteras de su tierra natal. Su destino: Kuwait, donde, en el verano de 2014, comenzó su andadura fuera de las Islas al dirigir al Al-Yarmouk de la Primera División durante dos temporadas. «Adaptarse al mundo musulmán, al Ramadán, a temperaturas de más de 50 grados y a las comidas locales fue un gran reto», reconoce sobre su primera incursión en una cultura radicalmente distinta.

Un trotamundos rumbo a Maldivas | EL DÍA

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Corea del Sur

Más tarde, en 2018, y después de una breve etapa con Las Zocas en la Tercera División canaria, el técnico que fue candidato a hacerse cargo de la selección de Vietnam daba el salto hacia Asia oriental. Se trasladó a Corea del Sur, un país que, más que un destino laboral, se convirtió en una segunda experiencia transformadora. Allí, como analista táctico del Daegu FC en la K League 1 y entrenador del filial, se empapó de una cultura que conjuga el esfuerzo con la disciplina. «Corea del Sur fue un país que me encantó por su civismo, disciplina y paisajes», recuerda.

Uzbekistán

En el corazón de Asia Central, en 2021, Luisma aceptó dirigir al Metallurg Bekabad de la Primera Liga de Uzbekistán, y con ello, enfrentarse a una realidad futbolística y personal completamente distinta. «Uzbekistán es un país en desarrollo, con infraestructuras por mejorar y una mentalidad que todavía tiene algo de mercader, pero con una zona turística muy bonita, que es la Ruta de la Seda», reflexiona.

Un trotamundos rumbo a Maldivas | EL DÍA

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Lituania

Tras dejar Uzbekistán en marzo de 2023, su camino lo llevaría a Lituania, donde dirigió al Jovana en la Segunda División. Allí, el tinerfeño no solo sintió el viento gélido en el clima. «El carácter frío de la gente», recuerda, hizo que su adaptación fuera un reto todavía más difícil.

«Es un país difícil de trabajar, la gente es más cerrada y te cuesta llegar un poquito más. Hicimos una buena campaña, pero para mi perfil es preferible trabajar en equipos de Medio Oriente o Asia, donde las propuestas son más atractivas», confiesa.

El salto a las Maldivas

El destino, caprichoso y siempre lleno de sorpresas, ha llevado al entrenador norteño al idílico archipiélago de las Maldivas. Su fichaje por el Maziya Sports and Recreation Club se produjo gracias a una red de contactos tejida durante su larga travesía por el continente asiático. El tinerfeño, conocido en el continente por su paso por Corea del Sur, Kuwait y Uzbekistán, donde tiene «buen mercado», ahora se ve respaldado por una reputación que ha forjado con esfuerzo. «Para los que no somos exfutbolistas famosos, nos toca remar más duro», reconoce.

Un trotamundos rumbo a Maldivas | EL DÍA

Un trotamundos rumbo a Maldivas | EL DÍA

Luisma aterrizó en el paraíso del Índico hace solo una semana. Ya fue presentado, ha entrenado a su equipo, que comenzará una copa en febrero como preparación para la liga, que arranca en abril. Pero aún se encuentra adaptándose a un entorno completamente nuevo para él. «Mi familia todavía no está conmigo. Mi esposa y mi bebé de un año llegarán en unas semanas. Ahora mismo no tiene sentido que estén porque no tendría tiempo», explica.

Su llegada al Maziya Sports and Recreation Club es un reto que vuelve a encender la ambición del tinerfeño a sus 52 años. «Es el campeón del país, un equipo que quiere mejorar su propuesta futbolística y que participará en la AFC Cup», comparte. La AFC Cup, un torneo que en Europa vendría a asemejarse a la Conference League, será también «un escaparate». La convicción del tinerfeño, reconoce, pasa por «convertir al equipo en un conjunto más combinativo y protagonista».

Dirigir en España

Aunque ha tenido acercamiento con clubes de la Primera Federación en España, el tinerfeño se encuentra cómodo con los destinos más exóticos. «En España hay mucha presión y poca paciencia con los entrenadores», afirma. Luisma Hernández, que prefiere proyectos «a medio y largo plazo» como los que ha vivido en Asia, quiere «dejar su sello» allá donde va. Sus más de dos años en cada destino (salvo en Lituania) avalan una mirada que va más allá de lo inmediato y se acerca a la de un arquitecto, un arquitecto del fútbol que busca plantar raíces en el día a día de sus equipos.

Su objetivo, también, es el de abrir puertas a más entrenadores. «Hay ejemplos como Miguel Ángel Ramírez, Javier Rabanal o el mío, que muestran que los entrenadores canarios pueden tener posibilidades fuera», destaca Hernández, que quiere inspirar a otros entrenadores isleños a cruzar fronteras.

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