Francis Díaz y David Limones, rumbo a México con la esencia del fútbol en las maletas

Colegas de profesión, técnico y jugador en una reciente etapa en el Atlético Tacoronte, Francis Díaz y David Limones llegan a México de la mano de Lean Football Academy. Con ellos, Javier, hermano del exjugador madrileño, un referente en el fútbol sala.

Francis Díaz y David Limones.

Francis Díaz y David Limones. / Andrés Gutiérrez

Julio Ruiz

Julio Ruiz

«Los entrenadores sabemos que siempre debemos tener las maletas preparadas». Lo dice Francis Díaz, técnico tinerfeño que lideró desde el banquillo una exitosa etapa del Costa Adeje Tenerife, que luego preparó al Real Betis en la Liga F y que cuenta con una amplia experiencia en el circuito regional. Dentro de unos días cogerá su equipaje y subirá a un avión con rumbo a México. Le acompañará David Limones, exfutbolista madrileño que formó parte de la primera plantilla del CDTenerife en la temporada 04/05, la que inició Pepe Moré y terminó José Antonio Barrios –32 partidos entreLiga y Copa y tres goles–. No irán solos. El hermano de David se llama Javier y es todo un referente en el fútbol sala nacional. También dejó la práctica activa del deporte, pero lo hizo con un brillante palmarés en el que sobresale un Mundial y dos Eurocopas con la selección española. El destino ha querido que unan su experiencia y sus conocimientos para sentar las bases de una iniciativa que califican como «innovadora». El punto de partida estará en Guadalajara, la capital del estado de Jalisco, pero el plan también pasa por intentar echar raíces en Tenerife.

Con el sello de Lean Football Academy, un necesario apoyo empresarial y el apoyo del club Atlas, Francis, David y Javier ejercerán de profesores de un grupo de chicos y chicas que, en palabras de Díaz, utilizarán «una técnica que se ha ido perdiendo con el tiempo» y que consiste en «potenciar ese talento que antes nacía y se desarrollaba en la calle, una esencia que se ha ido diluyendo como consecuencia de un exceso mecanización en la enseñanza y la práctica del fútbol». A su juicio, «los niños han ido perdiendo la libertad que tenían para expresar su talento». Es un concepto que no se reduce al fútbol. Valdría para cualquier deporte colectivo. Pero, en este caso, el vínculo con el fútbol sala se establece de manera natural. Sobre todo si en el grupo de especialistas de este campus figura alguien como Javier Limones, que asumirá un papel relevante. «Juntaremos las dos modalidades», apunta su hermano David. «Añadiremos el plus del fútbol sala utilizando la técnica de antaño para que los niños y las niñas expresen su creatividad, y luego trasladaremos todo eso al fútbol once», detalla Francis a modo de resumen.

Si todo sale como esperan, y están convencidos de que será así, la iniciativa se extenderá a otros lugares. «Primero queremos ver cómo sale la cosa en México, pero existe la intención de que los mismos alumnos de este campus viajen a Tenerife en invierno o en verano», avanza Limones. Esa sería una señal de que los planes han funcionado. Francis confía en la calidad y el crecimiento del producto. «Hay empresarios que invierten y la idea es que haya un retorno; el proyecto está naciendo ahora, pero la idea es exportarlo a diferentes sitios. Entiendo que va a ir bien. El concepto principal no se ha visto nunca y creo que puede funcionar. No estamos hablando de un campus al uso que, sin menospreciar a nadie, es como una guardería. Los padres y las madres podrán ver que hay un trabajo definido detrás. No tendremos muchos niños, porque eso podría restar calidad», sostiene.

Por lo que están percibiendo, la marca España representa un reclamo por sí misma. «Es algo que vivo con el fútbol femenino», asegura Díaz. «Hay muchas jugadoras y entrenadores que se están marchando a México, como pasó en su momento con China cuando la selección masculina quedó campeona del mundo en 2010. México está siendo un escaparate y se ha convertido en un nicho de mercado para los profesionales españoles, porque allí nos respetan», destaca el entrenador, consciente de las dificultades que suelen tener los técnicos canarios para hacer carrera en las Islas. «Las opciones son escasas», advierte Francis hablando por propia experiencia.

«Uno de las que había era el Costa Adeje, que siempre había apostado por entrenadores canarios. Ahora han optado por abrir su mercado y fichar a un compañero de fuera –Eder Maestre–. Y eso es totalmente normal. De hecho, yo también salí –al Betis– y me aceptaron. Pero hay que entender que los mercados son cada vez más escasos, que hay más gente preparada y que hay que buscar donde se pueda», asume Díaz con la mente puesta en la aventura mexicana.

Conectados por una pasión

David Limones fijó su residencia en Tenerife cuando colgó las botas. Tras retirarse, siguió ligado al fútbol. En concreto, con el de formación. El madrileño tiene una escuela de tecnificación en Llano del Moro –DL20–. En esas mismas instalaciones supervisa cada verano el campus del Levante UD –fue jugador del club valenciano–. Limones empezó a interesarse por el trabajo de Francis Díaz durante la etapa del tinerfeño en el Costa Adeje. El punto en común de ser jugadores del equipo de veteranos del CDTenerife, facilitó las cosas para que se conocieran. Esa conexión hizo que Francis fichara a Limones para el Atlético Tacoronte en la recta final de la 23/24.