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Liga femenina Endesa

El Clarinos de la redención

El conjunto morado inicia mañana su cuarta campaña seguida en la élite nacional con la permanencia como única meta tras haberse salvado el pasado verano en los despachos

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Media Day del Tenerife Clarinos María Pisaca

Un acuerdo para adquirir la plaza que dejaba vacante al Campus Promete riojano permitió al Tenerife Clarinos enmendar, en los despachos, su errático curso 21/22 y seguir, al menos un año más, en la Liga Femenina. Sabedor de que la suerte tocó en su puerta, el club lagunero quiere ahora redimirse con un solo objetivo: la permanencia.

Salvado con una especie de vida extra, el Tenerife Clarinos vuelve a competir desde mañana en la Liga Femenina Endesa. Lo hará por cuarta temporada consecutiva entre las grandes del panorama nacional. Un hueco entre los 16 mejores que le escapó de entre las manos a las moradas en la última jornada del pasado ejercicio, pero que luego, administrativamente, recuperó gracias a una operación a tres bandas –con el Melilla también implicado– en la que la entidad isleña aprovechó la intención del Campus Promete de dar de lado su actividad como equipo profesional.

Baño de realidad

La traumática experiencia ha llevado a la entidad presidida por Claudio García a verle las orejas al lobo. Es por ello que desde el Tenerife Clarinos no se habla de otra meta que no sea la permanencia. Un reto con tintes bastante realistas. Por acontecimientos recientes y por argumentos presentes. La llegada de nueve jugadoras respecto al curso pasado y que ninguna de ellas posea el cartel de superestrella, sustentan la afirmación.

Solo siguen tres

Del ejercicio 21/22 tan solo continúan Gaby Ocete, Kris Raksanyi y la capitana Esther Montenegro. El resto, nuevas incorporaciones. Entre ellas, y por estatus, destaca Aisha Sheppard, reciente campeona de la WNBA con Las Vegas Ace, si bien el papel de la exterior con las ganadoras del anillo fue más que residual. Además, tanto ella como la bosnia Andjela Delic –por su participación en la Copa del Mundo–, apenas han podido realizar la pretemporada a las órdenes de Claudio García Morales, que seguirá mandando en el banquillo.

Las teóricas líderes

Incorporación tardía la de dos supuestas primeras espadas que lastra la puesta a punto de las moradas. Como atenuante, que ambas llegan a la Isla –la bosnia lo hizo incluso ayer mismo por la tarde– con cierto ritmo de entrenamientos y partidos. Sobre el papel, y con el paso de las jornadas, debe ser la citada Sheppard la que asuma el liderazgo de un equipo, el tinerfeño, que contará con otro importante foco de atención, Kia James, llamada a ser referente interior.

El ‘Estu’, primer rival

Aunque no exigida, la aportación de la norteamericana y de la bosnia sí serán claves desde mañana mismo, cuando el Tenerife Clarinos reciba a las 19:30 horas al Movistar Estudiantes. Se estrenan las laguneras ante un club que cumple su tercer año en la Liga, aunque con dos episodios previos muy respondones: las del Magariños han sido quintas y séptimas respectivamente.

Los cocos llegarán tarde

Un arranque de curso en el que el Tenerife Clarinos tendrá que hacer un ejercicio de funambulismo. Por un lado porque todavía se encuentra lejos de alcanzar los que deben ser sus verdaderos rendimiento e identidad. Pero por el otro lado con la necesidad de sumar todo lo posible de entrada antes de una recta final de fase regular que da miedo: en las cuatro últimas jornadas las de Claudio García se las verán contra Valencia Basket, Spar Gran Canaria, Perfumerías Avenida y Spar Girona.

Una sola competición

Será, en el peor de los casos, un compromiso por semana. Sin distracciones ni esfuerzos extras como sí tuvieron que realizar las moradas las dos campañas anteriores, cuando simultanearon durante algunos meses la Liga Endesa Femenina con sus experiencias en la Eurocup. Una supuesta ventaja añadida con la que tratar de hincar el diente a algunos de los conjuntos de la zona media que sí deben doblar fuerzas esta vez en Europa.

La fuerza del grupo

Sin tanta calidad como en cursos pretéritos, el Tenerife Clarinos parece obligado a exprimir la fuerza del colectivo. Aportación grupal que debe ir de la mano de un buen ambiente y de la ausencia de sobresaltos extradeportivos, tales como la marcha de jugadoras. Mal principal del pasado curso y que acabó desembocando en el descenso deportivo pese a los fichajes posteriores. Si el vestuario morado permanece impermeable a este lastre, su sueño de salvar la categoría por méritos propios y redimirse de pecados deportivos recientes, será factible.

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