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El ascenso del triple ‘prestado’

El Adareva subió gracias a una canasta final de Peña, propuesta en un tiempo muerto por Basáez, y adaptada de una jugada ‘acuñada’ por el Castellón, su primer rival en la fase

Antonio Cañamero, Santiago Luque y Alba Peña. | | SAN ACOSTA

Gran regularidad todo el curso, capacidad de reacción tras perder el primer partido de la fase, y sangre fría para forzar la prórroga y luego ganarla con sendas canastas sobre la bocina para ascender son algunas de las características de un Adareva Tenerife que, por encima de todo, presume de una «buena sintonía» entre todos sus miembros.

Después de haber forzado la prórroga con dos puntos de Fofana sobre la bocina, el Adareva Tenerife necesitaba al menos dos puntos más para llevar el partido decisivo por el ascenso de Liga Challenge a otro tiempo extra. Tres para ganarlo y subir sin más angustias. Tenían las laguneras poco más de dos segundos para ello y tras tiempo muerto de Antonio Cañamero, Alba Peña anotó la canasta ganadora con «la jugada tal y como estaba escrita en la pizarra», según comenta su autora.

Dibujo táctico, sangre fría, también algo de picardía técnica y muchas dosis de confianza. «En realidad iba a ser otra, pero Sendy [Basáez], que es la que saca, me propone hacer una que nos preparamos en el entrenamiento», revela el preparador Antonio Cañamero. Pero lejos de arrogarse esa acción definitiva, el técnico isleño admite que dicho planteamiento «en realidad era del Castellón», su primer rival de la fase, y al que no le importó «copiar» por lo «fantástica que era». «Sendy nos recordó que nos había gustado a todos, decidimos buscar ese pase bombeado al otro lado y salió maravilloso», añade Cañamero.

Por encima de que esa adaptación saliera a las mil maravillas y certificara el ascenso, lo que «más orgullo» le da a Cañamero «es la buena sintonía» de su equipo. «Que haya una comunicación tan fluida y que tengamos esa capacidad, en una acción en la que nos jugábamos la vida, de ellas darme su opinión, ponernos de acuerdo, y al final saliera todo bordado», reconoce el entrenador tinerfeño.

Es precisamente esa «buena armonía y buen rollo» uno de los grandes secretos del ascenso del Adareva. «Un grupo de chicas que trabajan de forma brutal durante cada día, algo que al final se refleja a nivel competitivo», tal y como define su técnico. «Es que hay semanas en las que me asusto de enfadarme tan poco», reconoce con una sonrisa. Ese sacrificio y saber sufrir se puso de manifiesto en la Fase Final de Melilla. «Durante la temporada hubo muchos partidos en los que estuvimos perdiendo, pero logramos remontar y no nos dimos por perdidos», puso Cañamero como ejemplo de la filosofía aplicada tras la primera jornada del torneo. «Y en la final, contra el equipo local y una afición que nos dijo de todo, el equipo no se arrugó», resaltó igualmente.

Otra de las grandes culpables del ascenso del Adareva ha sido Alba Peña. No solo autora del triple de la victoria (16 puntos ese día), sino además la máxima anotadora del equipo, con 15,4 tantos de media. A sus 27 años y una larga trayectoria en la categoría, a la exterior santacrucera no podía fallar en el momento clave. «Junto con Sendy somos las que más experiencia tenemos y nos podía temblar la mano menos que a otras; fuimos a ganar y salió bien», asegura con firmeza Peña, que resalta la capacidad de reacción de su equipo tras la derrota de la primera jornada. «Teníamos claro que esa derrota se podía producir y que debíamos ir paso a paso; no nos pusimos nerviosas», explica.

Tras varias temporadas «complicadas» y condicionada incluso por alguna lesión de gravedad, Alba vuelve a sonreír. «Es de los momentos que recordaré con más satisfacción porque han sido años duros, pero que al final se ven recompensados», admite la exterior, que tiene claro cuál es su futuro. «Seguiré en el club. Creo que paso a paso se merecía estar ahí. Jugar en Liga Challenge es perfecto y lo cojo con muchas ganas. Lo importante, donde estés, es encontrarte a gusto, y yo lo estoy aquí», dice abiertamente la jugadora, que realza igualmente «la confianza mutua que existe con el entrenador». «Un valor enorme», añade.

Un paso al frente que en el club de Finca España quieren tomarse con mucha cautela... de momento. Y es que argumentos previos para soñar, existen. «El año pasado el objetivo era la permanencia, pero el equipo lo hizo tan bien que lo logró dos meses antes de acabar. Ahora de nuevo nos toca tener mucha humildad para lograr la permanencia, pero a largo plazo se puede trabajar para soñar y llegar lo más lejos posible», concluye Cañamero.

Subirá el presupuesto, pero sin locuras

Santiago Luque, presidente del club, señala que pese al cambio de categoría «el modelo del Adareva seguirá siendo el mismo». «Tratando de sacar jugadoras de aquí y luego reforzarnos con algunas extranjeras para paliar los aspectos de los que carecemos, como la altura y la fuerza; debemos tener una rotación más larga», explica sobre el objetivo de «luchar por mantener la categoría y asentarnos en ella». El directivo isleño apunta que «las cinco jugadoras de aquí ya tienen sobre la mesa la oferta de continuidad» y también da por hecha la «renovación del entrenador y todo su cuerpo técnico». Luque cree que pueden convivir su proyecto y el del Clarinos, «dos maneras diferentes de trabajar», y asegura que no elevará demasiado el presupuesto. «Este año teníamos 128.000 y algo subiremos, pero no podemos andar con cifras de 200.000».

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