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Un luchador sobre ruedas

Tras una «increíble experiencia» como piloto de rallyes que no descarta repetir, Afonso está deseando reencontrarse con el deporte que más le apasiona, la lucha canaria

Alberto León y Alejandro Afonso, a los mandos del Citroen Saxo con el que participaron en la última edición del Rallye Isla Bonita. CEDIDA

Después de una larga trayectoria vinculada al deporte vernáculo y a la espera de que se retome la actividad en los terreros de lucha tras la interminable pausa provocada por la pandemia, el palmero Alejandro Afonso cumple el sueño de participar en un rallye, el Isla Bonita. «Llevo la gasolina en las venas», reconoce el puntal del CL Aridane.

La larga interrupción de la actividad en la lucha canaria a causa de la pandemia, desde marzo de 2020 y todavía sin una fecha concreta para su vuelta, ha provocado que muchos de sus practicantes hayan intentado trasladar su carácter competitivo a otras modalidades. Es el caso del palmero Alejandro Afonso, quien cambió el terrero por el asfalto y se estrenó como piloto en una prueba de prestigio, el Rallye La Palma Isla Bonita.

«Fue una experiencia increíble», asegura planteándose repetir pero sin dejar de lado su gran pasión. «Llevo la gasolina en las venas, porque siempre fui a ver carreras con mi familia y es algo que gusta, pero el deporte que amo es la lucha canaria y estoy deseando volver», confiesa. Y no es para menos. Comenzó su trayectoria con solo 8 años y ya ha luchado en clubes de su Isla natal, de Gran Canaria y de Tenerife. Ahora, con 29, aguarda el momento de, al menos, comenzar a entrenar y adentrarse en una etapa que le entusiasma, ya que marcará el regreso a su equipo de origen, el CL Aridane. Su ilusión contrasta con la desesperación que siente la gran familia del deporte vernáculo. «Creo que hemos sido los más perjudicados por la pandemia», afirma pidiendo que las autoridades «hablen claro» respecto a los planes a seguir para que vuelva la actividad luchística. «Llevamos meses con mucha incertidumbre», lamenta Alejandro. «Los que lo vivimos desde dentro tenemos ganas de empezar, y en mi caso me sigo preparando fuera de los terreros, en gimnasios y demás. Lo que queremos es que nos hablen claro. Dicen que vamos a comenzar en un mes determinado y luego llega esa fecha y salen con que será más adelante. Estamos un poco cansados. Hay maneras empezar, pero no sé si es que no interesa. Creo que mi deporte está un poco apartado».

Pero este todoterreno del deporte no ha querido perder el tiempo. Y nunca mejor dicho. Ya ha podido vivir por primera vez la experiencia de luchar contra el cronómetro a los mandos de un vehículo de competición, un «pequeño gran coche», un Citroen Saxo con «mucha historia» por su recorrido en el circuito autonómico. «Me dieron la oportunidad de comprar un pequeño gran coche y hemos salido a competir», resume Alejandro, agradecido por el apoyo de su padre, un constructor palmero llamado José Alexis, y de su copiloto, Alberto León. «Me ha ayudado mucho. Ahora que estoy dentro, aprendiendo, sé lo importante que es un copiloto. Creo que se les valora muy poco».

Afonso entró en esta aventura «con la intención de completar cada tramo y aprender», y se llevó la «sorpresa de no haberlo hecho tan mal para haber sido el debut». «Pero es que el coche es una pasada», insiste sin pasar por alto la acogida de la entusiasta afición del motor. «Me sentí arropado desde el primer momento. Parecía que llevaba toda la vida en esto», afirma.

El automovilismo canario ha ganado un nuevo piloto, aunque sea de forma puntual. Y la lucha no ha perdido a uno de sus puntales.

Afectado por la «desgracia» del volcán

La familia de Alejandro Afonso es una de las muchas afectadas por la erupción del volcán de Cumbre Vieja. El luchador no solo tiene que lamentar que su hermana perdiera su vivienda a mediados de la semana pasada. Ayer recibió otra mala noticia. «Mi padre se acaba de quedar sin el proyecto de su casa, sin la estructura que ya estaba levantada», revela. «Es una desgracia y ha ido a peor con el paso de los días. La lava ya se ha llevado por delante la iglesia y el barrio de Todoque no existe», añade con tristeza.

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