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Fútbol
Francis Díaz Entrenador de la UDG Tenerife

«El Granadilla no puede hacer más para ganarse el respeto»

| laliga | | UDG TENERIFE

Dicen que los equipos son el reflejo de sus entrenadores. Y el entusiasmo con el que Francis Díaz habla de la UDG Tenerife explica muchas cosas de la notable trayectoria del representativo femenino. Su próximo reto, plantarle cara al gigantesco Barcelona.

¿Qué tal el regreso al trabajo tras el descanso navideño?

Mejor de lo que esperábamos. La respuesta del equipo ha sido muy buena, genial. Nos hemos llevado una sorpresa positiva.

¿Sin sustos con la sexta ola?

Temíamos que hubiera algún problema, pero estamos tranquilos. Hacemos controles cada dos o tres días y no hay nada significativo. Pero todos estamos expuestos. Nos estamos cuidando mucho y llegamos a un acuerdo entre todos para tener una pequeña cuarentena, incrementando las medidas, saliendo lo justo... Es lo que nos toca para cuidar la salud.

Reciben el sábado al Barcelona, visitan al Real Madrid... Un inicio de año de Champions.

Pero no hay que olvidar que estamos en la cuarta posición de la tabla y queremos defenderla con uñas y dientes. Ahora, cuando ya ha pasado toda una vuelta y nos conocemos un poco más, ya tenemos la experiencia de habernos enfrentado a estos dos rivales. Vamos a ver qué pasa el sábado ante un Barcelona que lo ha ganado todo y presenta unos números que están fuera del alcance de casi todos. Pero jugamos en nuestra casa, que está siendo difícil para todos los rivales. Imponemos nuestro estilo y exigimos mucho. Y ante el Barcelona no va a ser menos. Iremos a competir y a intentar sacar el partido adelante. Ya se verá.

Supongo que es una ventaja no tener la obligación de ganar.

El principal objetivo del club está casi conseguido de manera matemática, y me refiero a la permanencia, a estar otro año en Primera División. A partir de ahora, mantenemos ese pequeño sueño –clasificación para la competición europea– que nos hemos ganado en los terrenos de juego, así que vamos a competir dándole continuidad a nuestro estilo. Ya veremos hasta dónde podemos llegar.

¿Le parece que se valora poco la conquista de la permanencia, que se ve como algo normal?

Si vemos como algo normal que un equipo como el nuestro se mantenga en Primera, con los números que tiene, superándose cada año y codeándose con los grandes de la categoría, y con las diferencias que hay entre unos y otros, no solo de presupuesto, sino también de infraestructuras, el fútbol no sería tan grande como es, porque en este deporte también se pueden conseguir resultados con pocos recursos. Pero sí nos sentimos un poco náufragos en el sentido de que si fuéramos un equipo de fútbol masculino, se nos daría otra trascendencia. Los que estamos dentro, seguimos palpando diferencias con el fútbol femenino, como si fuera un deporte diferente, y puedo asegurar que es lo mismo: las jugadoras trabajan igual, son disciplinadas, siguen las mismas pautas de los chicos... Pero creo que ya no depende tanto de nosotros, sino de la sociedad en general. Este club representa a toda la Isla y también a Canarias, pero no sentimos que recibamos ese mismo calor que tratamos de transmitir con trabajo. Por parte de este club, creo que no se puede hacer más para ganarnos respeto y consideración. Nos esforzamos para que la gente se sienta orgullosa de este equipo.

¿Percibe desprecio?

Sí puedo decir que no veo el mismo respeto. Cuando viene el Barcelona, La Palmera se llena. Lo mismo pasa si es el Real Madrid. Pero hay otros partidos en los que, lamentablemente, no sentimos ese mismo calor. En el fútbol masculino también ocurre: dependiendo del rival hay más o menos interés. Pero la diferencia es mucho más notable en nuestro caso, y no sé si es porque es fútbol femenino o qué. Y conozco casos cercanos de personas que se han enganchado a este equipo, porque disfrutan de un juego alegre, ven que las jugadoras se sacrifican y lo dan todo por el club y por la Isla... En cambio, creo que lo que recibimos no se corresponde con eso.

Llegó al Granadilla en enero de 2020. ¿Cuál es el secreto para mantener el nivel tan alto?

El trabajo. Ese es el resumen. Desde que llegamos al club nos hemos centrado en trabajar mucho, en tener las ideas claras, en no establecer diferencias... Cuando empecé, dije que iba a entrenar a futbolistas y en ningún caso me planteé si eran chicas o chicos. Ese ha sido uno de nuestros principales argumentos a la hora de exigir luego ciertas cosas. Hemos mantenido un criterio, una metodología, un sistema de juego, y las jugadoras lo defienden porque creen en lo que hacemos. Todo eso viene acompañado por la cohesión y la implicación, que son factores importantísimos. Aquí, el equipo está por encima de todo y de todos, incluso del entrenador. Trabajamos con ese respeto para continuar creciendo como club.

¿Costó mucho encontrar el equilibrio entre las jugadoras con más experiencia, las canteranas y las que llegaron nuevas?

Eso viene con el día a día. Tenemos un vestuario muy implicado. Las que tienen un mayor recorrido, hacen suyo el cometido de integrar a las que se incorporan. Por parte del club, intentamos conocer la parte personal de las jugadoras para facilitar las cosas. Todo tiene su proceso, pero las que llegan nuevas siempre nos dicen lo mismo, que tienen la sensación de que ya habían estado antes en este club, porque les parece muy familiar. Las capitanas gestionan todo eso de una manera magistral.

«A los Reyes Magos les pediría un campo propio para el club. Estamos muy a la cola en infraestructuras»

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Hablando de ellas, sobresale el caso de María José Pérez por su rendimiento en el campo.

No la voy a descubrir ahora. Tiene el bagaje que tiene. Por eso yo me quedo con lo que hace en los entrenamientos, con su manera de cuidarse y manejar los momentos. No me parece del todo justo hablar de una jugadora, porque todas tienen un papel importante y son profesionales, pero sí es verdad que ella es un ejemplo. Creo que no tiene sentido hablar de la edad de una jugadora. Debemos valorarla por su rendimiento, por su capacidad y por lo que aporta. Ella suma y es muy importante por todo lo que representa. Es una persona impresionante, nunca dice no a nada y siempre está dispuesta a ayudar. A eso le suma su calidad como jugadora. Cada día se gana el respeto que le tenemos.

Le pregunto por el mercado. El club ha incorporado a Gisela Robledo y a Verónica Herrera. ¿Qué planes tiene con ellas?

Gisela llegó el domingo, pero ha estado con los reconocimientos médicos. El plan es que se incorpore al primer equipo cuanto antes. Respecto a Verónica, todavía tiene que llegar. En principio, viene para entrar en la dinámica de los entrenamientos. A partir de ahí, valoraremos dónde estará mejor. Pero eso lo hacemos con todas las futbolistas jóvenes. Esto es un trabajo de grupo y la diferencia entre el equipo A y el B es de solo una letra. Compartimos mucha información para que las jugadoras tengan continuidad competitiva y que ninguna esté parada, exceptuando a las que sí tienen su ficha con la primera plantilla. En este club, la puerta del primer equipo siempre está abierta para la gente joven. La que sea capaz de derribarla y entrar, como ha pasado con Sara, Aleksandra o Paola, tendrá continuidad. Si ellas se lo trabajan y lo merecen, no tengo problemas en ponerlas y que puedan hacer una carrera en este club.

¿Espera más novedades en la plantilla durante este mes?

No. No tenemos esa idea, a no ser que surja algún sobresalto, algo que nos obligue a retocar.

Dentro de poco cumplirá dos años en el club. ¿La experiencia ha superado las expectativas?

Estoy encantado, feliz. Hago lo que me gusta y vivo de ello, que es un privilegio para un entrenador canario, porque aquí hay solo dos ventanas profesionales, que son el CD Tenerife y la UDG Tenerife. Soy un privilegiado. Cada día me levanto con una ilusión enorme por seguir trabajando, hacer lo que me gusta y vivirlo intensamente. Es lo que intento transmitir. Vengo desde abajo, desde alevines. Nadie me ha regalado nada. Eso me hace darle un valor incalculable a todo lo que hemos conseguido con el paso de los años. Es fruto del trabajo, de la constancia y de seguir siendo la misma persona de siempre, tratando de ser humilde y cercano con todos.

¿Le han propuesto renovar?

Estoy feliz en este club y creo que en estos años he devuelto la confianza que me dieron en su momento, pero este no es el momento de hablar de renovaciones, sino de trabajar día a día. Más adelante hablaremos y decidiremos.

¿Si tuviera que pedir un regalo de Reyes para el club, cuál sería? ¿Jugar en Europa, más público, instalaciones propias...?

La última. Este equipo merece que se le trate como merece. Lamentablemente, La Palmera se queda cada vez más obsoleta. De puertas afuera somos lo que enseñamos, y creo que estamos muy a la cola en cuanto a infraestructuras y condiciones para trabajar. No pedimos un estadio inmejorable, sino lo mínimo para entrenar. Tener algo propio. Al menos, eso.

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